Cuándo tendrá España que comenzar a reducir déficit y deuda acumulado durante el coronavirus y a qué nivel estarán cuando caduque la moratoria europea de disciplina fiscal

El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, y la vicepresidenta económica española, Nadia Calviño.
El vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, y la vicepresidenta económica española, Nadia Calviño.

Reuters

  • El Eurogrupo ha aprobado mantener la moratoria de disciplina fiscal en 2022,  que implica que los países de la eurozona podrán mantener sus políticas de estímulos sin tener que reducir todavía los altos niveles de deuda y déficit que ha generado el coronavirus.
  • La vicepresidenta económica española, Nadia Calviño, y los Gobiernos de Alemania y Austria piden comenzar ya a reducir el déficit público y la deuda, que podrían alcanzar respectivamente el 5,77% y el 117,3% del PIB en España en 2022, según el FMI.
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Tras más de 15 meses combatiendo las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus a través de medidas de estímulo, de un aumento sin precedentes del gasto público y de haber puesto en marcha un plan de recuperación valorado en 800.000 millones de euros, la Unión Europea vuelve a verse sumida en el debate sobre cuándo debe volver a aplicar las reglas de disciplina fiscal, que Bruselas suspendió temporalmente al inicio de la crisis.

Así, en marzo de 2020, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, activó la moratoria temporal de los límites de déficit y deuda que establece el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, como vía para facilitar que los países pudiesen endeudarse y sobrepasar los límites presupuestarios para costear las medidas de estímulo para evitar la destrucción de empleo y tejido empresarial a consecuencia de la pandemia.

Ante el riesgo de dañar la recuperación con la reactivación de la disciplina fiscal, el entonces presidente de turno del Eurogrupo, el portugués Mário Centeno, reclamó el pasado julio que la UE no siguiese ciegamente los objetivos de déficit y deuda ante las primeras voces en el seno de los 27 que reclamaban el regreso a las políticas de austeridad que caracterizaron la respuesta comunitaria ante la anterior crisis económica.

La Comisión Europea ha defendido en repetidas ocasiones no volver a aplicar las restricciones presupuestarias hasta al menos 2022, atajando los intentos de algunos países denominados frugales para poner coto al aumento del gasto público, especialmente en el sur de Europa, como cuando el Gobierno alemán reclamó en marzo a España que comenzase a realizar ajustes para frenar el alza del déficit público y la deuda o ante la propuesta austríaca de priorizar la reducción de deuda.

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Por el momento, estas peticiones han caído en saco roto, como demuestra la reunión de esta semana  del Eurogrupo, que acordó por unanimidad mantener la moratoria sobre las reglas fiscales en 2022, como anunció la vicepresidenta económica española, Nadia Calviño, en una entrevista a El Periódico en la que aseguró que ningún país está defendiendo retirar estímulos y poner en peligro la recuperación económica.

Calviño destacó que el BCE había recalcado que mantendrá una política monetaria expansiva para facilitar los estímulos, aunque precisó que ha llegado el momento de comenzar a prepararse para el regreso de las reglas fiscales. "Aunque no sea una cuestión prioritaria a corto plazo, España tiene que aprovechar el crecimiento intenso para empezar a reducir ya este año las ratios de deuda y déficit sobre el PIB", aseguró la vicepresidenta al diario catalán.

Qué nivel de déficit tendrá España cuando tenga que volver a aplicar las reglas fiscales

Las declaraciones de Calviño responden a los altos niveles de déficit público y deuda que el país ha acumulado durante la crisis del coronavirus, que están entre los más altos de las economías avanzadas. Así, España cerró 2020 con el mayor déficit de la UE, cerca del 11% del PIB, y con el cuarto mayor nivel de deuda de los países comunitarios, por encima del 120% del PIB, solo por detrás de Grecia, Italia y Portugal.

Desde el inicio de 2021, ambas referencias se han movido de forma dispar. En lo que respecta al déficit, las últimas cifras oficiales del Ministerio de Hacienda hasta abril mostraban una reducción del déficit del Estado de un 15%, hasta el 1,4% del PIB, debido al aumento de la recaudación fiscal, mientras el déficit del conjunto de las administraciones públicas aumentó un 44% en el primer trimestre, hasta el 1,28% del PIB.

Este resultado al cierre de los 3 primeros meses de 2021 motivó que el Gobierno elevase 7 décimas su previsión de déficit para este año, hasta el 8,4% del PIB, que ha incluido en el programa de estabilidad para el periodo entre 2021 y 2024 que envió a finales de abril a Bruselas. Las estimaciones del Ejecutivo prevén un déficit del 5% en 2022, del 4% en 2023 y del 3,2% en 2024, lo que supone que España no alcanzará el tope del 3% de déficit que reclama la UE hasta 2025.

En caso de cumplirse esas previsiones, implicaría que el país podría verse de nuevo envuelto en un procedimiento comunitario por déficit excesivo si la UE decide reimplantar la disciplina presupuestaria en 2023 o incluso 2024. De hecho, España estuvo una década bajo el brazo correctivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento al superar el tope del 3% del PIB entre 2009, al inicio de la anterior crisis, y abril de 2019.

Mientras, las previsiones de otros organismos presentan un panorama similar. Así, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que en 2021 España conseguirá reducir el déficit hasta el 9% y al 5,7% en 2022 para situarse en torno al 4% entre 2023 y 2026, mientras la OCDE prevé que cerrará 2021 en el 8,6% y 2022 en el 5,4% y el Banco de España lo sitúa en el 8,2% este año, en el 4,9% el siguiente y en el 4,3% en 2023, aunque su escenario más optimista la sitúa en el 3,3% del PIB.

De este modo, todas las previsiones oficiales dan a entender que España tendrá que reducir entre uno y 2,7 puntos de déficit público respecto al PIB en 2023 o 2024 para cumplir con los objetivos presupuestarios marcados por Bruselas, lo que se antoja una tarea titánica, teniendo en cuenta que el país necesitó de 10 años para recuperar el equilibrio en sus cuentas públicas tras la pasada crisis.

La deuda seguirá en niveles históricos durante los próximos años

En cuanto a la deuda pública, las previsiones son aún más pesimistas respecto a las posibilidades de España de estar en condiciones de cumplir con los límites de endeudamiento que estipula el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que marca un tope del 60% del PIB, cuando la UE decida volver a aplicar estas normas. De hecho, el país alcanzó durante el coronavirus niveles de deuda que duplican esa meta y que son los más altos desde 1900.

Tras cerrar 2020 con una deuda equivalente al 120% de PIB, las previsiones del Gobierno auguran un ritmo de reducción moderado de la deuda durante los próximos 3 años, pronosticando que se reducirá apenas medio punto porcentual este año para caer posteriormente al 115,1% en 2022, al 113,5% en 2023 y al 112,1% del PIB en 2024.

El Banco de España es todavía más pesimista en su escenario central de pronósticos, y estima que la deuda volverá a crecer este año, aunque una décima, para reducirse al 117,9% en 2022 y volver a repuntar una décima en 2023, mientras que su escenario más negativo prevé que la deuda de las administraciones públicas no dejará de aumentar en los próximos 3 años y alcanzará un nuevo máximo histórico en 2023, en un 123,4% del PIB.

Por su parte, el FMI prevé que la deuda española se sitúe en el 118,3% del PIB en 2021, para reducirse levemente al 117,2% en 2022 y al 116,8% en 2024 para repuntar posteriormente hasta el 118,3% en 2026, aunque estas previsiones no incluyen el aumento de la deuda a comienzos de este año al asumir el Estado al asumir los pasivos de la Sareb, el banco malo que acogió los activos tóxicos de la banca española durante la pasada crisis. 

Mientras, la OCDE ha pronosticado que la deuda se reducirá este año apenas 3 décimas para retroceder de nuevo en 2022 hasta el 117,4% del PIB, pese a que ha pronosticado que España tendrá la mayor tasa de crecimiento de la eurozona durante los 2 próximos años. Sea cual sea el avance del PIB en los próximos años, el Gobierno español está abocado a negociar con sus socios europeos un nuevo retraso de aplicación de las reglas fiscales para evitar nuevos incumplimientos del Pacto de Estabilidad.

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