El golpe de la crisis global de semiconductores al sector automovilístico español: 130.000 vehículos menos en la primera mitad de 2021

Trabajadores en la fábrica de Seat en Martorell
REUTERS/Albert Gea
  • La escasez de chips podría haber provocado un recorte de producción de 130.000 vehículos a los fabricantes de automóviles españoles, según datos recabados por Cinco Días.
  • El impacto global podría ser de casi 4 millones de vehículos menos en todo el planeta por las estimaciones de la consultora Alix Partners.
  • Varios ejecutivos del sector apuntan a una segunda mitad del año complicada, a la que se suma que el principal proveedor mundial, TSMC, pretende subir precios de sus chips.
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La crisis global provocada por la escasez de semiconductores se hace sentir en las plantas españolas de los fabricantes de automóviles, uno de los sectores más afectados por esta situación global debida a la pandemia, que hace estragos en el sector automovilístico por la cada vez mayor presencia de componentes electrónicos en los vehículos.

Si hace mes y medio la patronal automovilística española Anfac revelaba que en la primera mitad de 2021 se habían fabricado 1.205.577 vehículos, un 21,6% menos que en el mismo periodo de 2019, el último año previo a la pandemia, lo que supone unos 260.000 vehículos menos; varios fabricantes han desvelado cuánto de esta cantidad se ha debido a la falta de chips.

Según datos recabados por el diario económico Cinco Días, la planta de Seat en Martorell (Barcelona) habría fabricado unos 40.000 vehículos menos desde enero por este motivo; en Stellantis (nombre del conglomerado que incluye Fiat Chrysler y PSA) Vigo el golpe ha sido de 70.000 vehículos menos por la falta de semiconductores, y Mercedes-Benz Victoria ha fabricado 19.500 menos. 

En total, el recorte a la producción española de vehículos es de 129.500 unidades provocadas exclusivamente por la falta de chips, un dato que podría ser mayor al no contar con las estimaciones de las plantas de Ford en Almussafes (Valencia), Renault en Valladolid, Palencia y Sevilla; o Volkswagen en Landaben (Navarra).

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El golpe no solo es para las fábricas españolas, sino que tiene unas dimensiones globales que han llevado a gigantes mundiales como la japonesa Toyota o los estadounidenses Ford y General Motors a parar su producción en diferentes puntos del planeta.

Tanto es así que la consultora AlixPartners amplió en mayo su estimación del golpe a la industria: si a principios de año planeaba una reducción de 2,2 millones de vehículos y un golpe de 50.000 millones de euros, su última estimación es de un recorte de 3,9 millones de coches menos y un impacto en ventas de 91.000 millones.

Las perspectivas del sector se oscurecen

Chip de un ordenador

Getty Images

Lo peor parece no haber pasado para el sector, ya que las predicciones sobre el fin de la escasez de chips por parte de los fabricantes y las compañías tecnológicas cada vez dan plazos más largos, lo que lleva a los ejecutivos del automóvil a ser pesimistas.

"Éramos más optimistas antes del verano y queríamos recuperar producción en el segundo semestre, pero en julio y agosto nos ha afectado bastante. Los problemas seguirán en el segundo semestre", dijo el presidente de Seat, Wayne Griffiths, en declaraciones a varios periodistas españoles durante la feria automovilística de Múnich (Alemania), recogidas por Cinco Días.

"Las previsiones indican que el ritmo de fabricación de estos componentes no se ajustará a la demanda del sector de automoción hasta el primer semestre de 2022", aseguraba la patronal española del sector Anfac en su comunicado del mes de julio.

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A la escasez podría sumarse el incremento de precios, ya que el mayor fabricante de semiconductores del mundo, la empresa taiwanesa TSMC, ha comenzado a notificar a sus clientes que aumentará precios entre un 10 y un 20%, lo que se trasladará directamente a los costes de todos los sectores que dependen de estos continentes y quien sabe si al precio de los vehículos.

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