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Para tener éxito en una presentación deberías contar chistes y hacer bromas (excepto si eres mujer), según un estudio

Matthew Perry interpreta a Chandler Bing en Friends
Matthew Perry interpreta a Chandler Bing en Friends. NBC
  • Para ser un excelso orador no solo hace falta comunicar tus ideas; también es necesario interactuar con tu público.
  • De hecho, según un reciente estudio, contar chistes o hacer bromas durante una presentación es una buena forma de ganarte a tu audiencia.
  • Eso sí, según los autores, el exceso de humor en una presentación no es común entre las mujeres, que suelen sentirse más ofendidas que los hombres.

Contar chistes es un arte, y más en España: no sólo se trata de la historia que se cuenta, sino más bien de cómo se cuenta. Y, si quieres tener más éxito en tus presentaciones, deberías aprender a ser el Chandler Bing de la oficina.

Como en todo, hay personas que dominan más el humor que otras, pero lo cierto es que contar chistes o hacer bromas durante una presentación podría ayudarte a ganarte a tu audiencia, tal y como revela un reciente estudio publicado en Harvard Business Review.

Los efectos positivos del humor en el trabajo son de sobra conocidos. Por ejemplo, "el humor baja las defensas, haciendo que tu audiencia sea más receptiva a tu mensaje", tal y como explica el coach y autor de best-sellers Carmine Gallo.

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Ahora bien, este estudio llevado a cabo por cuatro investigadores de la Universidad de Arizona sugiere que "los beneficios del humor no se extienden a todo el mundo: las mujeres pueden verse incluso perjudicadas por el uso del humor en el trabajo".

Cuando los hombres usan el humor en una presentación, los participantes en el estudio consideran que éstos tienen niveles más altos de estatus (es decir, respeto o prestigio) dentro de la organización, por lo que les dan una calificación más alta y evalúan más positivamente su capacidad de liderazgo que cuando no utilizan el humor.

Sin embargo, explican los autores, "cuando las mujeres utilizan el mismo humor en la misma presentación, las personas consideran que tienen niveles de estatus más bajos y califican su trabajo como más bajo, y también las consideran menos capaces como líderes".

La importancia de los estereotipos

Una escena de La vida de Brian
Una escena de La vida de Brian, en la que un guardia intenta no reírse ante el emperador romano. HandMade Films / Python Pictures

Para llevar a cabo su estudio, los investigadores trataron de definir cómo los estereotipos de género y las diferentes interpretaciones del humor en el trabajo podrían influirse mutuamente.

"Los estereotipos de género, que generalmente son creencias sobre cómo deben comportarse los hombres y las mujeres, se han utilizado durante mucho tiempo para explicar la desigualdad de género en el lugar de trabajo, y sospechamos que afectan la forma en que los empleados interpretan el humor en el trabajo", afirman los autores.

"Específicamente, consideramos dos percepciones diferentes con respecto al uso del humor en el trabajo. Una percepción es que el humor es un comportamiento funcional del trabajo, una herramienta para facilitar el trabajo ayudando a mejorar el ánimo, haciendo que los problemas difíciles parezcan menos desalentadores y alentando actitudes positivas e interacciones saludables", sostienen.

"Una segunda percepción es que el humor es disruptivo, una distracción de la naturaleza seria del trabajo y que demuestra menos compromiso con el trabajo porque se percibe que uno está interesado en divertirse y entretenerse", aseguran.

Al final, su "presentimiento era que la interpretación del humor como funcional o disruptivo se ve afectada por el género humorístico del individuo". Pero, ¿a qué se debe este sesgo? ¿Se percibe, en general, en hombres y mujeres roles estereotipados incluso en el humor?

Su respuesta es que sí.

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"Los hombres son estereotipados porque tienen una alta orientación hacia el logro, ambición y enfoque en el cumplimiento de tareas. Estas expectativas se alinean estrechamente con la interpretación funcional del humor", aseguran, mientras que por el contrario, "los estereotipos de las mujeres incluyen no solo niveles más bajos de orientación y ambición de logros, sino también la expectativa de mayores responsabilidades familiares".

"Debido a que es tan difícil dedicar tiempo a las responsabilidades tanto laborales como familiares, esto ha llevado a la percepción de que las mujeres están menos dedicadas al trabajo. En contraste con el estereotipo masculino, el estereotipo femenino se alinea más estrechamente con la interpretación del humor como forma de evasión", continúan.

Esta división estereotípica es significa, según los autores del estudio, porque "la investigación ha demostrado que las personas tienden a interpretar el comportamiento de una manera que se adhiere a sus expectativas de cómo se comportan los demás".

Dicho de otro modo: los estereotipos asumidos socialmente hacen que interpretemos falsamente que los hombres usan el humor como herramienta en el trabajo (porque deben ser triunfadores), mientras que las mujeres lo hacen como forma de evasión (porque sus responsabilidades familiares hacen que estén menos comprometidas con el trabajo).

En este sentido, el gran reto en los próximos años es cambiar la percepción social de los estereotipos asociados al género en el entorno laboral.

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