Qué decir (y qué no) durante la entrevista de salida de tu trabajo

Entrevista de salida
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  • En el mundo laboral se suele dedicar mucho tiempo a preparar las entrevistas de selección, pero se suelen infravalorar las de salida. En realidad, tienes muchos motivos para preparar bien la próxima que tengas.
  • Acabar una entrevista de salida en positivo garantizará que ayudes a tus compañeros a trabajar en un mejor entorno labora, te permitirá cerrar bien esta etapa y te mantendrá buenas relaciones para el futuro incierto.
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Es posible que hayas dedicado muchas horas a investigar y practicar entrevistas de selección de personal. Es normal. Al fin y al cabo una buena presentación puede asegurarte el trabajo. Pero hay otro tipo de entrevistas que también debes perfeccionar: las entrevistas de salida. Son aquellas que se producen cuando el trabajador abandona la empresa, ya sea por su propio pie o debido a un despido. 

Aunque lo normal en estos casos es tener una mentalidad "pasota" y pensar "¿Para qué esmerarme con este charla si en unos días estoy fuera?", existen razones que quizás no has tenido en cuenta que justifican prepararse bien una entrevista de salida.

Qué se espera de ti en una entrevista de salida

Dos mujeres hablan en una entrevista de trabajo.

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El objetivo de una entrevista de salida es ofrecer al representante de recursos humanos que charlará contigo información que ayude a los trabajadores que sí se quedarán. Así que ya tienes una buena razón para prepararla: ayudar a los que fueron tus colegas a tener una mejor experiencia laboral, tal y como explica para CNBC Brianne Thomas, jefa del proceso de selección de Jobvite (empresa encargada precisamente de desarrollar software para la fase de contratación).

"Por ejemplo, si durante los últimos meses has tenido problemas de comunicación, no se te ha dado feedback o no sabes cómo impacta tu trabajo en la empresa, es importante que lo comuniques", explica Thomas, que aconseja preparar una respuesta que detalle los motivos que te hubieran retenido en el puesto de trabajo (en el caso que hayas dimitido).

Si te da miedo que tu respuesta sincera pueda quemar vínculos que te ayuden en tu futuro laboral, antes de empezar la entrevista de salida pregunta cuán confidencial será el contenido de la misma y quién tendrá acceso a dicha información.

Si ayudar a otros trabajadores no te convence para esforzarte durante este proceso, piensa en las ventajas de acabar tu experiencia con buena nota. "Te interesa acabar la mayoría de las relaciones laborales de forma positiva", explica Chelsea Jay, coach centrada en el mundo laboral. "Que la gente diga cosas buenas de ti cuando ya no estés".

Jay se refiere a que nunca sabes lo que te deparará el futuro. Por ejemplo, si te vas a trabajar a otra empresa del mismo sector, puede que los jefes de ambas compañías se conozcan, o puede que pronto necesites la ayuda de un antiguo compañero. En esas situaciones agradecerás haber acabado con una buena entrevista de salida.

Finalmente, existe una ventaja muy personal: "Piensa en qué puedes decir que te traiga paz, que te haga sentir feliz y satisfecho del trabajo que has hecho" explica Jay. En ocasiones dejar un trabajo se parece a dejar una relación amorosa: si dejas la puerta bien cerrada, no se colarán por ella sentimientos negativos o malos recuerdos del pasado que puedan afectarte de forma imprevista en el presente.

Por ejemplo, si sabes que echarás de menos a ciertos compañeros o jefes, o que añorarás ciertas tareas, puedes compartirlo sin problemas. Lo importante es no liarte con detalles muy específicos que provoquen que la entrevista se cuele por meandros dialécticos que no ayuden a nadie.

Brianne Thomas además explica que actualmente es normal que regresen antiguos trabajadores. En ese caso explica que tendrás más posibilidades de recuperar tu antiguo trabajo si acabaste de una forma positiva y que habrá ayudado a la empresa a mejorar.

Qué no se espera de ti en una entrevista de salida

La búsqueda de trabajo puede resultar agotadora.
La búsqueda de trabajo puede resultar agotadora.

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La coach laboral Chelsea Jay recomienda a través de CNBC que dejes atrás las emociones, tanto las positivas como las negativas. Un ejemplo de una emoción positiva que puede perjudicar: dedicar gran parte de la charla a las ganas que tienes de empezar el nuevo trabajo. Darás la impresión de "chaquetero" o de que ya no te importan tus (todavía) compañeros de trabajo.

Evidentemente, en cuanto a las emociones negativas, nada de atacar a tus superiores o compañeros. De nuevo, nunca sabes cuándo te los puedes encontrar más adelante. Además, este tipo de portazos emocionales dejan las heridas abiertas en lugar de sanarlas.

Tampoco des muchos detalles porque la persona de recursos humanos quiere una imagen lo suficientemente amplia como para que pueda ayudar a otros trabajadores. Por ejemplo, si has experimentado un mismo problema de forma sistemática, puedes explicar cómo te ha afectado negativamente en el rendimiento a modo de toque de atención, pero no te regodees en detalles que quizás solo puedas entender tú.

En caso de que quieras compartir feedback negativo, considera lo siguiente: ¿pretendes con esta crítica meter a alguien en líos o realmente deseas que cambien las cosas en la empresa? Ten en cuenta las consecuencias de lo que vas a decir antes de hacerlo. En caso de que genuinamente quieras que las cosas mejoren este entorno laboral, busca la forma de reconstruir el feedback negativo para que sea menos personal, más fácil de digerir para alguien que no lo haya vivido, y con suficientes posibilidades como para encontrar múltiples soluciones en el futuro.

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