La unión cerebro-ordenador ya no necesita cables: consiguen que pacientes con parálisis escriban en una pantalla con solo pensarlo

El profesor Xavier hace uso de una interfaz cerebro-ordenador, en 'X-Men'.
El profesor Xavier hace uso de una interfaz cerebro-ordenador, en 'X-Men'.

Marvel

  • Un grupo de neurocientíficos e ingenieros, del consorcio de investigación BrainGate, ha conseguido que un ser humano sea capaz de escribir en una pantalla, con solo pensarlo, y sin necesidad de un sistema de cableado.
  • La investigación supone un gran avance en este terreno, en el que ya existen proyectos reconocidos como Neuralink, de Elon Musk, o el Proyecto Avatar, de un multimillonario ruso.
  • Descubre más historias en Business Insider España.

Integrar un cerebro humano a un ordenador puede parecer una tarea peligrosa, sobre todo, si está en las manos equivocadas, como ya ha puesto encima de la mesa el cine de ciencia ficción. 

Sin embargo, unos investigadores de la Universidad de Brown (Estados Unidos) han conseguido que 2 personas con tetraplejía sean capaces de escribir en una tableta sin necesidad de sistemas de cableado, de manera totalmente inalámbrica, con solo pensarlo.

La investigación, que ha sido publicada en la revista IEEE Transactions on Biomedical Engineering, ha puesto en el centro de su actividad la necesidad de eliminar los cables del aparato que permite esto, que fue creado en 2014 por Arto Nurmikko, profesor de la propia universidad, y bautizado como BCI Brown (BWD, por sus siglas en inglés). 

Así, el problema de las interfaces cerebro-computadoras (BCI, por sus siglas en inglés) ha sido hasta ahora el de los cableados, por lo que comenzaron a utilizar un BCI inalámbrico intracortical, conectado a un transmisor externo, para eliminar este problema.

Las interfaces cerebro-ordenador pasarán de la ciencia-ficción a una realidad de consumo en 2030

Para conseguir esto, los investigadores reemplazaron todo el cableado por un pequeño transmisor de unos 5 centímetros y 425 gramos de peso, el cual se instala en la parte superior de la cabeza del paciente, aparte de estar conectado con una matriz de electrodos en el interior de la corteza motora del propio cerebro.

“Las señales se registran y transmiten con una fidelidad similar a las cableadas, lo que significa que podemos usar los mismos algoritmos de decodificación que usamos con estas últimas", ha explicado en un comunicado de prensa John Simeral, profesor asistente de ingeniería de la Universidad de Brown.

Esto supone un gran avance para la neurociencia, ya que se puede seguir haciendo uso de dicha tecnología, sin necesidad de que los investigadores estén presentes. "Las personas ya no necesitan estar atadas físicamente a nuestro equipo, lo que abre nuevas posibilidades en términos de cómo se puede utilizar el sistema", ha añadido.

Sin cables, la pandemia no ha sido un problema

Los profesores, al comienzo de la pandemia de COVID-19, tuvieron que hacer frente a la terrible idea de tener que dejar de ver a sus pacientes y ralentizar todo el proyecto, que está centralizado en BrainGate, un consorcio de investigación formado por la Universidad de Brown, Stanford y Case Western Reserve, aparte del Centro Médico de Asuntos Veteranos de Providence y el Hospital General de Massachusetts, todas de Estados Unidos.

"En marzo de 2020, quedó claro que no podríamos visitar los hogares de nuestros participantes de la investigación", ha detallado Leigh Hochberg, líder de BrainGate. “Pero al capacitar a los cuidadores sobre cómo establecer la conexión inalámbrica, un participante de la prueba pudo usar el BCI sin que los miembros de nuestro equipo estuvieran físicamente allí".

El dispositivo, que no necesitas de cables, se coloca en la parte superior de la cabeza del paciente.
El dispositivo, que no necesitas de cables, se coloca en la parte superior de la cabeza del paciente.

BrainGate

Así, ambos pacientes, 2 hombres de 35 y 63 años que habían quedado paralizados a causa de lesiones medulares, pudieron hacer uso de esta tecnología desde la comodidad de casa, sin cables que les estorbasen, y gracias a una batería de casi 36 horas, junto a un ancho de banda de 48 megabits por segundo.

Gracias a esto, los investigadores han podido incluso medir dicha actividad durante el periodo de sueño de los pacientes, lo que les ha garantizado datos de un valor incalculable. 

Además, Simeral ha agregado que "varias empresas han entrado en el campo de BCI, y algunas ya han demostrado el uso humano de sistemas inalámbricos de ancho de banda bajo, incluidos algunos que están completamente implantados", en referencia a Neuralink, de Elon Musk.

Una tecnología que va más allá de la humanidad

Neuralink, de Elon Musk, es uno de los proyectos más avanzados en BCI.
Neuralink, de Elon Musk, es uno de los proyectos más avanzados en BCI.

Reuters

El más conocido de los proyectos que conectan el cerebro humano a un ordenador es Neuralink, idea original de Elon Musk, quien ha basado esta tecnología en los postulados del transhumanismo, que no es otra cosa que conseguir crear BCI, en una simbiosis IA-ser humano que cree una especie de humano cibernético.

Sin embargo, Neuralink hace uso de cableados, por lo que esta nueva tecnología planteada en el estudio traspasa una barrera que podría venir muy bien al futuro de la investigación del proyecto de Musk en este sentido.

Por otro lado, el Proyecto Avatar, financiado por Dmitry Itskov, un multimillonario ruso, pretende alcanzar una especie de inmortalidad cibernética, trasplantando un cerebro humano a un soporte digital para conseguirlo.

Todos estos proyectos, más allá de su implantación en cerebros de animales o de humanos con problemas motores, suponen una incógnita en cuanto a cuestiones éticas referentes a esta tecnología, como la línea que separa la conciencia humana de lo puramente artificial, un problema que tiene que comenzar a enfrentar la filosofía científica.

Otros artículos interesantes:

Elon Musk asegura que su chip de Neuralink te permitirá reproducir música directamente al cerebro

La empresa Neuralink de Elon Musk ha implantado un chip en el cerebro de un mono y ahora "puede jugar a videojuegos usando su mente"

La escasez global de chips está causando estragos en muchos sectores, de los coches a las videoconsolas: estas son las industrias más afectadas