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Un mes antes de que estallara la crisis del coronavirus los gobiernos europeos aseguraron a Bruselas que sus sistemas de salud estaban preparados y que no necesitaban más material

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habla sobre el COVID-19 en Bruselas.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habla sobre el COVID-19 en Bruselas. Reuters
  • Antes de que se desatara la crisis sanitaria, los gobiernos europeos transmitieron a Bruselas que sus sistemas de salud estaban preparados y que no había necesidad de pedir existencias, según los documentos a los que ha tenido acceso Reuters.
  • No fue hasta marzo cuando comenzaron a darse cuenta de la gravedad de la situación y, en vez de colaborar entre sí, muchos países recurrieron a medidas proteccionistas para obstaculizar la exportación de equipos médicos al resto de naciones.
  • La agencia de la UE para el control de enfermedades dijo a mediados de marzo que ningún país tendría suficientes camas de cuidados intensivos para mediados de abril, un riesgo del que ya había advertido un mes antes. 
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Antes de que se desatara el caos y el desabastecimiento de material sanitario, los gobiernos europeos transmitieron un mensaje a Bruselas: los sistemas de salud están preparados y no hay necesidad de pedir existencias.

Según muestran estos documentos de la UE, a los que ha tenido acceso Reuters, la evaluación de la situación era optimista tan solo unas semanas antes de que la Comisión Europa estimase que los estados de la UE necesitarían 10 veces más material del habitual. 

Si bien la escasez de equipos se debe principalmente a la creciente demanda global, los documentos muestran que los gobiernos de la UE pueden haber empeorado su situación al sobreestimar su capacidad de respuesta.

En una reunión privada con diplomáticos de los diferentes países el 5 de febrero, un funcionario de la Comisión Europea afirmó que las cosas estaban "bajo control", ya que "hay un alto nivel de preparación en los estados miembros y la mayoría tienen medidas" para detectar y tratar el COVID-19. Solo dos semanas después se empezaban a dar las primeras muertes en Italia.

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No fue hasta marzo cuando los diferente gobiernos de la UE comenzaron a darse cuenta de la gravedad de la situación y, en vez de colaborar entre sí, muchos recurrieron a medidas proteccionistas para obstaculizar la exportación de equipos médicos al resto de naciones.

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Detrás del análisis optimista de la situación por parte de la Comisión Europea había reuniones con expertos en salud de los diferentes estados miembros que confirmaron a este organismo que no necesitaban ayuda para adquirir equipos médicos, según las actas a las que ha tenido acceso Reuters.

Pese a este mensaje, y tras insistir en que aclarasen sus necesidades, la Comisión Europea lanzó un programa conjunto de adquisición de material de protección el 28 de febrero que en un principio no recibió ofertas por parte de los estados miembros, pero que ahora se está revaluando. 

Además, los gobiernos de la UE habían asegurado a Bruselas que el personal sanitario estaba bien informado sobre cómo manejar a los pacientes con COVID-19. Pese a ello, miles de trabajadores de la salud se encuentran infectados en estos momentos.

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Por otro lado, el 4 de febrero, los estados de la UE aseguraron que estaban capacitados para hacer los diagnósticos. Semanas después de esa reunión, la mayoría de países se enfrenta a una escasez de kits de prueba por lo que también fue necesaria una adquisición conjunta el 18 de marzo. Lo mismo ocurrió con la escasez de respiradores.

La agencia de la UE para el control de enfermedades dijo a mediados de marzo que ningún país tendría suficientes camas de cuidados intensivos para mediados de abril, un riesgo del que ya había advertido un mes antes. 

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