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El casco inteligente diseñado para garantizar el distanciamiento social emerge como solución contra el coronavirus a pie de obra, pero los expertos creen que no será suficiente

Obreros en la construcción.
alejandroavilacortez / Pixabay
  • En ciertos puestos de trabajo, con en el sector de la construcción, mantener la distancia de seguridad es todo un reto.
  • Una empresa estadounidense ha desarrollado un dispositivo que se adhiere a los cascos y emite una alarma si los empleados se encuentran a menos de 2 metros entre sí en el lugar de trabajo.
  • Este dispositivo también recopila datos que permiten identificar cuándo y con quién ha mantenido contacto un trabajador que de positivo en COVID-19.
  • Los sindicatos consideran que, pese a ser una buena idea, la implantación de esta tecnología en España no parece ser del todo factible.
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La mejor manera de luchar contra la pandemia del COVID-19 es el distanciamiento social, aseguran los expertos. El problema viene cuando en ciertos puestos de trabajo, mantener la distancia de seguridad de 2 metros se convierte en todo un reto. ¿Cómo garantizar entonces que se cumplen las pautas que ayudan a prevenir el contagio del virus?

Triax Technologies, una empresa estadounidense especializada en herramientas de rastreo en el lugar de trabajo, está detrás de una posible solución a este problema.

La compañía ha desarrollado Proximity Trace, un dispositivo que se adhiere a los cascos y emite una alarma si los empleados se encuentran a menos de 2 metros entre sí en el lugar de trabajo, por ejemplo, una obra.

A medida que se acercan, la alarma suena más fuerte y permite que los trabajadores ajusten su posición para cumplir con las medidas de seguridad. Una señal similar a la que emiten ciertos coches cuando se aproximan a un obstáculo al aparcar.

Además, en el caso de que uno de los trabajadores diese positivo en COVID-19, los datos recopilados podrían mostrar con qué otros trabajadores ha estado en contacto la persona infectada y cuándo, para actuar de inmediato y evitar la propagación del contagio.

El dispositivo, que de momento se encuentra en fase de pruebas, pronto estará disponible comercialmente según ha anunciado la compañía.

La implantación en España podría no ser factible

El sector de la construcción es una de las piezas clave de la economía española. Emplea a más de 1,2 millones de personas (un 6% del total), según los últimos datos del INE, y se estima que 225.000 se han visto afectadas por los ERTE desde que se decretase el estado de alarma.

Los sitios de construcción ya implementan medidas de seguridad que reduzcan las posibilidades de contagio, pero garantizar que los trabajadores de la construcción permanezcan separados los unos de los otros no es tan fácil como parece, ya que algunas tareas se vuelven muy complicadas si se requiere ese espacio mínimo. 

Pese a eso, la posibilidad de implantar esta tecnología en España parece una buena idea para los sindicatos de la construcción.

"Como idea es muy buena, porque podría garantizar que las cosas se están haciendo bien en tiempo real", asegura Sebastián Molinero, secretario general de Andimac, la patronal de la reforma.

Molinero ve complicado que esa tecnología llegue a España en el corto plazo y duda de si podría ser accesible económicamente para muchas empresas al ser tecnología "incipiente", aunque podría llegar a abaratarse con el tiempo. 

En su opinión, la verdadera solución dentro de estos espacios de trabajo sigue siendo la realización de test masivos, ya que a veces es "inevitable" que dos obreros trabajen juntos. 

Leer más: SEAT realizará la prueba del coronavirus a los 15.000 empleados que se reincorporarán al trabajo a finales de abril

Daniel Barragán, secretario de Acción Sindical de CCOO de Construcción y Servicios, también ve complicado que una tecnología así llegue a implantarse en España a no ser que se pueda demostrar "muy rápidamente" que es útil y de verdad evita el contacto. Pero, en caso de demostrarse, Barragán opina que podría ser útil para cualquier espacio de trabajo y no solo la construcción. 

Se necesitan medidas complementarias 

María Aguirregoitia, arquitecto técnico al frente de ARqui-T Gestión De Proyectos desde hace 10 años, se encarga del control de la ejecución en la construcción de grandes obras (como hoteles) y suele estar al mando de una media de 50 obreros.

"Me parece una muy buena iniciativa, aunque en la construcción seguimos con las mismas técnicas de hace 50 años y es muy difícil implantar nuevas tecnologías en las obras", apunta.

Aunque se plantee como una solución, no considera que sea una medida suficiente: "Esta medida tendría que complementarse, porque el casco no solucionaría el problema del distanciamiento. Casi todos los trabajos dentro de la obra se realizan en cuadrillas de al menos 2 personas y es raro que un trabajo lo haga solo una persona, además de que comparten herramientas y maquinaria", explica. 

Aguirregoitia señala que también es necesario un control de cómo repartir el trabajo dentro de la obra con un criterio de distanciamiento y establecer diferentes turnos de trabajo. "Ahora se está haciendo en algunos sitios un horario intensivo para evitar comer en la obra y poder hacerlo en casa para evitar el contacto, ya que otro punto de conflicto son comedores, vestuarios y aseos", añade.

"Lo importante es evitar que haya muchos trabajadores a la vez, aunque en algunos momentos es imposible mantener la distancia de seguridad porque se trabaja codo con codo", apunta Aguirregoitia.

La monitorización de los trabajadores plantea controversias

El monitoreo de los empleados, que ya era un área de controversia antes de la pandemia, puede volverse más común en los lugares de trabajo si se aplican medidas como la que plantea Triax Technologies.

Un aumento en el monitoreo de los empleados puede aumentar la preocupación de que se podría hacer un uso abusivo de esa tecnología o atentar contra la privacidad de un trabajador. 

Leer más: Por qué la curva del coronavirus de Corea del Sur es tan diferente al resto: test masivos, rastreo de sospechosos y aislamiento de contagiados

A Barragán le preocupa que las empresas utilicen incorrectamente este tipo de tecnología para sancionar al trabajador. "Si no se trata bien el alcance del uso que se va a dar a los datos recopilados puede llegar a atentar contra la intimidad", señala. Pese a que teme que se pueda hacer un mal uso de la información recogida, considera que todo el sector haría un esfuerzo si esta medida fuese la "solución perfecta".

Por el contrario, Aguirregoitia ve a este control del personal como un beneficio para la empresa. "Sería como fichar con el casco", explica.

Pese a todo, esta arquitecto técnico considera que el uso de estos casos haría que una empresa de albañilería se posicionase mejor en el sector, ya que ofrecería mejores garantías para los trabajadores frente a la competencia.

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