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El curioso origen de la aspirina

Medicamento, aspirina
Pixabay

Probablemente más de una vez en tu vida has tomado aspirina para el dolor o la inflamación, aunque su uso está en declive en algunos países. No obstante, forma parte de la historia reciente de la medicina, una pastilla que tiene un muy curioso origen.

El origen de la aspirina tiene mucho que ver con la medicina centenaria -o milenaria-, algo que comparte con prácticamente todos los medicamentos modernos, producidos una vez que se consigue aislar un principio activo -el compuesto que hace efecto sobre la salud- de un determinado ingrediente.

La aspirina, sus raíces históricas

Esta pastilla tan famosa se origina ni más ni menos que en la corteza de un árbol, el sauce blanco, aunque de forma muy lejana. Civilizaciones antiguas como la griega o la egipcia ya conocías los efectos antiinflamatorios y calmantes de la corteza de sauce, por eso era un remedio habitual entre los sabios de la época.

Sin embargo, no es que sea una opción perfecta, ya que el efecto de aplicar corteza de sauce sobre el cuerpo es mucho menor que el de tomarse una aspirina. Esto se debe a que el princio activo está mucho más diluido en la llamada "medicina natural".

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No obstante, durante siglos se consideró al sauce como un árbol con propiedades curativas, y eso despertó la curiosidad de algunos de los primeros científicos modernos, que se preguntaron "¿por qué alivia el dolor y la inflamación un árbol? ¿A qué se debe este efecto?" y procedieron a investigar los motivos.

De la salicina a la aspirina: historia de un descubrimiento científico

Desde que se descubre que un compuesto tiene propiedades curativas hasta que se consigue elaborar un medicamento con él transcurre un largo y complicado proceso. El objetivo es aislar este compuesto y luego sintetizarlo químicamente para producirlo en masa.

En el sauce blanco, fue Andres Bruchner quien en 1828 identifica la Salicina como el elemento del sauce blanco con propiedades curativas. Logró aislarlo, pero de forma precaria y sin llegar a sintetizarlo, la clave para poder fabricar un medicamento de consumo masivo.

Hubo que esperar a 1897 para ver el auténtico origen de la aspirina: el ácido acetilsalicílico. Lo logró el científico alemán Felix Hoffman, de Bayer, compañía que desarrolló el medicamento.

Este ácido procede de la acetilación del ácido salicílico, originado a su vez en la salicina que procede a su vez del sauce blanco. Y no sólo del sauce, sino también del Spirae ulmaria, una planta que a la postre daría nombre comercial a la Aspirina.

 

[Fuentes: Pharmaceutical Journal y Science History]

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