¿Eliges galletas de girasol porque son más sanas que las de palma? Hay otros ingredientes que deberían preocuparte

compra supermercado con niños
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  • La bollería a base de aceite de girasol suele considerarse una alternativa saludable al aceite de palma ya que llevan menos grasas saturadas.
  • Aunque lo realmente sano es valorar todos los ingredientes y decidirse por las que menos azúcar, grasas saturadas y harinas refinadas aporten.
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Tus hijos quieren galletas y tú que coman de forma saludable. 

No solo pasa con los niños. También son muchos los adultos que gozan con un buen picoteo dulce —no se puede negar el placer de mojar una galleta en el café—, pero que a su vez quieren cuidarse.

Y entonces lo que tienes claro es que nada de aceite de palma. Este ingrediente acarrea mala fama por su impacto ambiental pero también por la baja calidad de sus grasas.

La alternativa suele ser el aceite de girasol, cada vez más publicitado por las marcas de bollería industrial como aceite de girasol alto oleico.

Pero, ¿realmente son los productos de aceite de girasol más saludables que los de aceite de palma?  ¿Cómo afecta cada uno a la salud? y ya puestos, ¿qué conlleva la etiqueta "alto oleico"?

Diferencias entre el aceite de palma y el de girasol

Recientemente desde Cuidate Plus han dado respuesta a algunas de estas cuestiones. Como hace hincapié el artículo, uno de los principales aspectos es entender la diferencia que hay entre ambos aceites.

El aceite de palma se obtiene de la parte carnosa del fruto de la palma. Su uso es muy habitual en la industria alimentaria por su bajo coste económico y por su versatilidad ya que es una grasa sólida a temperatura ambiente.

El problema es que "tiene un porcentaje muy elevado de ácidos grasos saturados, concretamente casi del 50%. De ahí que a nivel de salud no sea el aceite más aconsejable", explica a Business Insider España la médico nutricionista Magda Carlas.

"Esto sin contar con que también se sabe que en el proceso de obtención del aceite de palma surgen sustancias tóxicas para el organismo", añade.

Al someterlo a altas temperaturas "se forman unos compuestos llamados ésteres glicidílicos de ácidos grasos, que tienen carácter genotóxico (capaces de causar daño al material genético) y carcinogénico”, advierte la nutricionista María Merino en Cuidate Plus.

personas haciendo la compra en un supermercado
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El consumo excesivo de grasas saturadas se ha vinculado con mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares, al favorecer niveles altos de colesterol malo, según el portal médico de Harvard.

"El hecho de que tomemos un croissant o una galleta que contengan algo de aceite de palma no significa que tengamos problemas el día después. Pero si que es cierto que cuanto menos mejor", aconseja Magda.

Siguiendo las recomendaciones dictadas por el ministerio de Salud, las grasas saturadas no deberían suponer más del 10% de las calorías totales de una dieta.

En cuanto al aceite de girasol se trata de la grasa procedente de la semilla del girasol (Helianthus annuus). 

Los ácidos grasos que forman parte de ellos son mayoritariamente poliinsaturados, la mayoría ácido linoleico. Mientras que los que se encuentran en menor proporción son los saturados.

En caunto a la referencia de alto oléico, esta hace mención a una modificación genética para "aumentar su contenido en ácido oleico y parecerse más a la composición del aceite de oliva" en su comportamiento a altas temperaturas, evidencia Mónica Pérez miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.

No obstante, "no quiere decir que sea un aceite con una calidad excepcional, pero sí es una mejora frente al aceite de palma”, asegura.

Cuáles son las galletas más saludables

Señora comprando galletas en el supermercado
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Las especialistas coinciden en señalar que ninguno de los aceites es comparable en composición ni beneficios para la salud con el aceite de oliva.

Asimismo, el aceite de girasol alto oleico sigue aportando grasas saturadas, aunque “en este caso la relación entre todos los ácidos grasos hace que su consumo no sea tan perjudicial”, puntualiza Pérez.

De todas formas, el tipo de aceite no debe ser el único componente que valores en tu compra. Más conveniente es valorar todos los nutrientes en su conjunto.

Especialmente importante comprobar la cantidad de azúcares que añaden. Como ayuda, ten en cuenta que los ingredientes son listados de mayor a menor contenido.

“Así, sabemos que tenemos que desechar de inmediato una galleta en la que su primer ingrediente sea el azúcar”, aconseja Pérez.

En cuanto a las harinas, siempre escoger integrales, con todos los nutrientes, que refinadas. Y por supuesto limitar el consumo de este tipo de productos a algo ocasional.

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