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Los centros comerciales están perdiendo 750 millones de euros cada semana por el coronavirus

Personas hacen cola en una tienda en Viena.

REUTERS/Leonhard Foeger

  • Las grandes superficies celebran poder abrir en la fase 1 mientras asisten a las contradicciones constantes del Gobierno con las rebajas en tiempos de coronavirus.
  • Tras dos meses en estado de alarma, las grandes superficies han dejado de ingresar más de 6.000 millones de euros por su cierre de puertas
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Cada día con la persiana bajada es un agujero para el comercio. Sucede con las pequeñas tiendas y con las grandes cadenas. Y a la espera de obtener la factura global, algunos sectores ya comienzan a hacer cálculos sobre las cantidades extraviadas con el coronavirus y el cierre decretado con el estado de alarma. En el caso de los centros comerciales, los ingresos perdidos alcanzan los 3.000 millones de euros al mes. O lo que es lo mismo: 750 millones por cada semana que el Gobierno no permite la apertura de sus locales.

Así lo explica Eduardo Ceballos, presidente de la Asociación Española de Centros y Parques Comerciales (AECC), a Economía Digital. Ante tal presión, el Ejecutivo de Pedro Sánchez corrigió este sábado su plan inicial de desescalada y permitirá tener actividad en la fase 1 a los comercios de más de 400 metros cuadrados de superficie, aunque tendrán que restringir el espacio abierto al público a esa superficie máxima.

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Los cálculos de la organización, realizados a partir de las ventas que se produjeron en 2019 en los centros comerciales, señalan que cada semana que se demora el desconfinamiento se dejan de ingresar 750 millones. Y con Madrid Barcelona en la fase 0,5, el golpe se mantiene a pesar de que buena parte de la geografía española sí haya logrado saltar a un escalafón superior.

Tras dos meses en estado de alarma, las grandes superficies dejaron de ingresar 6.000 millones de euros. Por ello, la organización pidió al Gobierno poder abrir los domingos y festivos de lo que resta de 2020 y 2021 con tal de recuperar las jornadas perdidas además de una exención de impuestos durante la vigencia del estado de alarma y los dos meses siguientes a la reapertura.

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A falta de una respuesta, el Ministerio de Sanidad sí acercó posturas este fin de semana con los centros comerciales. El gabinete que dirige Salvador Illa permitirá la apertura de los locales de más de 400 metros cuadrados en la fase 1. Antes del cambio de regulación, las mayores superficies comerciales —como MediamarktFnac o Ikea— debían esperar hasta la fase 2, como mínimo, para que sus clientes pudieran acceder a los establecimientos. 

El salvoconducto no es un cheque en blanco porque solo podrán abrirse al público 400 metros cuadrados, pero sí supone un balón de oxígeno para este tipo de comercio. Además de la AECC, la Asociación Nacional Grandes de Empresas de Distribución (ANGED) lamentó el cepo impuesto a las tiendas más grandes y tildó de "discriminación" la normativa, más teniendo en cuenta su capacidad para garantizar una mayor distancia de seguridad entre personas.

El Gobierno desconcierta a todos con las rebajas

Y tras abrir la mano a las grandes superficies, el Gobierno también dio por cerrado el capítulo de las rebajas, que provocó un desencuentro público entre el Ministerio Industria, Comercio y Turismo y el Ministerio de Sanidad. En una semana, el Ejecutivo fue capaz de dar tres versiones diferentes sobre la prohibición de los descuentos en los establecimientos públicos. La batalla se terminó con una victoria para las empresas, que sí podrán realizar promociones en sus locales.

"Dado que se está regulando el aforo de las tiendas, la AECC considera que no tenía sentido eliminar las rebajas para evitar aglomeraciones cuando estas se impiden con los aforos limitados", celebra Ceballos. Y añade: "el veto favorecía al comercio online frente al físico, por lo que hacía aún más difícil la recuperación para el sector".

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Tras impedirlas en un primer momento el Ministerio de Sanidad, Comercio aseguró que no se trataba de una prohibición, aunque el texto del BOE era claro: "no se podrá anunciar ni llevar a cabo acciones comerciales que puedan dar lugar a aglomeraciones de público tanto dentro del establecimiento como en sus inmediaciones". Poco tardó en volver a aparecer Sanidad para reafirmar su negativa.

Este sábado dio su brazo a torcer y publicó una resolución en la que permitía las rebajas siempre que estén acompañadas de medidas para "asegurar que no se generan aglomeraciones que impiden el mantenimiento de la distancia de seguridad, el cumplimiento de los límites de aforo, o que comprometan el resto de medidas establecidas".

De incumplirse estas reglas, según añade la disposición, los comercios deberán efectuar el "cese inmediato de las mencionadas acciones comerciales o de promoción".

 

 

Artículo original de Economía Digital

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