El ARN mensajero podría curar la fibrosis de órganos como corazón, riñones o hígado, tal y como anticipa un exitoso estudio en ratones

ARN mensajero

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  • La revolucionaria tecnología del ARN mensajero suma un nuevo hito, consiguiendo reprogramar las células inmunes en ratones para reparar sus corazones dañados. 
  • La investigación, llevada a cabo por la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (Estados Unidos), ha logrado que las cicatrices desaparezcan del corazón de estos animales tras administrar el tratamiento. 
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La tecnología de ARN mensajero ha prosperado durante la pandemia gracias a las vacunas de coronavirus, pero su alcance va mucho más allá de combatir la infección viral que asola al mundo desde marzo de 2020: la ciencia lleva años buscando erradicar con esta plataforma gripe, cáncer o malaria. Y también podría reparar los corazones dañados. 

Un estudio de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (Estados Unidos) publicado en la revista Science logra que células inmunes de ratones se reprogramen para eliminar tejido cicatricial del corazón. 

"Tras administrar el tratamiento, la cicatriz desaparece”, asegura Haig Aghajanian, uno de los responsables, al medio New Sciencist.

No es nuevo utilizar las CART cells, células inmunitarias diseñadas genéticamente y que están obteniendo resultados pioneros en el tratamiento del cáncer. La terapia de linfocitos T-CAR las usa para combatir infecciones en el sistema inmunitario (linfocitos T), detectando y destruyendo las células cancerígenas.

El problema es que se trata de tratamientos extremadamente caros. Incorporar el enfoque del ARNm, que implica modificar estas células solo temporalmente, podría reducir drásticamente el coste. 

“La terapia CAR-T ha sido un gran avance, pero cuesta mucho”, dice Aghajanian. "Esperamos que este sea el siguiente paso en la tecnología tipo CAR-T, permitiendo un mayor acceso". El avance resultaría especialmente útil para países de bajos ingresos o áreas remotas. 

Logran convertirá las células T en células CAR-T sin eliminarlas del cuerpo

Las células T son células inmunes que emplean receptores en su superficie para reconocer las células infectadas con virus y destruirlas. Estas pueden reprogramarse a demanda para dirigirse a cualquier tipo de célula, dándoles el receptor apropiado. 

La terapia convencional se basa en tomar células T del organismo de una persona y manipularlas genéticamente antes de devolverlas al cuerpo. Han demostrado una potente eficacia para tratar leucemia y otros tipos de cáncer de la sangre, pero la principal barrera es el coste económico. 

El primer tratamiento CAR-T aprobado, llamado Kymriah, tuvo un coste de 475.000 dólares (420.000 euros). 

La principal novedad de este estudio llevado a cabo en animales es la introducción de la entrega de genes en forma de ARNm, convirtiendo las células T en células CAR-T sin sacarlas del cuerpo.

El ARN mensajero está empaquetado en nanopartículas lipídicas, las mismas que se emplean para las vacunas contra el COVID de Pfizer y Moderna. En este caso, las nanopartículas tienen anticuerpos adheridos a ellas que se unen a las células T. Agregar ARNm no las altera permanentemente, ya que no está integrado en el genoma. 

“Hace su trabajo durante unos días y luego desaparece”, apunta Aghajanian.

En este experimento, la innovadora tecnología se ha empleado para atacar las células que depositan colágeno, producido constantemente por nuestro cuerpo, mientras que otras células lo eliminan. Tras una lesión el equilibrio celular cambia, ya que las células que depositan colágeno proliferan en exceso, conduciendo a una cicatriz.

"Al deshacerse de estas células, se recupera el equilibrio y la cicatriz retrocede rápidamente", explica el autor. 

Corazones rotos y recuperados gracias al ARNm

Los corazones de los ratones estaban dañados con muchas cicatrices o fibrosis, un problema que hace que el tejido sea más rígido y altera la contracción y relajación del corazón. 

Dos semanas después de implantar las nanopartículas de ARNm, la cantidad de tejido cicatricial en los corazones de los ratones se redujo casi a la mitad de la de los animales no tratados, mientras que su función cardíaca mejoró significativamente.

“Es una demostración alentadora de que las células T pueden modificarse in vivo”, dice Waseem Qasim del Instituto de Salud Infantil Great Ormond Street en Londres, cuyo equipo está llevando a cabo ensayos de terapias CAR-T. 

El enfoque serviría para tratar la fibrosis de otros órganos como el intestino, el hígado o el riñón, así como para reparar las cicatrices de la piel con inyecciones locales. Además, la investigación abre puertas a tratar todo tipo de enfermedades con la administración dirigida de ARNm a células específicas.

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