Pasar al contenido principal
logo ceca magan

Cuándo es aconsejable la entrada de un nuevo socio en la pyme

Business Insider para Ceca Magán

Cuándo dar entrada a un nuevo socio en la empresa
Rawpixel / Pixabay

Poner en marcha un negocio es toda una aventura. Sabes cómo empiezas, aunque no cómo se desarrollará el proyecto ni las sorpresas que puedes encontrarte por el camino. Así, son múltiples los escenarios en los que, como emprendedor, puedes verte inmerso. Uno de ellos es que, ante una determinada situación, necesites apoyo externo, que generalmente suele ser financiero, pero no en todos lo casos. Te contamos cuándo es aconsejable la entrada de un nuevo socio en la pyme.

Al comenzar tu andadura empresarial puedes haberlo hecho en solitario o con el capital social de la empresa repartido entre dos o más partícipes. En ambos supuestos puede llegar un momento en el que, de forma prevista o no, te surja una cierta demanda. La más común de todas es la necesidad de capital, en la que puedes sopesar contar con el soporte de un socio financiero.

Cuándo buscar un socio capitalista

De manera simplificada, las dos situaciones más frecuentes para lanzarte en búsqueda de un socio que aporte liquidez son la imperiosa necesidad -léase, por supervivencia- o como palanca para hacer crecer el negocio. En esta última hay diversas opciones: creación y lanzamiento de nuevos productos o servicios, desembarco en otros mercados (sea a escala local, autonómica, nacional, comunitaria o internacional), incremento de la producción, diversificar las fuentes de ingresos o la cartera de clientes, etc.

Eso sí, la expansión de la pyme es un síntoma de que el negocio marcha, así que tendrás mayor margen de maniobra y de elección al negociar con un posible nuevo socio. Una vez cerrado el acuerdo, el objetivo debe ser aprovechar los recursos financieros entrantes para lograr la meta que te hayas marcado: internacionalización, extender la gama de productos o incrementar la plantilla para ampliar el negocio, entre otras variables.

Sin embargo, si las cuentas no cuadran un mes tras otro y lo que necesitas es un socio para salvar la empresa, hay varias cuestiones que debes tener en cuenta.

  • ¿Por qué el negocio ha llegado a ese punto? ¿Qué es lo que está fallando, el proyecto, la gestión del mismo, el aspecto comercial o es el conjunto del sector el que no marcha? Puede haber errores internos que habrá que corregir o, simplemente que ni el momento ni el lugar son los adecuados. El análisis debe ser profundo y honesto, dado que cabe la posibilidad de que necesites un socio, pero también que te convenga reenfocar el negocio o, incluso, valorar la opción de bajar la persiana. En este sentido, te aconsejamos que no descartes asesoramiento externo especializado.
  • Como derivada del punto anterior, si no identificas las debilidades que están lastrando las cuentas y buscas soluciones realistas para mejorar, difícilmente lograrás captar un nuevo socio.
  • Aun detectando las flaquezas de la empresa y las posibles soluciones ante ellas, resulta fundamental que analices el estado de las cuentas, tu capacidad de resistencia financiera, las previsiones de ventas, cómo está el mercado y las perspectivas generales de futuro. La clave reside en determinar si te sale a cuenta meter más dinero en el negocio, con o sin socio.
  • Si tras todo los pasos previos, llegas a la conclusión de forma razonable de que efectivamente puedes salir adelante con un socio, te tocará armarte de paciencia y utilizar toda tu persuasión para atraer a un inversor que, como el lógico, querrá correr los menores riesgos posibles. Recuerda que hay diversas opciones: familiares, amigos, conocidos, business angels, venture capital, etc.

Aunque menos comunes, también hay otras posibilidades para buscar apoyo financiero a través de un socio. Por ejemplo, para recortar costes de financiación rebajando o eliminando el endeudamiento, aminorar o diversificar los riesgos reforzando la estructura ya existente ante posibles escenarios negativos o de cualquier manera que el capital cree valor. Siempre que no se trate de un socio financiero para salvar o reflotar la empresa, la clave está en que tu participación en la misma pase a ser más valiosa que antes del cambio en el capital social, a pesar de que, como consecuencia de la venta, el porcentaje pueda menguar.

Los socios no financieros: tecnológico, ejecutivo o industrial

Como ya se ha apuntado al principio, el nuevo socio de la pyme no tiene por qué ser capitalista. Puede responder a otros perfiles dependiendo de las necesidades de la empresa en cada momento. De esta manera, puedes plantearte la entrada de los siguientes partícipes no financieros:

  • El socio tecnológico, que permite a la pyme poner en manos de expertos esa vertiente del negocio -cada día más relevante- y centrarse en la actividad interna. Si tu perfil tecnológico no es el adecuado, al contar con un nuevo socio eficaz en este campo, verás que la empresa mejora en prácticamente todos los frentes.
  • El socio ejecutivo, por su parte, debe complementar los conocimientos y la experiencia que tú atesores ayudándote en la gestión, impulsando el desarrollo del negocio y aminorando los costes operativos.
  • El socio industrial, en último lugar, puede aportar sinergias y profesionalización a la empresa, centrándose en producción, comercialización o logística.

Finalmente, en la negociación debes considerar tanto la vocación de permanencia en el tiempo del nuevo socio como el porcentaje de la sociedad que retendrá temporal o definitivamente. Si estás acuciado por las necesidades financieras, te tocará ser más flexible. Respecto al horizonte de la inversión, debes planteártelo en función del perfil del socio. En el segundo aspecto, en cualquier caso, siempre que sea posible, lo recomendable es que mantengas el control de la sociedad, es decir, que te quedes como mínimo con el 51% del capital social. 

Estos dos aspectos clave deben reflejarse en la fórmula escogida para dar entrada al socio y en el contrato que firmes. Por eso es importante que lo hagas con abogados especializados como Ceca Magán Abogados. Ellos te podrán orientar sobre qué cláusulas incluir y cómo proteger tu posición en la empresa.