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El confinamiento por COVID-19 empeora la obesidad infantil: la actividad física disminuye 2 horas y el uso de dispositivos electrónicos sube hasta casi 5 horas al día

Niña comiendo.
MD Duran/Unsplash
  • El confinamiento por la propagación del nuevo coronavirus agrava la obesidad infantil, según una investigación publicada en Obesity.
  • El estudio evidencia que los alimentos vegetales se mantienen, y aumenta significativamente el consumo de patatas fritas, carne roja y bebidas azucaradas. 
  • Asimismo, disminuyen las horas de actividad a la vez que crecen las de sueño y uso de dispositivos electrónicos. 
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El confinamiento por la propagación de COVID-19, la enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, ha agravado significativamente la obesidad en niños y adolescentes, según un estudio publicado en Obesity.

Especialmente, por las alteraciones en sus actividades cotidianas desde el ejercicio hasta las horas de sueño, así como la ausencia de entornos escolares que proporcionan estructura y rutina alrededor de las comidas y su estilo de vida.

"Los hallazgos de este estudio de observación longitudinal, llevado a cabo en Italia, apoyan la hipótesis de que los cambios desfavorables en las conductas de alimentación, sueño y actividad ocurren en los niños y adolescentes con obesidad durante un período de encierro no escolar", recogen los autores del mismo publicado por primera vez el 30 de abril.

El estudio de observación longitudinal analiza los hábitos de estilo de vida de 41 niños y adolescentes (de entre 6 y 18 años) con obesidad en Verona, Italia. Teniendo en cuenta su dieta, actividad y horas de sueño al inicio del confinamiento y 3 semanas después del mismo.

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Los resultados han evidenciado que mientras el consumo de alimentos vegetales se mantenía y la ingesta de fruta aumentaba ligeramente, comer patatas fritas, carne roja y bebidas azucaradas aumentó significativamente durante el confinamiento. Y el número de comidas totales ingeridas al día se incrementaba entre un 1,15 y 1,56 significativamente. 

"Los niños y adolescentes que luchan contra la obesidad se colocan en una desafortunada posición de aislamiento que parece crear un ambiente desfavorable para mantener comportamientos de estilo de vida saludables", reconoce a The Herald Myles Faith, PhD, experta en obesidad infantil de la Universidad de Buffalo y coautora del estudio.

Tal y como apunta Faith, han disminuido sus actividades deportivas (menos máximo 2 horas), mientras las horas de sueño y el uso de diversas pantallas se disparaba durante el confinamiento entre una hora y media y hasta casi 5 horas al día respectivamente.

"Dependiendo de la duración, estos efectos de bloqueo desfavorables pueden tener un impacto duradero en el nivel de adiposidad de un niño o adolescente", señalaban los autores del estudio.

Y, aunque presente algunas limitaciones respecto a su pequeña muestra, los expertos recomiendan implementar programas de estilo de vida de telemedicina, para orientar y alentar a las familias de los menores.

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