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La criticada actuación de Justin Timberlake con Prince en la Super Bowl

Justin Timberlake  LII Super Bowl
Justin Timberlake en el intermedio de la LII Super Bowl. Christopher Polk/Getty Images

Empezó en una especie de club montado en los bajos del estadio, siguió cantando por una pasarela hasta el centro del mismo cantando Rock Your Body y llegó a una plataforma acompañado por cuatro bailarinas. A Justin Timberlake no le faltó ritmo, puesta en escena ni energía… pero parece que no fue suficiente. El show del descanso de la Super Bowl LII no estuvo mal (para algo es un espectáculo que siguen 100 millones de personas en directo), pero tampoco a la altura de otras como las de Beyoncé, Katy Perry, Lady Gaga en 2017 o la del propio Timberlake 14 años atrás.

Sin embargo, su actuación sí que tuvo semejanzas con aquella junto a Janet Jackson de 2004: que Justin Timberlake hizo lo que le dio la real gana. Un clásico en él. El espectáculo de Timberlake junto a la hermana de Michael Jackson hace casi tres lustros sigue siendo recordado por aquel levantamiento del cubrepezón (y consiguiente muestra mundial del pezón) que vino a inaugurar la era del wardrobe malfunction (un término intraducible y que podría acercarse a "problemas de vestuario").

Aquel incidente sigue siendo uno de los más recordados de todas las ediciones de la final de la Liga de fútbol americano. Tanto, que los nombres de Timberlake y Jackson ya están tan asociados que la propia Janet Jackson tuvo que desmentir que estaría presente en esta 52ª edición de la Super Bowl.

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En la Super Bowl de 2018, Timberlake ha vuelto a pasarse las normas por donde ha querido. Su espectáculo no estaba siendo especialmente llamativo hasta pasados casi nueve minutos, cuando se sentó ante un inmenso piano blanco en lo que, de nuevo, parecía otro momento en el que poder levantarse para ir al baño. Entonces, se desplegó una inmensa lona blanca sobre la que se proyectó una imagen de Prince. 

Entonces, el estadio de los Minnesota Vikings se tiñó de púrpura, para así rendir homenaje al cantante de Mineápolis, nacido en Minnesota y fallecido en abril de 2016 en Chanhassen, a 30 kilómetros de la capital del estado. No sólo el recinto del juego: una imagen aérea mostró cómo los alrededores del estadio y cómo buena parte de esta ciudad de 400.000 habitantes del norte de Estados Unidos se teñían del color del artista, e incluso sobre ella se proyectaba su logo.

Sin embargo, esa espectacularidad teñida de homenaje no fue del gusto de todos. Según ha explicado la familia de Prince, ellos no habían aprobado la utilización de su imagen. "¡Bajo ninguna circunstancia aprobamos esto!", aseguró la hermana del artista en Twitter. De hecho, una de sus mejores amigas, la cantante Sheila E. Drummer, había comentado poco antes de la actuación que había hablado con Timberlake antes de la actuación y que éste sólo sentía "respeto" por Prince y por "los fans púrpuras". "No habrá hologramas", aseguraba entonces.

 

Timberlake interpretó I Would Die 4 U, de Prince, durante un minuto aproximadamente, y al final de la misma se vio la imagen de Prince en la Super Bowl de 2007 sobre esta gran tela blanca. En cualquier caso, nada que pareciera terminar de gustar a la familia del cantante y que, como aquel pezongate de 2004, tiene pinta de seguir en el candelero durante más tiempo que la propia actuación.

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