¿Puede la crisis climática hacer que las grandes empresas tecnológicas vuelvan a ser 'buenas'?

Los restos de un parque de casas que fue destruido por un incendio forestal en Ashland, Oregón (Estados Unidos).
Los restos de un parque de casas que fue destruido por un incendio forestal en Ashland, Oregón (Estados Unidos).

Getty/David Ryder.

  • Google, Microsoft y otros gigantes de la tecnología han presionado en pos de la descarbonización, lo que representa un inusual resquicio positivo en la maltrecha reputación del grupo.
  • Sin embargo, la magnitud de la crisis climática hace que las grandes tecnológicas no puedan combatirla por sí solas, y hay áreas en las que se quedan cortas.
  • El cambio climático puede aumentar el poder de las grandes tecnológicas, ya que se adaptan mejor que otras empresas.

Sundar Pichai es famoso por mantener un comportamiento tranquilo, incluso bajo una intensa presión. Sin embargo, durante una charla retransmitida en directo en junio, el CEO de Google reconoció una ansiedad aguda.

Sentado frente a una pared de cemento y una decoración elegante de libros sin título, cerámicas y una maceta; el ejecutivo habló de su objetivo de conseguir que el gigante de los motores de búsqueda esté libre de emisiones de carbono en 2030.

"Cada correo electrónico que la gente envíe con Gmail y cada consulta que escribe en el buscador, queremos ofrecerlo exentos de carbono", dijo Pichai. "Es quijotesco. Me estresa saber cómo llegar a ello".

Rodeados de beneficios y temperaturas globales récord, las grandes empresas tecnológicas han aumentado sus compromisos y su posición en torno a la lucha contra el cambio climático en lo últimos años. A pesar de que la escala del desafío y el coste del fracaso se han hecho cada vez más evidentes.

La publicación el pasado lunes del informe del Grupo de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPPC, por sus siglas en inglés) ha provocado una oleada de ansiedad en todo el mundo. El documento describe con todo lujo de detalles cómo la humanidad está calentando inequívocamente el planeta hasta niveles peligrosos que se dejarán sentir durante milenios.

Al igual que todas las grandes industrias, desde el transporte hasta la construcción, la tecnología necesita reformar de manera urgente sus operaciones para salvar al planeta del resultado más catastrófico del cambio climático. Necesita adaptar su modelo de negocio para hacer frente a los estragos medioambientales que ya están en marcha.

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Pero en un momento en el que las grandes compañías tecnológicas se han convertido en sinónimo de una letanía de pecados corporativos, desde prácticas empresariales anticompetitivas hasta la violación de la privacidad, la lucha contra el cambio climático ha supuesto algo inusual para estos gigantes tecnológicos: alabanzas.

Los expertos aplauden el trabajo de Google, Microsoft, Facebook y otras en su esfuerzo por librar de emisiones de carbono sus operaciones y abrazar las energías renovables a gran escala. "Nadie había hablado nunca de ser negativo en emisiones de carbono. Este concepto de eliminar tu legado de carbono apareció en la conversación nacional" gracias a Microsoft, señala Iyassu Essayas, director de Investigación ESG de Parnassus Investments. Essayas se refiere a los planes de la empresa para compensar las emisiones de carbono que creó desde su fundación en 1975.

Con tanta crítica y regulación en ciernes, las grandes tecnológicas están aprovechando la lucha contra el cambio climático como una oportunidad para recuperar la tan necesaria buena reputación. Pero aunque sus esfuerzos los han convertido en improbables modelos corporativos, sus acciones por sí solas no son suficientes para enfrentarse a la monumental escala del desafío del cambio climático. Además, el papel de las redes sociales en la difusión de información errónea sobre el cambio climático sigue siendo un problema importante.

El progreso real de la tecnología

La industria tecnológica se ha fijado objetivos ambiciosos y también ha pregonado sus logros a bombo a y platillo.

Hace una década, las empresas tecnológicas se apresuraron a comprar el mayor número de certificados de energía renovable, dice Essayas, de Parnasus Investments. Pero el sector se ha dado cuenta de que los certificados por sí solos no bastan para luchar contra el cambio climático. Ahora, todo gira en torno a la huella de carbono, lo que significa hacer cambios más significativos y reales en las operaciones. Amazon dice que llegará a cero emisiones netas de carbono en 2040. Apple quiere ser neutra en carbono para 2030. Facebook dice que ya está ahí, y pretende alcanzar las emisiones netas cero en su "cadena de valor" para 2030. Microsoft ha prometido ser "negativa en carbono" para el final de la década, y para 2050 pretende compensar todas sus emisiones desde su fundación en 1975.

Amazon, Google y Apple se convierten en inesperados impulsores de las energías renovables

Respaldar estas promesas engloba a todo. Desde los centros de datos submarinos, hasta la inteligencia artificial que reduce drásticamente las facturas de energía, pasando por un agresivo impulso a la financiación de plantas de energía renovable. Esto incluye un acuerdo de energía verde en 2019 de Google para financiar parques eólicos y paneles solares en 3 continentes que fue aclamado como "el mayor acuerdo corporativo de energía renovable en la historia".

Estas inversiones para construir infraestructuras de energías renovables envían un poderoso mensaje a otras empresas: la energía eólica no parece una apuesta tan arriesgada cuando Google la utiliza para hacer funcionar sus servidores y otras partes fundamentales de su negocio.

El enorme poder que ejercen las compañías tecnológicas en la economía moderna hace que sus esfuerzos contribuyan a la integración de las políticas de energía sostenible no sólo entre otras empresas, sino también para los gobiernos locales que compiten por los ingresos fiscales.

"Incluso un alcalde republicano negacionista del cambio climático tomaría medidas para ayudar a su ciudad a adaptarse al cambio climático previsto, si pensara que eso aumentaría la probabilidad de atraer a estas compañías superestrellas", ha señalado Matthew Kahn, profesor de la Universidad del Sur de California (Estados Unidos), especializado en economía medioambiental.

La marea alta de Venecia inunda la plaza de San Marcos en noviembre de 2020.
La marea alta de Venecia inunda la plaza de San Marcos en noviembre de 2020.

Carlo Morucchio/REDA&CO/Universal Images Group/Getty Images.

La tecnología no puede con todo

La capacidad de cambio del sector es limitada. Incluso si se considera en sentido amplio, se calcula que las cinco mayores empresas tecnológicas sólo son responsables de un 0,3% de las emisiones mundiales de carbono; los centros de datos en general no son mucho más, alrededor del 1%. Muchos expertos son escépticos de que la mitigación del cambio climático basada en el mercado sea suficiente sin una intervención significativa del gobierno.

"La iniciativa del sector privado, incluida la del sector tecnológico, es increíblemente importante porque el gobierno no está rindiendo lo suficiente", sostiene el profesor de la Facultad de Derecho de Vanderbilt (Tennesse, Estados Unidos), Mike Vanderbergh. "Pero no espero que resuelva el problema, porque simplemente no tiene las herramientas para hacerlo".

Y añadió: "Tenemos que ser realistas, ya que nuestro sistema político estadounidense es muy disfuncional. No me agrada la idea de que el sector privado tenga que colmar grandes lagunas en la mitigación del cambio climático, pero un problema mayor es la ingenuidad en la idea de que el gobierno actuará".

El arma más importante del sector tecnológico podría ser su influencia en la política nacional. "Muchas grandes empresas están haciendo grandes cosas para ecologizar sus operaciones y cadenas de suministro, lo cual está muy bien. Pero lo que nuestro país y el mundo realmente necesitan es que estas empresas se presenten en las capitales nacionales y presionen como locos para conseguir verdaderas soluciones climáticas", opina Edward Maibach, profesor del Centro de Comunicación sobre el Cambio Climático de la Universidad de Mason (Virginia, Estados Unidos). "Un precio por la emisión de carbono y su ajuste fronterizo ante un aumento rápido sería un buen punto de partida".

Los fallos de la industria

Mientras las empresas tecnológicas intentan convertir los centros de datos en faros de sostenibilidad, otras partes de su negocio se quedan en agua de borrajas.

Greenpeace criticó el año pasado que Microsoft y Amazon prestaran servicios informáticos a empresas de combustibles fósiles, incluso cuando presumen de su buena fe medioambiental. Esto provocó protestas entre los propios empleados de las empresas tecnológicas. Facebook, por su parte, ha sido criticado repetidamente por contribuir a la difusión del negacionismo del cambio climático.

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"Seamos perfectamente claros aquí, Facebook gana dinero, al igual que Google, con la desinformación climática", cuenta Jesse Keenan, profesor de la Universidad de Tulane (Luisiana, Estados Unidos). "Hay algunos pasos bastante buenos, pero están jugando un papel mucho más profundo en el discurso climático y en la política climática de lo que están dispuestos a admitir". 

Algunos activistas señalan que la corta vida útil de muchos aparatos, y la oposición de sus fabricantes a la hora de facilitar su reparación, es inmensamente derrochadora y perjudicial para el medio ambiente. "No se trata tanto de que sus fábricas funcionen con energía verde", cree el director de campañas de Greenpeace, Rolf Skar. "Se trata más bien del ciclo de vida de estos productos. Ahí es donde, si realmente nos tomamos en serio el informe del IPCC, implicaría un cambio en la forma de hacer negocios".

California y gran parte del suroeste de Estados Unidos se encuentran actualmente inmersos en una sequía sin precedentes.
California y gran parte del suroeste de Estados Unidos se encuentran actualmente inmersos en una sequía sin precedentes.

Associated Press.

"Las empresas tecnológicas podrían facilitar a los usuarios la búsqueda de opciones respetuosas con el medio ambiente, como la compra por defecto de productos con bajas emisiones de carbono en Alexa", de Amazon, considera Yana Kakar, inversora en sostenibilidad y socia directora global emérita de Dalberg Advisors. También ha pedido más transparencia en el progreso de las grandes empresas tecnológicas hacia sus objetivos, señalando que los informes trimestrales podrían incluir no solo datos financieros, sino actualizaciones sobre los esfuerzos de descarbonización.

Es probable que las empresas estadounidenses tengan que presentar información obligatoria. En junio, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores, Gary Gensler, dijo que había dado instrucciones al personal para que estudiara, entre otras cosas, los indicadores climáticos específicos y la forma en que las empresas han cumplido sus compromisos climáticos.

El abogado Andrew Freedman, copresidente del grupo de activismo de Olshan Frome Wolosky cree que el activismo de los accionistas también está a punto de aumentar:  "En su día se pensó que las grandes empresas tecnológicas quedarían fuera del radar de los inversores con mentalidad medioambiental, ya que se suponía que los gigantes tecnológicos tenían una baja huella de carbono. Eso está cambiando ahora, ya que los centros de datos están consumiendo más energía que nunca". A medida que las empresas tecnológicas luchan contra otros problemas como la privacidad de los datos y la diversidad, "puede darse la tormenta perfecta con una ola de activismo en materia de ecologismo", añade.

La lucha contra el cambio climático puede impulsar la imagen negativa de las tecnológicas...

Los gigantes tecnológicos se han visto salpicados por años de escándalos, desde las torpezas crónicas de datos de Facebook y los problemas de moderación de contenidos, hasta la despiadada reputación corporativa de Amazon y su afición a vender productos peligrosos. La opinión pública de las empresas ha caído en los últimos 18 meses, según un estudio de Gallup de febrero de 2021, y solo el 34% de los estadounidenses tiene una opinión positiva de ellas, frente al 46% de agosto de 2019. Algunas se encuentran ahora inmersas en amargas batallas antimonopolio.

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Al adoptar un papel proactivo en materia de cambio climático, sobre todo en un contexto de inercia gubernamental, los gigantes tecnológicos tienen la oportunidad de restaurar su imagen ante el público. Una encuesta de Forrester realizada en 2019 a miles de adolescentes reveló que casi la mitad estaba "preocupada por el impacto del cambio climático en la sociedad." Y ser proactivo en cuestiones ecológicas ayudará a las empresas a congraciarse con los legisladores progresistas ambientalistas pero escépticos de la tecnología, argumenta Kahn.

También ayuda a reforzar la moral de los empleados, muy deteriorada, entre sus plantillas de profesionales, en su mayoría liberales y concienciados con el clima. Vanderbergh señala que un alto ejecutivo medioambiental de una de las principales empresas le dijo que "es la moral de los empleados y la contratación lo que impulsa la mayor parte de los compromisos de mitigación del clima de esa empresa. Si las principales empresas tecnológicas quieren contratar y mantener a los mejores ingenieros de software, tienen que tener una reputación positiva en materia de clima".

Una casa en llamas en Cherry Glen Road durante un incendio en las afueras de Vacaville, California (Estados Unidos) el 19 de agosto de 2020.
Una casa en llamas en Cherry Glen Road durante un incendio en las afueras de Vacaville, California (Estados Unidos) el 19 de agosto de 2020.

Stephen Lam/Reuters.

... y llenar sus bolsillos

Se espera que el aumento del nivel del mar, las pérdidas en las cosechas, la humedad asfixiante y el clima extremo provoquen trastornos en toda la industria mundial en los próximos años y décadas. Pero el sector tecnológico está, al menos, algo aislado de los peores impactos.

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Gracias a su mano de obra ampliamente móvil, su amplia reserva de talento y sus inmensos recursos, la crisis podría reforzar aún más el poder de sus principales actores. Apple podría permitirse el lujo de generar despidos en su cadena de suministro o reubicar a los trabajadores lejos de las zonas afectadas por los incendios forestales, por ejemplo, mientras que las mismas perturbaciones climáticas arruinarían a las empresas más pequeñas

"Las grandes empresas como Google y Amazon tienen una ventaja en la adaptación a las condiciones meteorológicas extremas, debido a sus más que profundos bolsillos y porque pueden contratar a los mejores ingenieros", dijo Kahn.  "Las empresas más pequeñas, las tiendas familiares, no tienen el capital para proteger sus negocios del viento o elevarlos sobre palafitos".

Del mismo modo, incluso cuando las pequeñas empresas se vieron sumidas en el caos durante la pandemia, las grandes empresas tecnológicas prosperaron. La capitalización bursátil de Amazon pasó de 807.000 millones de euros a principios de 2020 a más de 1,4 billones de euros en la actualidad, mientras que Facebook pasó de unos 510.000 millones de euros a casi 850.000 millones de euros.

Sin embargo, el éxito es relativo. "Creo que tenemos que tener mucho cuidado de no asumir que el cambio climático se producirá como un daño en el contexto de una economía en continuo crecimiento", advierte Vanderbergh. "Lo que más preocupa, en cierto modo, es que el cambio climático llegue al punto de perturbar lo suficiente la economía como para que la demanda de productos disminuya".

Y concluye: "Puede haber aún más oportunidades para la tecnología frente al escenario de una sociedad que está recibiendo golpes muy serios".

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime

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