Los inversores de criptomonedas se fugan a Portugal por sus ventajas fiscales: "España no está aprovechando la oportunidad de atraer talento e inversión digital"

Ilustración sobre el bitcoin y las criptomonedas

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Portugal lleva tiempo convirtiéndose en un paraíso cripto, un lugar donde los inversores en criptodivisas pueden disfrutar de un 0% de impuestos sobre estos activos digitales. Una situación que contrasta con la de España, ya que a pesar de ser países vecinos, en nuestro caso la regulación y la normativa es mucho más estricta.

Según las abogadas Teresa Novo y Luisa Cinca, del despacho Belzuz, ante el vacío legal existente a efectos de tributación en Portugal, "los inversores con residencia en España están trasladando su residencia a Portugal. Se añade a esto el hecho de que estas personas son, en general, personas especialmente cualificadas, muchas con formación en las áreas de los Sistemas de Información y Tecnología, Ingeniería Informática y/o Economía, que buscan un país donde no tributen la totalidad o parte de sus ingresos".

Apuntan que la principal diferencia es que en España las inversiones con criptomonedas se tributan a efectos del Impuesto sobre la Renta. 

En Portugal, en materia fiscal, no existe ningún régimen específico respecto a la tributación de criptomonedas. El Código del IRS (Imposto sobre o Rendimento das Pessoas Singulares) portugués no prevé ninguna regla específica respecto a la tributación de los rendimientos procedentes de la venta de criptomonedas y por eso, señalan, "es discutible si estos rendimientos deberán ser sujetos a tributación en Portugal, cuando no resulten de una actividad profesional". 

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Además, según Novo y Cinca, la Autoridad Tributaria y Aduanera portuguesa no ha promovido, hasta el momento, la tributación de las ganancias con criptoactivos, excepto en los casos en que los titulares de los rendimientos optaron por declararlos como actividad profesional. 

Por su parte, María Extremadouro, abogada y socia fundadora de Miñoabogados y de Agalbit, destaca que "la principal diferencia radica en que mientras en España los rendimientos obtenidos por las personas físicas derivados de la compraventa y permuta de criptomonedas tributa en el IRPF como ganancia o pérdida patrimonial con tipos que oscilan entre el 19% y el 26%, la misma operación en Portugal tributa al 0%, siempre y cuando no estemos en presencia de una actividad económica". 

A ello se le añade que el país vecino permite en determinados casos a las personas físicas residentes tributar por sus rentas derivadas del trabajo a un tipo lineal del 20% y del 10% cuando se trata de pensiones.

Así, se está produciendo una fuga de talento y de inversión digital desde España hacia Portugal. Enrique López de Ceballos, abogado especializado en rentas altas y planificación fiscal, asegura que la clave está en que "en España hay una persecución al cripto y que en Portugal es lo contrario".  

Por su parte, Extremadouro apunta que "Portugal está atrayendo a muchos nómadas digitales de distintas nacionalidades relacionados con el entorno cripto que están confluyendo en un hub tecnológico en Lisboa cada día más relevante, con un ambiente internacional muy atractivo para hacer negocios". 

España y la posibilidad de convertirse en un desierto cripto

Viendo la diferencia de trato a las criptomonedas en Portugal y en España, cabe preguntarse si España no puede convertirse en un desierto cripto.

Las abogadas de Belzuz indican que "es un hecho que los ingresos en criptomonedas son difíciles de rastrear hasta su origen y pueden estar asociados con prácticas de blanqueo de capitales o medio de pago de operaciones dudosas, lo que ha determinado su mala reputación. Por ese motivo, Hacienda en España está muy atenta a estos movimientos y ha optado por reglamentarlos a un nivel muy meticuloso". 

Para ello, España ha optado por tributar todos los rendimientos, siendo obligatorio declarar todas las operaciones realizadas. "Por estos motivos, el cambio de residencia de los inversores a Portugal y la imposición tributaria en España podría influir en el riesgo de existir un desierto cripto en España", señalan.

María Extremadouro, considera que España debería ser más sensible a las demandas de la comunidad cripto, y "escuchar sus necesidades y aportar una seguridad jurídica mayor para poder consolidar los proyectos". 

"No son pocos los países que están empezando a tomar conciencia de las enormes oportunidades que ofrece este ecosistema y han comenzado ya a diseñar su estrategia para convertirse en destinos atractivos para las empresas de este sector", afirma.

Enrique López de Ceballos difiere, y cree que España no llegará al punto de ser un desierto cripto:"No creo que se convierta en un desierto cripto, pero lo que me temo es que no vamos a aprovechar la oportunidad de atraer talento, inversores y, sobre todo, emprendedores que dinamicen este sector, en el que hay algunas empresas con muchísimo potencial como BIT2ME, Protein Capital o Tutellus, entre otras", concluye.

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