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Fronteras Electrónicas fue la primera asociación en defensa de los derechos digitales en España: "Se ha perdido la capacidad utópica que internet tuvo durante década y media"

David Casacuberta, uno de los primeros ciberactivistas españoles.
David Casacuberta, uno de los primeros ciberactivistas españoles. Business Insider España

  • Se cumplen 20 años de la desaparición de Fronteras Electrónicas, la primera organización por los ciberderechos en España.
  • Uno de sus fundadores fue David Casacuberta, conocido entonces en la red como Da5id. Filósofo de la ciencia e investigador en tecnologías digitales, explica a Business Insider España cómo ve internet hoy día.
  • Cree que el internauta ha vuelto a ser puramente consumidor, y se ha perdido el potencial "utópico" de internet, aunque espera que esa filosofía acabe regresando.
  • Considera que hace falta más divulgación y activismo sobre los derechos digitales, aunque también que hay divulgación cuyo objetivo es atemorizar a la población sobre los usos de la red.
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Hace justo dos décadas la red dijo adiós al primer colectivo en defensa de los derechos digitales que hubo en España. Su nombre fue Fronteras Electrónicas, FrEE, y fue una organización hermana de la estadounidense Electronic Frontier Foundation, EFF.

La periodista especializada Mercè Molist ha dedicado varios artículos al nacimiento y fin de la FrEE. El 10 de agosto se cumplen 20 años desde que la organización anunciase su cese.

FrEE fue testigo y parte durante los primeros minutos del internet moderno en España. Desde su web —que puedes consultar archivada— se subieron comunicados contra las políticas tarifarias de Telefónica e incluso contra el controvertido caso !HispaHack, del que Molist también ha informado abundantemente.

La organización nació en 1996 impulsada por un nutrido grupo de internautas, procedentes sobre todo de regiones como Cataluña o País Vasco. Entre ese grupo impulsor estuvo David Casacuberta, o como entonces era más conocido en la red: Da5id.

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Da5id es hoy filósofo de la ciencia, investigador en tecnologías digitales y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Business Insider España ha hablado con él para responder a varias preguntas. ¿Ha cambiado tanto internet en 20 años? ¿Siguen los derechos digitales en peligro?

Los orígenes del ciberactivismo en España

"Hablamos de los años 90 del siglo pasado", ríe Casacuberta. "Tenía una cuenta de correo típica de internet, para comunicarnos con otras universidades. Empecé a explorar qué era eso y... tuvimos una epifanía". "Me voy a dedicar a filosofar sobre esto", se dijo entonces.

Da5id no estuvo solo. Tal y como cuenta Molist en sus varios artículos, FrEE llegó a estar compuesta por varias personas. En República Internet compartieron espacios con el abogado Carlos Sánchez Almeida, director legal de la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI), que también formó parte de FrEE, o Ignacio Escolar, hoy director de eldiario.es.

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En comparación con otros países de su entorno, o de la esfera angloparlante, España es un país con muy pocos colectivos de derechos digitales. Junto a la PDLI están X.net, o Críptica. La mayoría, además, radicados en Barcelona. FrEE también tuvo mucho peso en Cataluña.

Acabó desapareciendo con el cambio de milenio. "Llegó un momento en el que vimos que el tema ya requería especifidades. Aglutinábamos todo: la privacidad, el derecho a la libertad de información, a la neutralidad de red... Nos vimos sobrepasados, empezó a requerir un trabajo a tiempo completo", rememora Casacuberta.

"La amenaza de los gobiernos ahora es mucho menos problemática que la de las grandes empresas"

A mediados de los 90, los españoles todavía no entendían muy bien qué era eso de internet. Casacuberta recuerda una anécdota de la época. "Nos invitaron a un programa de Informe Semanal para explicar qué era internet. Cuando dijimos que era una red de ordenadores, nos pidieron que no nos pusiésemos tan técnicos".

"No estamos acostumbrados a pensar en la magnitud de lo que tenemos que abordar". Igual que a mediados de los 90 no concebíamos qué era una red de redes, hoy cuesta asimilar qué es el Big Data o el cloud computing.

Por eso, David Casacuberta entiende las metáforas que se generan. "Cuando leo que un ordenador aprende a reconocer caras... ¡no! El ordenador no aprende nada. El ordenador no tiene ni idea de qué es una cara: simplemente está comparando píxeles".

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"Necesitamos divulgación", considera el investigador. El problema es que también hay "mucha divulgación activista negativa, con cosas como que la IA nos quiere dominar". Algo que no ha cambiado tanto en internet en 20 años.

"Hay una especie de deseo de aterrorizar a la población que es el mismo que había a finales del siglo pasado. Los estados argumentaron que con la criptografía de acceso público, internet se iba a llenar de terroristas y pederastas".

Lo que sí ha cambiado en estos 20 años es que la oposición de los estados a internet no es la misma. "Los estados ahora hacen otro tipo de oposición y no comparten la negación absoluta de internet. La amenaza de los gobiernos ahora es mucho menos problemática que la de las grandes empresas".

"El problema ahora es qué hace Google o Facebook con mis datos, cómo los reutiliza y cómo pueden caer en manos de terceros".

La paradoja de la democratización de internet

El acceso a internet desde los hogares españoles no para de crecer desde hace años. En el último lustro, el 74,4% de las viviendas españolas tenían al menos un acceso a la red. En 2019, el dato era superior al 90%.

¿Implica eso que ahora internet sea mucho más democrática? "Hay matices". Internet vivió, según explica Casacuberta, "unos tiempos anárquicos que duraron muy poco, realmente. Fueron muy pocos años". Se refiere a los años que transcurrieron entre mediados de los 90 y finales de los 2000.

"Entonces muy pocas empresas veían posibilidades en internet. En esa época, la página web de un grupo de pop hecha por un fan podía ser muchísimo mejor que la página oficial". "Hubo una cultura de lo underground, en el sentido neutro. Se generaron cosas super potentes".

"Cuando las empresas empiezan a apostar es porque veían en internet una continuación del modelo clásico de los medios masivos". De hecho, Casacuberta recupera la figura de los portales que lo aglutinaban todo: MSN, Terra, Yahoo. Incluían noticias, cotizaciones, el tiempo e incluso el horóscopo.

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La idea era que "la gente no sabía encontrar las cosas". Pero ahora hemos vuelto a esa preconcepción. Las grandes empresas digitales se han diversificado, pero no tanto como pensamos. "¿Quieres ver pelis? Vas a Netflix. ¿El correo? Google. ¿Comprar? Amazon". Antes, "el modelo era muy diferente: entrabas en internet si tenías algo que decir".

"YouTube ahora es una plataforma para ver grandes producciones o contenidos de influencers. Antes de que la comprara Google era una red social para compartir vídeos".

"¿Qué hemos hecho durante el confinamiento?". David Casacuberta responde: "Ver películas por un tubo, hacer videoconferencias...". "Esto funciona porque la neutralidad de red se ha perdido. Netflix tiene mucho más poder de transmisión, de bando de ancha, que nosotros".

Algo que por otro lado es lógico, pero que ha hecho que se pierda "la necesidad de construir una nueva realidad, de construir cosas nuevas". La web se encaminó a la web 2.0 en el que el usuario era el centro, como generador de contenidos. 

"Se ha perdido la capacidad utópica que internet tuvo durante esa década y media. La parte positiva, por supuesto, es que muchísima más gente tiene acceso y puede hacer todo tipo de cosas".

De esa época "anárquica" a la que se refiere Casacuberta salió "una cierta filosofía de lo que puede ser internet, y que espero que vuelva, porque es construible: internet sigue siendo una red descentralizada". "Pero si puedes ver 200 series, es porque hemos entrado en la fase de nuevo de ser consumidores. Ahora internet es volver a ser consumidores".

"En lo digital, las torres de lo público y lo privado están inversas"

Una de las grandes batallas que perduran hoy en el activismo digital es el de la privacidad. El Computer Chaos Club, una de las organizaciones de hackers europeas más antiguas —y todavía vigentes— se llegó a pronunciar en el debate de las apps de rastreo de contactos para detener el coronavirus.

En España, X.net hizo lo propio.

Hace 20 años la batalla de la privacidad no estaba tan en boga como lo está hoy. "Fue una de las batallas por las que tuvimos que trabajar". Fronteras Electrónicas fue una de las primeras entidades del mundo en denunciar la red Echelon, que volvería a los titulares hace escasos años por las revelaciones de Edward Snowden.

La red Echelon era la red de espionaje que había tejido la NSA estadounidense desde finales de los 90. Hasta que Snowden y The Guardian no volvieron a denunciar los abusos de esta red de información, no estalló la polémica.

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Pero Fronteras Electrónicas lo denunció después de que el Parlamento Europeo comenzara una investigación sobre el espionaje anglo-norteamericano... en 2001.

"Lo publicamos y nadie nos hizo caso", abunda Casacuberta. "Creo que la mitad no lo entendió". "La otra mitad pensaría, 'y a mi qué, yo no tengo nada que ocultar', supongo".

También es cierto que en esa época los usuarios subían muy pocas cosas sobre ellos a la red. "No había esta imagen". "Llegaron las redes sociales, en las que no somos conscientes de todo lo que ponemos".

"En lo digital, las torres de lo privado y lo público están invertidas", defiende el filósofo. "En el mundo físico tienes privacidad por defecto y publicidad si te esfuerzas. Estás en tu casa y si quieres que la gente sepa lo que piensas tienes que salir a la calle a gritarlo con un megáfono".

"En internet todo es público a no ser que se tomen medidas para mantenerlo en privado".

Desde hace semanas, al activismo de la privacidad le preocupa lo avanzada que está la tecnología de reconocimiento facial. Casacuberta, al respecto, es muy claro.

"Si la gente no hubiese compartido sus fotos en las redes sociales, los algoritmos no les podrían identificar".

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