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Crujir los nudillos pueda provocar artritis: ¿verdad o mito?

qué pasa cuando te haces crujir los nudillos
Pixabay

Puede que si eres de los que suelen hacer sonar los nudillos cada cierto tiempo tu compañero de trabajo o tu misma madre te hayan advertido de que te estás destrozando las articulaciones. Pero cuánto hay de verdad en la creencia de que crujirse los nudillos pueda provocar artritis.

Pues de acuerdo a las investigaciones científicas ninguna. Hacer sonar nuestras articulaciones por el momento parece que solo tiene de negativo el repelús que el chasquido puede provocar en los otros. Todos los estudios consultados concuerdan en desvincular el hacerse sonar los dedos con problemas de inflamación de articulaciones.

Entre ellos, universidades tan reconocidas como Harvard y la Johns Hopkins se suman a la lista de instituciones científicas que durante años han desmentido que crujir los nudilos pueda provocar artritis.

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Más allá de esta enfermedad,  sí es cierto que algunas investigaciones pasadas han hecho referencia a la posibilidad de encontrar una menor fuerza de agarre o mayor debilitamiento de la articulación en quienes tienen este hábito.

Frente a esto, un estudio  elaborado por la Universidad de California recoge que las personas estudiadas que sí chasqueaban los nudillos tenían los mismos niveles de hinchazón, debilidad, flojedad de ligamentos y función física que los que no lo hacían. Otra investigación reciente también afirmaba, entre sus conclusiones, que tras los resultados del estudio no se ha podido demostrar hasta el momento que el crujir habitual de los nudillos aumente la degeneración articular.

Eso sí, en lo que la ciencia parece no ponerse de acuerdo es en explicar por qué se produce ese sonido.

Por qué crujen las articulaciones

El crujido no es exclusivo de los nudillos. Caderas, cuello, hombros, muñecas también pueden experimentar este "crac" tan peculiar ante ciertos movimientos. Pero por qué suenan las articulaciones.

Para acercarnos a la respuesta es necesario cierto conocimiento previo de anatomía. Una articulación no es otra cosa que el punto de unión entre dos o varios huesos. Entre las partes que la conforman, las articulaciones cuentan con una bolsa que las recubre y sella denominada membrana sinovial. En esta se segrega el líquido sinovial que ayuda a proteger la articulación.

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El chasquido característico al crujir los nudilllos se debe a un cambio en la presión y el volumen dentro de la membrana sinovial. Al ejecutar el movimiento de nuestros dedos y cambiar de manera repentina la posición, la tensión arterial que se lleva a cabo hace que los gases presentes en el líquido sinovial creen burbujas, las causantes del chasquido.

De esta manera para poder volver a chasquear los dedos es necesario esperar en torno a unos 20 minutos, tiempo en el que las condiciones de presión y volumen se restablecen.

Ahora bien, si el crujir se debe a la creación o explosión de estas burbujas es algo que la ciencia ha estado investigando durante años.

Explosión o formación de burbujas

Uno de los primeros estudios que se conoce al respecto data de 1947. En esta investigación se sugería que el sonido del chasquido era producido al formarse una burbuja en el líquido entre las articulaciones. En 1971, un grupo de investigadores de la Universidad de Leeds afirmaba que en realidad era el colapso de esa burbuja lo que hacía el ruido, no la formación.

Pero en 2015 el debate volvía a estar sobre la mesa. Un nuevo estudio publicado en la revista PLOS ONE retomaba la teoría anterior. Para ello, los investigadores involucrados realizaron una resonancia magnética de un dedo en el momento del chasquido, descubriendo que el sonido de estallido se daba cuando el fluido ingresaba en la cavidad.

En línea con esto, otra investigación  de por aquel entonces decidía estudiar qué sucede realmente cuando se cruje un dedo. Para ello analizaron a 40 pacientes bajo una máquina de ultrasonido. Los resultados obtenidos mostraban que cuando se crujía un nudillo se producía un destello repentino en la articulación. El profesor de radiología de la Universidad de California, Davis, Robert D. Boutin,principal autor del estudio, postula que es posible que al chasquear los dedos,  el destello brillante que se produce sea la formación de una burbuja de gas.

Este mismo año, la ciencia del crujir de nudillos seguía avanzando.

Investigadores de la Universidad de Stanford y la Escuela Politécnica de París explican, en un artículo publicado el pasado mes de marzo en la revista Scientific Reports, que el crujido ocurre debido al colapso de pequeñas burbujas de aire en el fluido que rodea las articulaciones. Para ello el equipo de investigación llevó a cabo el desarrollo de un método matemático con el que poder predecir lo que ocurre en la articulación al hacerla crujir.

Además de debatir en torno a la procedencia del sonido del crujir de nudillos, estas investigaciones también demostraron la inocuidad de hacer sonar los dedos.

El trabajo científico más curioso

Una de las investigaciones más peculiares relacionadas con el estudio del crujido de nudillos fue la realizada por Donald L. Unger, de Thousand Oaks, California, EEUU.

Unger llevó a cabo un estudio en el cual durante 60 años estuvo haciéndose crujir los dedos de la mano izquierda pero no los de la derecha, con el objetivo de establecer una comparación entre ambos. Tras este periodo analizó el grado de artritis en ambos, confirmando que era el mismo en sus dos manos.

Su curioso experimento fue relatado en 2004 en un artículo, y le valió el Ig Nobel de Medicina, los galardones norteamericanos que parodian a los reales Premios Nobel. Lo mejor de todo ello, su dedicatoria al recibir el premio: "Madre, sé que puedes oírme. Madre, ¡estabas equivocada! Y ahora que tengo tu atención, ¿puedo dejar de comer brócoli, por favor?".

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