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El uso generalizado de mascarillas podría prevenir nuevos brotes de COVID-19, según un nuevo estudio

Un hombre con una mascarilla en plena pandemia del coronavirus
Reuters
  • El uso extendido de las mascarillas faciales podría prevenir una segunda ola de COVID-19, según una investigación publicada en Proceedings of the Royal Society A.
  • Según la Organización Mundial de la Salud, a medida que se levantan los confinamientos podrían haber segundos picos inmediatos, pero esta solución podría evitarlos. 
  • "El efecto ocurre incluso cuando se supone que las máscaras faciales son solo un 50% efectivas para capturar el inóculo de virus exhalado con una eficiencia igual o menor en la inhalación", concluyen los expertos del estudio.
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Un estudio llevado a cabo por investigadores de Reino Unido, publicado en Proceedings of the Royal Society A, sostiene que el uso generalizado de las mascarillas podría prevenir nuevos brotes de coronavirus.

Según la Organización Mundial de la Salud, estos podrían tener lugar debido a un pronto levantamiento de los confinamientos y la ausencia del distanciamiento social, pero los autores creen que los protectores faciales podrían evitar segundos picos inmediatos

"Mostramos que, cuando el público lleva máscaras faciales todo el tiempo (no solo desde el momento en que aparecen los síntomas), el número de reproducción efectivo [que indica a cuántas personas puede contagiar un infectado], R0, puede reducirse por debajo de 1, lo que conduce a la mitigación de la propagación de la epidemia", aluden los autores a sus resultados.

De hecho, según estos, los resultados se aplican a cualquier tipo de mascarilla. "El efecto ocurre incluso cuando se supone que las máscaras faciales son solo un 50% efectivas para capturar el inóculo de virus exhalado con una eficiencia igual o menor en la inhalación", concluyen.

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"Un mensaje clave de nuestros análisis para ayudar a la adopción generalizada de máscaras faciales sería: "mi mascarilla te protege, tu mascarilla me protege a mí"", sostienen para alentar al uso general de protectores faciales.

Para llegar a tales conclusiones, han utilizado 2 modelos matemáticos para corroborar que su uso podrían contribuir de manera significativa a reducir el impacto de la pandemia.

"Bajo ciertas condiciones, cuando los períodos de bloqueo se implementan en combinación con el uso del 100% de la máscara facial, hay una propagación mucho menor de la enfermedad, las ondas secundarias y terciarias se aplanan y la epidemia se controla", explicitan. 

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Lo cual podría explicar por qué algunos países donde la adopción de su uso por parte de la población fue prácticamente inmediato y de alrededor del 100%, han experimentado tasas significativamente más bajas de propagación de COVID-19 y muertes asociadas. "Como Taiwán, por ejemplo, donde la producción pronto alcanzará los 13 millones de mascarillas diarias", añaden.

Asimismo, han tenido en cuenta que siendo el nuevo coronavirus una enfermedad aún desconocidaes imposible obtener evidencia experimental precisa para posibles intervenciones de control. No obstante, creen —y lo evidencian en su estudio— que este problema puede abordarse mediante el uso de herramientas de modelado matemático para estimar y ayudar a la toma de decisiones racionales.

"Concluimos que el uso de mascarillas por parte del público, cuando se usa en combinación con distanciamiento físico o períodos de bloqueo, puede ser una vía para gestionar la pandemia de COVID-19 y reabrir la actividad económica", afirman.

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