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Los expertos dicen que todo el mundo debería tener un fondo de emergencia, y he descubierto que es una de las cosas más inteligentes que un autónomo puede hacer

Una trabajadora toma notas ante su ordenador
Vladans/Getty Images
  • Los expertos aseguran que es recomendable que todos tengamos un fondo de emergencia, pero está especialmente indicado para aquellos que son freelance.
  • Los autónomos son más vulnerables a grandes cambios financieros, como una caída repentina de ingresos.
  • Contar con un fondo de emergencia puede ayudarte a sobrevivir a contingencias frecuentes para los freelance como la pérdida inesperada de un cliente o un pago atrasado.
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Antes de unirme a la plantilla de Business Insider, fui freelance durante un año. Durante ese periodo, tuve que aprender con rapidez a gestionar unos ingresos que no paraban de fluctuar. Sin embargo, la clave de mi éxito se la atribuyo a contar con un fondo de emergencia.

La base de un fondo de emergencia es disponer de una cantidad que, al menos, equivalga al valor de todos tus gastos durante 6 meses para poder utilizarla en caso de urgencia. Una cantidad suficiente para pagar no solo tu alquiler o las letras de tu hipoteca, sino también los pagos pendientes de tu coche, la compra, pagos de deudas o cualquier otro gasto que pueda surgir un mes cualquiera.

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Se trata de un recurso con el que no podría ser más importante contar, tanto si formas parte de la llamada gig economy como si no. En un mundo tan volátil como el del autónomo, considero que disponer de un fondo de emergencia no es algo negociable.

Un sondeo de Bill.com ha revelado que el 45% de los freelance de EE.UU. no cobran a tiempo. Además, existe el riesgo real de que uno de tus clientes incumpla su contrato y te deje sin pagar.

Contar con un colchón siempre ha sido una prioridad para mí. Por eso, cuando conseguí un trabajo, comencé a crear un pequeño fondo de emergencia. Cuando dejé ese trabajo para convertirme en freelance a tiempo completo, decidí darle prioridad a ese fondo. Incluso si era modesto, era bueno saber que estaba allí.

En un momento dado, un cliente me dejó tirado a mediados del mes, quedándome sin una parte significativa de mis ingresos de ese mes. También perdí en el último minuto un contrato con el que contaba para pagar mis facturas. He tenido proyectos que han tardado 3 meses en pagarme.

Pero cada vez que ocurría una de esas grandes decepciones, el hecho de que me hubiese ahorrado previamente unos 3 meses de gastos al menos me ayudó a suavizar el golpe.

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Y, aunque nunca llegues a necesitar usarlo o incluso a plantearte disponer de ese dinero, un fondo de emergencia puede seguir siendo beneficioso. Una cuenta de ahorro de alto rendimiento es un muy buen lugar para esconder ese fondo; si no la usas, al menos aumentarás su saldo.

Ahorré mucho durante los meses buenos y lo que pude durante los no tan buenos. Y estoy muy agradecida de haberlo hecho. Realmente creo que los desafíos financieros que viví me habrían supuesto un gran problema si no hubiese contado con un fondo de emergencia al que recurrir.

Para mí, crear un fondo de emergencia requirió disciplina y aprender a vivir de acuerdo a un presupuesto, lo que era aún más complicado cuando no sabía cuánto iba a ganar en un mes hasta que terminase. Pero me ayudó de verdad cuando lo necesité, y no puedo estar más feliz de tenerlo.

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