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Francia llama a consultas a su embajador en Roma en un histórico enfrentamiento diplomático con Italia que no se había visto desde la II Guerra Mundial

Italy's Interior Minister and deputy PM Matteo Salvini (C) smokes a cigarette during a visit to the building site of the TAV high-speed train line between Italy and France, on February 1, 2019 in Chiomonte, northwestern Italy. -
El ministro italiano de Interior y líder de la ultraderechista Lega, Matteo Salvini Getty Images
  • Tras 8 meses de constantes burlas y ataques por parte de los líderes populistas de Italia, el acosado presidente francés Emmanuel Macron ha dicho basta y ha llamado a consultas a su embajador en Roma.
  • La gota que ha colmado el vaso ha sido la reunión entre el ministro italiano de Interior Matteo Salvini y los líderes del movimiento de los chalecos amarillos, que llevan casi 2 meses protagonizando grandes protestas contra Macron.
  • La sede del ministerio francés de Asuntos Exteriores, el Quai d'Orsay, ha calificado el encuentro, enfocado a las redes sociales, y al tuit que lo acompaña de "provocación inaceptable".
  • Desde el punto de vista del ministerio galo de Exteriores, las relaciones entre los países vecinos están en su punto más bajo desde que el líder de la resistencia francesa y posterior presidente de Francia, Charles de Gaulle, intercambiara insultos con el dictador italiano Benito Mussolini durante la II Guerra Mundial.

París ha activado una alerta diplomática extraordinaria al tomar la decisión sin precedentes de llamar a consultas a su embajador en Italia, Christian Masset.

Es, sin duda, la disputa diplomática más grave dentro de la que es la peor crisis bilateral entre los 2 países vecinos en más de 70 años.

Los síntomas son diversos y se centran principalmente en Libia, donde Francia e Italia tienen intereses estratégicos, y en la inmigración, donde ninguno de los dos tiene ningún interés.

Pero la causa fundamental es una profunda e implacable ambivalencia política de gobierno a gobierno.

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Durante 7 meses, fuertes tensiones se han ido acrecentando entre el gobierno populista y derechista de Roma y el reformista de París, con una previsibilidad digna del Vesuvio.

Desde que los populistas se hicieran con el gobierno italiano tras las elecciones de junio, se ha estado fraguando una erupción, con el presidente francés Emmanuel Macron prendiendo la mecha y los líderes italianos echando alegremente gasolina.

Con una tremenda presión interna y una creciente presión exterior, Macron ha vinculado su liderazgo a la defensa de la "liberté" frente al populismo internacional, que describió de forma llamativa con un ojo puesto en Roma como una enfermedad que se extiende desde las Américas a Europa "como la lepra".

"Los vemos en ascenso, como la lepra, un poco por toda Europa" afirmó Macron en unas declaraciones que ya se han hecho célebres.

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Ambos viceprimeros ministros de Italia, tanto el ultraderechista ministro de Interior Matteo Salvini como el populista Luigi Di Maio del Movimiento 5 Estrellas (M5S), se lo tomaron a ofensa y han estado intentando socavar a Macron desde entonces con una hostilidad creciente.

En diciembre, por ejemplo, mientras las protestas contra Macron comenzaban a coger fuerza, Salvini llamó al presidente galo "producto de laboratorio".

"Producto de laboratorio"

 

Emmanuel Macron in April 2017.
Emmanuel Macron in April 2017. Sylvain Lefevre/Getty

El mes pasado, con Macron todavía reponiéndose de las protestas en todo el país que paralizaron Francia, Salvini aprovechó la oportunidad para afirmar que tenía esperanzas de que el pueblo francés pronto podría "liberarse de este terrible presidente".

Esta misma semana, Di Maio se reunió con los líderes de los chalecos amarillos y dirigió sus tuits contra el Palacio del Elíseo, la residencia oficial del presidente de Francia, asegurando que "los vientos de cambio han cruzado los Alpes" y que "una nueva Europa ha nacido de los chalecos amarillos".

Boom. El ministerio francés de Exteriores emitió un comunicado diciendo que ya. 

"Francia ha sido, durante varios meses, el blanco de ataques constantes y sin fundamento y de afirmaciones indignantes que no tienen precedentes desde la II Guerra Mundial".

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Agnes von der Muhll, la portavoz del ministerio galo de Exteriores, anunció que llamarían al embajador a consultas.

La constante provocación a Macron desde Roma, en la antesala de las elecciones al Parlamento Europeo de mayo ha pasado de ser, en opinión del Palacio del Elíseo, un truco barato a convertirse en una amenaza a su Gobierno elegido democráticamente y a su soberanía.

"Un presidente terrible"

Emmanuel Macron.
Emmanuel Macron. MICHEL EULER/AFP/Getty Images

"Tener desacuerdos es una cosa, pero manipular nuestras relaciones con fines electorales es otra", dijo Von der Muhll. "Violan el respeto que se debe a las elecciones democráticas que se han llevado a cabo en una nación que es un amigo y un aliado. Todas estas acciones están creando una situación grave que está planteando dudas sobre las intenciones del gobierno italiano hacia Francia".

En el primer intento en meses de tender una rama de olivo, Salvini aseguró el miércoles que no quiere "una pelea con nadie".

"Estoy preparado para ir a París, incluso a pie, para discutir los muchos problemas que tenemos", dijo.

Pero tras varias propuestas, Salvini acusó a la policía de Macron de transportar secretamente a migrantes a través de la frontera con Italia y exigió el regreso de algunos militantes izquierdistas italianos que él cree que Macron está escondiendo.

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