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Las grandes farmacéuticas aceleran la investigación de terapias con anticuerpos como solución rápida para el coronavirus ante la incógnita de cuánto habrá que esperar para tener una vacuna eficaz

Profesionales sanitarios en Braasil
Reuters
  • En la última semana, dos investigaciones de Israel y Países Bajos han puesto el foco en los anticuerpos como posible tratamiento contra el coronavirus por sus buenos resultados en el laboratorio. 
  • Las grandes farmacéuticas llevan tiempo apostando por explorar esta vía que, de tener éxito, conseguiría que un tratamiento estuviera disponible en menos tiempo del que se espera una vacuna.
  • La más adelantada es Regeneron, que asegura que espera tener el tratamiento listo para otoño. 
  • La clave de estos anticuerpos es que acaban con el virus, mientras que otros simplemente sirven para atraer la atención del sistema inmunitario.
  • Sin embargo, la incertidumbre sobre la respuesta inmunitaria a la enfermedad arroja dudas sobre estos tratamientos. 
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En la última semana, dos investigaciones han puesto el foco en los anticuerpos como posible tratamiento contra el coronavirus por sus buenos resultados en el laboratorio. 

En una declaración conjunta con el Instituto Israelí de Investigación Biológica, el ministro de Defensa de Israel, Naftali Bennet, ha revelado que la agencia le informó de su "importante avance" durante una visita a sus instalaciones.

Según la declaración, el instituto ha aislado un anticuerpo "monoclonal" que puede "neutralizar [la enfermedad] dentro de los cuerpos de los portadores".

El profesor Shmuel Shapiro, director del instituto, ha explicado que el anticuerpo está siendo patentado, y la próxima fase de investigación incluye contactar con fabricantes internacionales para producir en masa la fórmula para su uso comercial.

Antes llegó la noticia desde Países Bajos de que un grupo de investigadores había conseguido encontrar un anticuerpo monoclonal completamente humano que evita que el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) infecte las células cultivadas.

La Universidad de Utrecht, el Erasmus Medical Center y Harbour BioMed (HBM) están detrás de esta investigación que se basa en el trabajo ya habían realizado en el pasado sobre los anticuerpos contra el SARS-CoV que surgió entre 2002 y 2003.

Leer más: Infectar a voluntarios con el coronavirus podría acelerar la llegada de una vacuna, según la OMS

Las grandes farmacéuticas apuestan por los anticuerpos y se alían con las biotecnológicas 

Alan Shuldiner y Aris Bara, de Regeneron.
Alan Shuldiner y Aris Bara, de Regeneron. Regeneron

La realidad es que, aunque las vacunas han acaparado la atención, las grandes farmacéuticas llevan tiempo apostando por explorar esta vía que, de tener éxito, conseguiría que un tratamiento estuviera disponible en menos tiempo del que se espera una vacuna.

La más adelantada es Regeneron, especializada en este tipo de tratamientos y que empezara a ensayar sus anticuerpos neutralizantes en humanos el próximo mes y espera tenerlos listos para otoño. La compañía ya aplicó esta estrategia con éxito para crear un fármaco contra el ébola. 

La biotecnológica tiene plena confianza en su tratamiento y está invirtiendo en aumentar su capacidad de fabricar, con el objetivo de fabricar "cientos de miles de dosis por mes para el final del verano", según informa la propia compañía.

En abril, Eli Lilly y AbCellera se han aliado y han anunciado que estaba empezando a fabricar un anticuerpo que se había demostrado capaz de neutralizar al virus. Sin embargo, todavía no ha comenzado los ensayos clínicos. 

Por su parte, una pequeña biotecnológica, Vir Biotechnology, ha recibido el apoyo de la farmacéutica GSK que ha invertido 250 millones de dólares para financiar su investigación con anticuerpos que empezará a probarse en humanos en junio. Vir Biotechnology tiene además acuerdos con numerosas organizaciones, incluyendo el gobierno de Estados Unidos, lo que garantiza su capacidad de fabricar en masa el tratamiento en caso de tener éxito. 

Amgen, la mayor compañía de biotecnología del mundo, está trabajando con Adapative Biotechnologies (especializada en entender el sistema inmunitario del cuerpo) para desarrollar una terapia con anticuerpos. 

Por su parte, AstraZeneca está colaborando con la Universidad Vanderbilt con el "objetivo de desarrollar anticuerpos que podrían administrarse a las personas infectadas por el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, para reducir la gravedad de su enfermedad y acelerar la recuperación". 

Aunque estas son las principales compañías, la revista Science asegura que hay en torno a 50 iniciativas en marcha apostando por la terapia. 

El Instituto de Inmunología de La Jolla (California, Estados Unidos) está dirigiendo una iniciativa global que ha sido financiada con 1,7 millones de euros por la Fundación Bill y Melinda Gates para seleccionar los mejores candidatos en este campo. 

El potencial y la incertidumbre de este tratamiento 

La inmunóloga Erica Ollmann Saphire
La inmunóloga Erica Ollmann Saphire de La Jolla Institute for Immunology. La Jolla Institute for Inmunology

La clave de estos anticuerpos es que acaban con el virus, mientras que otros simplemente sirven para atraer la atención del sistema inmunitario. Este último tipo es el que se detecta en una prueba diagnóstica para saber si una persona ha superado la enfermedad. 

Los científicos analizan todos los anticuerpos generados contra el coronavirus y seleccionan cuál parecer ser el más efectivo para acabar con él. 

La idea es, en el fondo, la misma que el tratamiento que utiliza plasma de pacientes recuperados de coronavirus y que está levantando muchas esperanzas en todo el mundo.

El plasma, que incluye los anticuerpos desarrollados al combatir la enfermedad, se inyecta en los pacientes enfermos. Sin embargo, este sistema requiere recuperar mucho plasma, mientras que la tecnología por la que están apostando las grandes farmacéuticas permite clonar el anticuerpo elegido y fabricarlo en masa. 

Los expertos consultados por Science explican que la tecnología se ha desarrollado tanto que el proceso se ha vuelto más simple y menos costoso. 

Sin embargo, estos tratamientos se asientan sobre la capacidad del sistema inmunitario para responder al coronavirus y siguen existiendo muchas dudas en torno a cómo reacciona y cuánta protección se adquiere, según explica John Mascola, inmunólogo del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos a Science. 

La inmunóloga Erica Ollmann Saphire del Instituto de Inmunología de La Jolla advierte de que todavía hay preguntas que deben ser respondidas: "¿Cuáles son los anticuerpos más eficaces contra este virus? Si necesitamos dos, ¿cuál es la combinación más efectiva?".

"Y puede que quieras un tipo de anticuerpo muy diferente para prevenir la infección que para tratar una ya establecida", concluye. 

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