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Los controles de temperatura no funcionan como medida de seguridad contra la pandemia e incluso pueden llegar a ser peligrosos

A worker checks the temperature of a passenger arriving into Hong Kong International Airport with an infrared thermometer.
REUTERS/Hannah McKay
REUTERS/Hannah McKay

  • Los controles públicos de la temperatura para detectar el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, no solo son inútiles sino que también pueden estar alimentando la propagación del virus. 
  • Los controles de temperatura sobre la marcha son muy inexactos. Además, no todos los que tienen COVID-19 tienen fiebre, por lo que estas lecturas de temperatura pueden llevar a la gente a una falsa sensación de seguridad.
  • Los controles se hacen en el espacio público, cuando los enfermos ya se han expuesto a otros.
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Los termómetros en los espacios públicos para comprobar la temperatura de las personas y excluir a los que presenten fiebre se han convertido en un habitual en España a medida que el país lucha por recuperar la normalidad de forma segura en medio de la pandemia

En los aeropuertos, en los museos y en muchas tiendas, el control de la temperatura se ha implementado como una medida de seguridad que es, lamentablemente, inútil. Algunas grandes compañías, como El Corte Inglés, utilizan hasta cámaras termográficas para controlar la temperatura. 

"Esto va a decepcionar a mucha gente", aseguró el mismo Anthony Fauci —homólogo de Fernando Simón y máximo responsable de la lucha contra la pandemia en Estados Unidos— al doctor Jason Blaylock, jefe de medicina del prestigioso Centro Médico Walter Reed, durante una conversación virtual la semana pasada. 

El experto asegura que la utilización de termómetros para medir la temperatura de las personas dentro de espacios públicos no es útil para detectar casos con precisión ni para frenar la propagación de la enfermedad. 

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Puede haber personas con coronavirus que no tengan fiebre y tampoco sirve para controlar la propagación 

La medida es tan innecesaria y arbitraria como quitarse los zapatos antes de subirse a un vuelo. Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) han advertido de la inutilidad de esta medida. 

"La detección de temperatura por sí sola, a la salida o entrada, no es una forma efectiva de detener la propagación internacional, ya que las personas infectadas pueden estar en periodo de incubación, pueden no presentar síntomas al inicio de la enfermedad o pueden disimular la fiebre mediante el uso de antipiréticos", recuerda la OMS.

Las pruebas con termómetro para identificar el COVID-19 no solo son inexactas y poco útiles (ya que una persona puede no tener síntomas) sino que están llevando a la gente a una falsa sensación de seguridad durante la pandemia. La temperatura de una persona, incluso cuando se toma con precisión, no siempre es una indicación de una infección temprana de coronavirus y a menudo no te dirá que alguien está enfermo cuando está en su etapa más contagiosa.

Por tanto, durante las horas más críticas para poner en cuarentena a las personas con el coronavirus, los termómetros podrían no servir para identificarlas.

Esto es fundamental ahora que se discuten las medidas de seguridad que deben implantarse en los colegios con la vuelta a las aulas para garantizar la seguridad de los alumnos. No es solo que el control de la temperatura pueda dejar escapar a personas sin síntomas, sino que, de identificarlas, podría ser demasiado tarde. 

"Si tu objetivo es filtrar a la gente que llega a un vestíbulo o a un punto de entrada, es una farsa", asegura Inder Singh, el CEO de la compañía de termómetros inteligentes Kinsa a Business Insider.

"Para cuando le tomas la temperatura a alguien en el vestíbulo, o en la entrada de la escuela, es demasiado tarde", insiste. "Ya han propagado la enfermedad. Ya estaban en el transporte público. Ya estaban parados en un vestíbulo con otros."

Además, la utilización de los termómetros crea una falsa sensación de seguridad que anima a la movilidad y a la relajación de otras medidas, favoreciendo la propagación. 

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Los termómetros deben usarse junto a otras herramientas contra el virus

Los termómetros funcionarían mejor como una herramienta casera para detener el coronavirus para que las personas se tomen la temperatura antes de salir de casa. Deben ser usados junto con las mascarillas, el rastreo de contactos, las medidas de distanciamiento social y la cuarentena de personas enfermas y expuestas.

Ninguna de estas medidas de salud pública será 100% efectiva para erradicar el virus por sí sola, pero si se combinan algunas de ellas, funcionarán bastante bien para detener las infecciones, como ha sucedido en países como Japón.

Antes que por el uso de termómetros, la Organización Mundial de la Salud sigue abogando por la higiene de manos y el distanciamiento social como principales medidas para contener la propagación de la pandemia, que suma ya más de 778.000 muertes en todo el planeta. 

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