He trabajado en Ikea durante 5 años y los clientes se han vuelto tan ofensivos que ya no puedo mirarlos de la misma forma

En imagen, clientes en una tienda Ikea.
En imagen, clientes en una tienda Ikea.
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  • Business Insider ha hablado con un antiguo empleados de Ikea sobre cómo es el trabajar en el sector comercio.
  • Ha explicado que cree que la relación entre los compradores y los trabajadores de servicio al cliente está rota.
  • Esta es su historia, contada por la colaboradora Elle Hardy.
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Business Insider ha hablado con un empleado de Ikea sobre cómo es trabajar en el sector. Su trabajo ha sido verificado por el medio y esta es su historia, contada por la redactora freelance Elle Hardy.

He trabajado en Ikea durante más de 5 años y creo que la relación entre el comprador y el trabajador al servicio al cliente se ha roto por completo. No veo cómo puede retroceder.

Tal vez sea solo gente desesperada por obtener sus productos. Cuando las cosas no están en stock y la gente está enfadada, nos tratan mal porque nos ven como algo más bajo de lo que ellos son.

En este momento, el bloqueo de la cadena de suministro supone una verdadera lucha. Algunos clientes son comprensivos y entienden la situación, pero los que no lo hacen, destacan. 

Hace poco vino un cliente que dijo que la razón por la que no teníamos nada en stock era porque nuestra empresa es socialista. Otro cliente me dijo que no estábamos prestando la suficiente atención a nuestros niveles de existencias, por lo que la culpa era nuestra.

Me preocupa que los clientes no parezcan darse cuenta de que la situación no va a mejorar. Todavía vienen preguntando que cuándo volverán a estar disponibles los productos.

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De hecho, hemos escuchado bajo cuerda que podrían pasar hasta 6 meses antes de que tengamos ciertos artículos de nuevo en stock.

Todo estos problemas se han ido acumulando lentamente desde que reabrimos después del cierre. Nuestros productos se vendían más rápido de lo previsto, y luego, los problemas en la cadena de suministro se afianzaron y nunca nos logramos poner al día por completo.

Creo que la cultura de la satisfacción instantánea echa a perder al cliente. Tener que decirle a la persona que el artículo que quiere puede no estar aquí durante 2 semanas es algo que era algo inaudito hasta hace poco, y los clientes siguen mostrándose molestos con nosotros. 

La obligación del uso de mascarilla tampoco ayudó. La mayoría de los empleados todavía las usan y están dando un paso atrás de las personas que se acercan directamente a su cara. Por eso, recibimos comentarios sarcásticos y groserías de algunos clientes.

Un cliente me habló de cómo el obligado uso de mascarilla era una discriminación. "¿Qué te parecería que te discriminara por tu apariencia?", me espetó.

Honestamente, tras eso, el personal en su conjunto tuvo un acuerdo tácito de que no íbamos a presionar a los clientes para que usaran estas medidas de protección. Simplemente no merece la pena.

Puedes pasar todo el día batallando con los clientes si realmente lo desea o simplemente puedes continuar con tu trabajo y dejarlo ir.

Para mí, creo que ese fue el momento exacto en el que comencé a pensar que la relación entre clientes y trabajadores se había roto.

Les estábamos pidiendo a nuestros clientes que hicieran una pequeño esfuerzo por nuestra seguridad, y no solo lo ignoraron, es que lo sintieron como una guerra contra nosotros. 

Me cansé de todos ellos. Ya ni siquiera puedo mirar a los clientes de la forma en la que lo hacía antes.

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