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Los conservadores contrarios a Boris Johnson no apoyarán a Jeremy Corbyn, a pesar de los nuevos escándalos del actual primer ministro

El primer ministro británico Boris Johnson visita el Hospital General de Mánchester Norte antes del inicio de la Conferencia Conservadora en Mánchester ,
El primer ministro británico Boris Johnson visita el Hospital General de Mánchester Norte antes del inicio de la Conferencia Conservadora en Mánchester . Andy Stenning/Pool via REUTERS
  • Los parlamentarios conservadores a un Brexit sin acuerdo como el que pretende forzar Boris Johnson tampoco apoyarían un Gobierno interino del laborista Jeremy Corbyn.
  • Todo ello a pesar de los escándalos de índole sexual que ahora se conocen sobre Johnson y que podrían hacer tambalear la solidez de su Ejecutivo.
  • Además, la oposición tampoco tiene muchas opciones sobre la mesa: no habría apoyo suficiente como para apoyar al conservador Ken Clarke o al laborista Harriet Harman.
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Las esperanzas de formar Gobierno del líder laborista Jeremy Corbyn han sufrido un duro golpe después de que dos parlamentarios conservadores contrarios a Boris Johnson se hayan mostrado contrarios a esta idea.

Alistair Burt y Justine Greening, dos de los 21 parlamentarios que fueron expulsados del Partido Conservador por revelarse a los planes que el Gobierno de Boris Johnson tiene con el Brexit, descartaron apoyar cualquier gobierno interino que pueda impulsar la oposición.

Se refieren en concreto a las conversaciones de varios partidos de la oposición, que planteaban una moción de censura para aupar un gobierno "estrictamente temporal" cuyo objetivo sería retrasar el Brexit y convocar elecciones generales.

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Burt, exministro de Asuntos Exteriores, prefiere presionar a Boris Johnson para asegurarse de que consigue un acuerdo sobre el Brexit que cuente con la aprobación del Parlamento, antes de que el país se quede sin plan alternativo.

"Cualquier otra cosa que no sea salir de la Unión Europea sin un acuerdo es peor", explicó en un evento del Partido Conservador este domingo.

"No veo razones para alejarme de mi firme convicción: si seguimos diciendo esto y sugiriéndole al primer ministro que salirse con acuerdo es lo mejor, entonces esta es la fórmula por la que tenemos que apostar".

"No me gusta en absoluto ninguna otra alternativa".

Justine Greening es exsecretaria de Educación y ha dicho este lunes que ella no apoyaría la investidura de Corbyn y que deberían buscarse otras fórmulas para conseguir un segundo referéndum.

"No quiero ver a Corbyn como primer ministro de nuestro país", explicó en la Radio 4 de la BBC. "Creo que lo que necesitamos es un segundo referéndum, para que los británicos podamos tomar nuestras decisiones finales sobre cómo realizar el Brexit".

Otros parlamentarios conservadores que también fueron expulsados de la formación, como David Gauke, Dominic Grieve, o Caroline Spelman, también han dejado nítidamente claro que tampoco apoyarían un Gobierno de Corbyn.

Sin embargo, el exprimer ministro Guto Bebb ya emplazó a sus colegas a tomarse "en serio" la oferta, advirtiendo que un gobierno de laboristas para solo dos semanas sería "menos dañino que el daño generacional que podría provocar un Brexit sin acuerdo".

Un Gobierno interino solo sería una opción viable con el apoyo de la mayoría de los parlamentarios conservadores que fueron expulsados del partido, lo que significa que el hecho de que Corbyn forme un Ejecutivo todavía es improbable.

Jo Swinson, líder de los Liberal Demócratas, ha pedido que el primer ministro sea alguien "experimentado" como el conservador Ken Clarke o Harriet Harman, el veterano laborista. Pero Corbyn sería reacio a aceptar ese plan, con lo que tampoco habría mayoría en el Parlamento.

Todo, en un delicado momento para el primer ministro Boris Johnson: rodeado por dos escándalos

Y en el peor momento posible, cuando suenan rumores de una moción de censura contra Johnson, que a su vez se prepara para el Congreso de los Conservadores y para el Brexit forzoso el 31 de octubre, llegan dos nuevos escándalos de índole privada para el actual primer ministro.

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Las críticas llegan desde situaciones vergonzosas hasta potencialmente criminales, y amenazan el liderazgo de Johnson en unas semanas cruciales.

El escándalo Jennifer Arcuri

Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido
Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido. Reuters/Christopher Furlong

Johnson, por un lado, está siendo acusado de usar su posición como alcalde de Londres al haberle garantizado fondos públicos para realizar viajes al extranjero a la empresaria tecnológica y exmodelo Jennnifer Arcuri.

El Sunday Times ha publicado que la propia Arcuri confesó a sus amigos que mantenía una relación sexual con Johnson, tras haber sido vista en varias ocasiones en su apartamento en Londres.

Tanto Arcuri como Johnson no han negado este affaire.

Sin embargo, la documentación a la que ha tenido acceso Business Insider confirma que la oficina de Johnson intervino a la hora de ubicar a Arcuri en viajes oficiales al extranjero, a pesar de que hubo funcionarios que se mostraron contrarios a ello.

El Departamento para Cultura, Medios, Tecnología y Deportes también está investigando una ayuda de 100.000 libras esterlinas —casi 113.000 euros— a Hacker House, la compañía de Arcuri.

La ayuda, que se destinaba a compañías que promocionaran la ciberseguridad en el Reino Unido, fue un premio a la compañía de Arcuri a pesar de las evidencias de que la firma es de California. El departamento ha negado que Johnson interviniese a la hora de elegir el ganador de esta ayuda.

Tras conocerse estos hechos se han iniciado una serie de investigaciones administrativas tanto en el Gobierno del Reino Unido como en el de Londres. La administración local remitió un escrito a la Oficina de Conducta Pública preguntando el viernes pasado si debía iniciarse una investigación penal.

Por el momento la Oficina no ha contestado. Si se abriera una investigación de este calibre, el puesto de primer ministro podría ser insostenible.

El escándalo Charlotte Edwardes

Boris Johnson sale de su residencia en Downing Street
Boris Johnson, primer ministro británico, sale de su residencia en Downing Street. Reuters

El domingo, la periodista Charlotte Edwardes escribió una pieza en la que exponía que tanto ella como otra mujer fueron manoseadas por Johnson en una comida de trabajo en The Spectator, cuando Johnson era el editor.

"Sentí la mano en mi muslo por debajo de la mesa", escribe.

"Apretó. Su mano sujetó tanto mi pierna que me hizo dar un salto".

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"Mi madre me dijo: 'Lleva un alfiler al cine para todos aquellos que tengan las manos sueltas'. Pero esto era trabajo, así que me quedé callada".

Edwardes incide que tras el suceso, otra mujer presente en la comida le dijo que Johnson había hecho lo mismo con ella.

Un portavoz de Johnson rechazó el lunes que esto sucediera.

"Esta denuncia es falsa", dijo el portavoz, que tampoco quiso responder a más preguntas sobre la historia.

Sin embargo, el secretario de Salud, Matt Hancock, respaldó el domingo a Edwardes. En el Channel 4 News dijo que conoce bien a Charlotte: "Confío plenamente en lo que dice".

La propia Edwardes tuiteó, después del desmentido de Johnson, lo siguiente: "Si el primer ministro no recuerda el incidente entonces está claro que yo tengo mejor memoria que él".

Dado que es una sola denuncia y que Johnson la ha rechazado, es poco probable que estas circunstancias puedan hacer tambalear el cargo del primer ministro. Sin embargo, si otra mujer presenta acusaciones similares, entonces el primer ministro podría estar en verdaderos problemas.

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