La crisis de la energía en Europa ha supuesto un aumento de costes de un billón de dólares, y lo peor está por llegar

Instalación de almacenamiento de energía en Rehden (Alemania).

Reuters

Foto del redactor Óscar F. Civieta
  • Un análisis de Bloomberg cifra en 1 billón de dólares el aumento de costes de la factura de la energía en Europa tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.
  • Con el invierno frío, la paralización total de envíos desde Rusia y la vuelta al tablero de China, todo apunta a que 2023 será mucho peor. 

No hay razones para ser optimista con el futuro de la energía en Europa. De hecho, lo más probable es que todo vaya a peor. Es el oscuro vaticinio de este análisis elaborado por Bloomberg.

Según los cálculos realizados por el medio mencionado, la crisis de la energía en Europa —agudizada tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la paralización de compras de energía al país presidido por Vladímir Putin— ha supuesto un sobrecoste para los países de la Unión Europea (UE) de 941.850 millones de euros (1 billón de dólares al cambio actual).

Los gobiernos trataron de amortiguar el golpe en consumidores particulares y empresas desplegando una oleada de ayudas que, con datos del grupo de expertos Bruegel, ascienden a 659.295 millones de euros (700.000 millones de dólares). 

Y parece que lo peor está por llegar. Martin Devenish, director de la consultora S-RM, afirma que para los gobiernos será mucho más difícil manejar esta crisis en 2023. De hecho, apuntan en Bloomberg, la mitad de los estados miembros de la UE tienen una deuda que ya supera el 60% del Producto Interior Bruto (PIB)

Incluso aunque haya más instalaciones para el transporte y almacenamiento del gas natura licuado (GNL), señalan, lo más probable es que el mercado permanezca ajustado hasta 2026.

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Escasez de energía y precios altos

La UE ha logrado reducir la demanda de gas en 50.000 millones de metros cúbicos, pero todavía se debe enfrentar a una brecha potencia de 27.000 millones, según los cálculos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA por sus siglas en inglés).  

A ello hay que sumar que el verano pasado, a pesar de los precios récord, se produjo un gran almacenamiento, y eso ha evitado que haya problemas de suministro de momento, pero el clima frío pondrá a prueba a Europa.

Y de nuevo Alemania aparece como uno de los territorios que peor lo puede pasar a medio plazo. Es más, la semana pasada, el regulador de la red en este país ya advirtió de que no se estaba ahorrando suficiente gas. 

En pos de evitar esta escasez, la UE se ha marcado como objetivo que, el 1 de febrero de 2023, los depósitos estén al 45%, o al 55% si el invierno viniera templado.

 

El factor de China en las compras de energía

Hay otro factor que también puede afectar muy negativamente al suministro, la factura y la crisis de la energía en Europa, y es la vuelta a la normalidad en China tras las restricciones por el coronavirus.

El gigante asiático volverá al tablero de juego, aumentando la demanda y, por ende, los precios. Se espera, con datos del Instituto de Economía Energética China National Offshore Oil, que las importaciones de gas de este país sean en 2023 un 7% más altas que las del año actual. 

La empresa estatal china ya ha empezado a hacer gestiones para asegurarse los suministros de gas natural licuado, lo que hace que entre en directa competencia con los países europeos. 

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