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De la elevada temporalidad al envejecimiento de la población: los factores que complicarán la recuperación económica del coronavirus, según el Banco de España

Terraza de un bar durante el coronavirus
Reuters

El Banco de España ya ha publicado su informe anual. Se trata de un análisis del estado actual de la economía española, advirtiendo de los retos que hay que enfrentar y las complicaciones a las que se enfrenta el sistema económico.

El informe de este año llega en una situación excepcional, ya que la economía ha quedado especialmente afectada con la pandemia de COVID-19. De hecho, se estima que la caída del PIB español en 2020 oscilará entre el 9% y el 15,1%, y que la tasa de desempleo rondará aproximadamente el 20%.

El estudio expone que la recuperación económica no llegará hasta finales de 2022. Es decir, que la economía no volverá al nivel anterior del coronavirus hasta dentro de 2 años. En el informe también se recogen los factores que explican por qué España va a tener que sortear ciertas dificultades a la hora de recuperarse.

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A continuación, se detallan las claves que van a lastrar la recuperación de la economía en España después de la pandemia de COVID-19.

Elevada tasa de desempleo y trabajos de alta temporalidad

Antes de la crisis sanitaria España ya contaba con una tasa de desempleo preocupante, aunque haya ido descendiendo en los últimos años, sobre todo si se compara con el resto de países europeos.

En febrero, justo antes de que se produjese el confinamiento, la tasa de paro en España era del 13,6%, mientras que países como Francia, Portugal o Italia bajan del 10%. En Alemania actualmente es del 3,5%.

Al Banco de España también le resulta preocupante la alta temporalidad del empleo en España. En la última década se ha situado en el 25% del empleo total, mientras que la media de la Unión Europea es apenas del 14%.

Otro dato a tener en cuenta es que este comportamiento se agudiza en época de crisis, pero es una realidad constante en la economía española incluso en períodos expansivos, siendo los jóvenes los mayores afectados.

Esto provoca que el nivel de emancipación en España sea especialmente bajo, y que la creación de nuevos hogares sea mucho menor de la deseada, algo que afecta al envejecimiento poblacional, un apartado que se detallará más adelante.

Para tratar de solucionar esta situación el documento propone una mejora en las políticas activas de empleo, con el objetivo de incrementar el capital humano de los trabajadores y reducir el desempleo de manera permanente. La principal idea propuesta es la de ofrecer una orientación adecuada e individualizada a los desempleados a la hora de buscar trabajo, dotándoles de una formación más específica si es que lo necesitan.

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Estructura impositiva, política fiscal y deuda pública

En España se recaudan menos impuestos que en la media de países de la Unión Europea. Esto ya era un problema a tratar antes de la crisis del coronavirus, y ahora cobra todavía más importancia.

La recaudación impositiva en España es inferior al promedio de la Unión Europea en más de 2 puntos del PIB. Gran parte de esta diferencia se explica por los menores ingresos del IVA.

Para paliar este tipo de desajustes el Banco de España cree que es el momento de actuar de manera firme y decidida en materia de impuestos, prolongando los estímulos fiscales de forma focalizada, orientando esta política a las capas de la población más golpeadas por la pandemia.

El informe propone que en el corto plazo la respuesta fiscal a la crisis debe ser expansiva, y que en el medio plazo se han de poner en marcha reformas para reducir el endeudamiento público y construir márgenes para la actuación de la política fiscal.

El estudio propone que se reconsidere el elevado nivel de beneficios fiscales que se produce en España. Es decir, exenciones, reducciones y tipos especiales reducidos que producen pérdidas importantes de recaudación.

Otra de las cuestiones a mejorar según el informe es la de establecer un mapa claro de prioridades y mejorar la eficiencia del gasto público. Con la crisis del COVID-19 se hace necesario reducir recursos que no sean prioritarios, así como evaluar continuamente las políticas públicas de gasto para maximizar los recursos que sí son necesarios.

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Envejecimiento de la población

Este es uno de los mayores desafíos que debe superar la economía española. En realidad se trata de un reto que ya resultaba prioritario antes de la pandemia en gran parte de los países desarrollados.

El envejecimiento poblacional tiene efectos negativos en el mercado laboral, el crecimiento económico y la política fiscal, entre otras cuestiones. En España la tasa de dependencia va a aumentar más de 25 puntos en los próximos 25 años, según detalla el informe. España va a ser el país de la Unión Europea en el que más va a crecer esta tasa.

El aumento de la esperanza de vida y el descenso de la tasa de fecundidad son las claves que explican dicho aspecto. Esto provoca que la capacidad recaudatoria del sistema impositivo va a ser menor a medida que la población envejece, y que el gasto en pensiones o recursos sanitarios se va a hacer más elevado.

Debido a esta presión demográfica se hace necesario introducir medidas adicionales para mejorar la sostenibilidad financiera del sistema público de pensiones. El Banco de España considera prioritario reforzar el vínculo entre las contribuciones realizadas y las prestaciones recibidas, asegurando un nivel de suficiencia para los hogares más vulnerables.

Además, el envejecimiento de la población puede plantear nuevas oportunidades en algunos sectores de la economía, por ejemplo en el ocio, el turismo o el inmobiliario, ya que los pensionistas son más proclives a desempeñar este tipo de actividades una vez han dejado de trabajar.

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Desigualdad económica

La crisis financiera de 2008 provocó enormes desigualdades económicas. Enfrentar una nueva crisis cuando todavía no se han recuperado los niveles previos a 2008 en términos de desigualdad se puede hacer especialmente complicado.

El colectivo más afectado en materia de desigualdad es el de los jóvenes. En 2018 el nivel de renta de los menores de 35 años era todavía un 20% menor al nivel de 2007. Las mujeres también forman un grupo vulnerable en lo que a la economía se refiere; al comienzo de la pandemia el 11% de las mujeres habían perdido su empleo frente al 8% de los hombres.

Es previsible que la crisis del COVID-19 siga profundizando en estas desigualdades, por lo que se hace necesario desarrollar medidas de apoyo. Un alto nivel de desigualdad tiene implicaciones en el grado de cohesión social, en las decisiones de gasto y en el crecimiento económico.

El Banco de España cree que el ingreso mínimo vital puede ser una buena herramienta para aliviar el nivel de pobreza extrema de estos colectivos, aunque no debe ser la única política que se ponga en marcha en este sentido, ni suplantar otras que ya estaban funcionando.

Transición hacia una economía más sostenible con el medio ambiente

El cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se expone la economía mundial, también la española, ya que puede ser una fuente para la creación de nuevos empleos al mismo tiempo que se reducen las emisiones contaminantes.

El sistema productivo de cada nación debe adaptarse a las exigencias del Acuerdo de París, lo que implica un cambio en el modelo económico a largo plazo que va a suponer fuertes inversiones por parte de la iniciativa pública y privada.

Algunos sectores que se pueden ver afectados en esta transición son el del transporte y la construcción, medios en los que se trabaja con materiales contaminantes y que van a necesitar apoyo de las políticas públicas para sobrevivir a unos cambios que no dejan de ser necesarios.

De hecho, incrementar la inversión pública va a ser fundamental para alcanzar los retos del Pacto Verde Europeo, tal y como detalla el estudio, ya que durante la transición va a haber grupos poblaciones e incluso algunas regiones cuyo bienestar se va a reducir.

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El informe también detalla que los bancos centrales podrían incentivar la apuesta por una economía más sostenible, por ejemplo penalizando a los sectores más contaminantes, o favoreciendo a sus equivalentes más ecológicos.

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