Las 3 palancas de Inditex para enfrentarse al coronavirus: 8.000 millones en caja, autofinanciación y la opción de aplazar a final de año el pago de los alquileres de las tiendas

Una mujer con mascarilla camina delante de una tienda de Zara en Madrid durante el periodo de confinamiento.
Una mujer con mascarilla camina delante de una tienda de Zara en Madrid durante el periodo de confinamiento.
Reuters
  • Los alquileres de los locales que acogen las tiendas, los pagos a los proveedores o los gastos derivados de la actividad logística son una losa para las compañías del sector de la moda, cuya actividad se ha reducido a la mínima expresión por el coronavirus.
  • Los 8.000 millones de euros de caja neta de Inditex le han permitido tener liquidez suficiente para afrontar el pago de los salarios de sus trabajadores y evitar aplicar un ajuste temporal de empleo (ERTE).
  • Inditex tiene caja suficiente para seguir afrontando el pago de las nóminas de sus empleados, según explica Diego Morín, analista de IG Capital.
  • En el ejercicio fiscal de 2018 —concluido el 31 de enero de 2019—, los costes laborales en España ascendieron a 900 millones de euros incluyendo cuotas a la Seguridad Social y cargas. Esos 900 millones representaban el 22% de todos los gastos de personal del grupo a nivel global, que se situaron en 4.136 millones.
  • El pasado año fiscal, los costes laborales de Inditex ascendieron a 4.430 millones de euros. 
  • Inditex, dueño de enseñas como Zara, tiene firmados contratos de arrendamiento de las tiendas que le dan derecho a utilizar los locales aplazando al cierre de año el abono de las cuotas.
  • Según las cuentas presentadas a cierre de ejercicio fiscal de 2018, las rentas de las 7.459 tiendas que Inditex operaba en todo el mundo ascendieron a 2.392 millones de euros. Con la entrada en vigor de la normativa contable NIIF 16, los arrendamientos operativos han pasado a contabilizarse como pasivos financieros, lo que ha tenido especial impacto en cadenas de moda, aerolíneas o grupos hoteleros. 
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Las empresas se apoyan en su liquidez para intentar mitigar las consecuencias económicas del parón de la actividad por el coronavirus. Pese a la relajación de las medidas de confinamiento en algunos países, los alquileres de los locales donde se ubican las tiendas, los pagos a los proveedores o los gastos derivados de la actividad logística son una losa en las cuentas de las compañías del sector de la moda.

Inditex no es una excepción, pero el gigante textil juega con una ventaja adicional: afronta esta situación inesperada con unas finanzas saneadas y sin apalancamiento.

“La compañía siempre ha sido conservadora en este sentido: siempre tiene caja neta positiva y no tiene deuda”, explica Susana Felpeto, analista de ATL Capital. “Productos líquidos pero poco riesgo. Esta situación le vino bien en la crisis de 2008 y es la base de todo”, añade.

Las últimas cuentas de dueño de Zara, correspondientes al ejercicio fiscal de 2019 —ejercicio concluido en enero de 2020—, apuntan a que la compañía contaba con una caja neta de 8.060 millones de euros. “De ahí que haya tenido liquidez suficiente para afrontar el pago de los salarios en abril y evitar presentar un ajuste temporal de empleo (ERTE) que afectase a más del 25.000 trabajadores”, justifica el analista de IG Capital, Diego Morín. “Con la apertura gradual de sus tiendas habrá que ver cómo evolucionan las ventas del grupo porque las restricciones de aforo serán un reto para la compañía”, apunta.

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Aun así, Inditex tiene margen suficiente para afrontar nuevamente el pago de las nóminas de sus empleados, asegura Morín. “La estructura de balance de Inditex es una maravilla. Tiene un colchón de liquidez para un montón de años", complementa Darío García, analista de XTB.

En el ejercicio fiscal de 2019, los costes laborales globales del grupo ascendieron a 4.430 millones de euros. Si bien en el último informe financiero Inditex no desglosó sus costes laborales en España, sí lo hizo en el informe financiero de 2018. Ese año fiscal, "sus costes laborales agregados en España ascendieron a 900 millones, que incluyen las cuotas a la seguridad social y cargas", detalla el analista de IG Capital. Esos 900 millones representaban el 22% del gasto total de personal del grupo.

Morín matiza que estos costes no son continuos, sino que dependen de la temporada. Por ejemplo, en Navidad, se realizan más contrataciones.

La clave del balance de Inditex es que "el grupo no acude a los bancos para financiarse sino que, para acometer inversiones, recurre a su propia tesorería”, apunta García.

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El grupo textil podría incluir entre sus gastos deducibles los relacionados con los alquileres de las tiendas, teniendo en cuenta que su actividad en los establecimientos físicos se ha reducido a cero durante el estado de alarma. En este sentido, García destaca que el grupo Inditex cuenta con contratos de alquiler en las tiendas que le dan derecho a utilizar los locales extendiendo el plazo del abono de las cuotas al cierre de año.

Según las cuentas presentadas a cierre de año fiscal 2018, las rentas de las 7.459 tiendas de Inditex en todo el mundo ascendieron a 2.392 millones de euros. En el ejercicio de 2019, la cifra desciende hasta los 695 millones de euros por la entrada en vigor de la normativa NIIF 16, que cambia el tratamiento contable de los contratos de arrendamiento, que pasan a considerarse pasivos financieros.

Las empresas contabilizaban hasta el año pasado sus arrendamientos como gastos, mientras que a partir de ahora deben anotarlos como costes financieros. En el último ejercicio fiscal, el pasivo por arrendamiento de Inditex alcanzaba los 6.812 millones de euros —que contempla los contratos a corto y a largo plazo— y contrasta con los 4.954 millones del ejercicio de 2018.

El dueño de Zara cuenta con dos partidas de pasivo por arrendamiento: una a corto plazo, que son los alquileres que se pagarán en ese ejercicio, y otra a largo plazo, cuyo vencimiento es mayor —en el caso del dueño de Zara, el grueso de los alquileres a largo plazo vence en entre 1 y 5 años—. Inditex, dice García, “se está financiando con los arrendadores para no asumir un coste innecesario hasta el cierre de año, cuando paga lo que corresponde a sus caseros”. 

Todo ello teniendo en cuenta que algunos de los establecimientos del grupo, especialmente las tiendas flagshipson propiedad de Pontegadea, el brazo inversor de Amancio Ortega, fundador y primer accionista de Inditex.

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Al final, igual que sucede en el mercado de valores, Inditex está siempre en el punto de mira porque su conservadora gestión ofrece elevadas garantías. “Inditex tiene mucha fuerza de negociación. Como propietario, sé que no cobraré nada durante el año pero  que al final del ejercicio me pagará”, analiza García. 

Otra importante partida de gasto es la que corresponde a proveedores, es decir, todos aquellos negocios vinculados a actividades logísticas y de materiales. Esta partida ascendió a 3.421 millones de euros en 2019 y contempla 1.801 proveedores, en 44 mercados y 7.799 fábricas. 

A cierre de ejercicio, las existencias del grupo de moda, que contemplan las materias primas y la mercancía disponible para la venta, es decir, las colecciones y otros los productos, alcanzaron los 2.269 millones de euros

Inditex descartó ejecutar un ajuste temporal de empleo (ERTE) en abril y sigue pagando las nóminas de sus empleados con normalidad. “Al reducir sus ingresos por las ventas en tiendas físicas, reducirá el margen de beneficio”, prevé el analista de TXB. “Aunque puede impactar de forma negativa en el primer trimestre, genera una confianza en la empresa muy grande y en que los accionistas sigan invirtiendo en Inditex”.

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Así, la ausencia de ajustes de empleo temporales en Inditex se traduce en una cuestión más reputacional que económica y se suma a otras colaboraciones realizadas por la compañía durante esta crisis como la donación de material sanitario o haber puesto a disposición del Gobierno su capacidad logística para traer guantes y mascarillas desde China a España. “Creo que le beneficia más por la imagen, no veo el sentido económico de no presentar un ERTE para la plantilla cuando tienes todas las tiendas cerradas”, coincide la analista de ATL Capital.

No son acciones que hayan realizado otros competidores como H&M o Primark. “H&M quizás ha apostado más por consolidar el negocio para aguantar lo que quede de confinamiento mientras que otro rival, Primark, está facturando cero. No tiene ventas, ni online ni físicas y la compañía peligra. Vemos probable que el Gobierno británico pueda acabar ayudando a Primark de alguna manera”, avanza García. 

La balanza podría recuperar un poco su equilibrio con las ventas online, tal como anticipan los analistas consultados por este medio. La liquidez de las compañías será determinante para capear esta situación porque de ella dependerá el tiempo que podrán aguantar con el negocio cerrado y hacer frente a los costes fijos sin entrar en quiebra o caer en impagos, señala Felpeto.

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“Lo que ocurre es que, en esta situación Inditex, se encuentra mejor que otras empresas porque no necesita financiación externa”, señala Felpeto. Sin ir más lejos, esta semana Mango, ha logrado dos créditos sindicados con el aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO) por 240 millones para blindar su liquidez hasta 2023. 

Inditex cerró el ejercicio de 2019 con una cifra de negocio de 28.286 millones de euros, un 8% más. El beneficio neto en el periodo comprendido entre el 1 de febrero de 2019 y el 21 de enero de 2020 creció un 6%, hasta 3.639 millones de euros. La cifra se ha visto impactada negativamente por la provisión de 287 millones anotada para hacer frente al impacto de la crisis del coronavirus, que equivale al 7,45% del beneficio del último año fiscal.

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