Déficit de vitamina D: qué le pasa a tu cuerpo cuando no obtiene los niveles adecuados y cómo tratarlo

Mujer con dolor de hombro.
Getty Images
  • La vitamina D es un elemento fundamental del cuerpo presente en diversas funciones del organismo. Resulta clave en la absorción del calcio, por lo que ayuda a mantener la salud de los huesos.
  • Esta se almacena en el tejido graso y puede ser absorbida a través del sol o de la dieta.
  • Aunque la mayoría de personas que tienen bajos niveles no presentan síntomas, un déficit acusado de vitamina D puede conllevar problemas óseos incluyendo el raquitismo en menores.
  • La carencia de vitamina D también ha sido asociada con dolores y debilidad muscular, mayor capacidad para enfermar de resfriados o gripes o cansancio y fatiga continuada.
  • Para tratarlo puedes optar por incluir en tu dieta alimentos ricos en este compuesto, favorecer la exposición solar, o tomar suplementos, aunque esto debe ser bajo prescripción médica.
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La vitamina D es un elemento fundamental en el organismo. Una de sus funciones más importantes es ayudar al cuerpo a absorber el calcio, favoreciendo la formación y salud de los huesos, aunque también tiene relevancia en los sistemas inmunitario, muscular y nervioso.

Esta vitamina es liposolible, lo que significa que se almacena en tu tejido graso. Puedes obtener vitamina D a través de tu dieta, comiendo alimentos ricos en ella, como pescados grasos o lácteos enriquecidos, entre otros. También puedes generarla en tu cuerpo a través del sol —aunque siempre con una exposición controlada por los riesgos sobre tu piel que puede ocasionar.

Los niveles recomendados de vitamina D, según los los expertos, son 800 UI diarias para la mayoría de los adultos y 400 UI diarias en niños pequeños desde los primeros días de vida.

Qué puede causar un déficit de vitamina D

Aunque existen dos vías de obtención de este compuesto, lo cierto es que aún con ello, existe el riesgo de no contar con los niveles necesarios que necesita el organismo. 

Esto sucede cuando no se ingieren suficientes alimentos ricos en vitamina D y hay una baja exposición al sol, por lo cual no se puede ayudar a compensar la diferencia. 

Asimismo existen algunos factores que pueden hacer que se dé un mayor riesgo de tener déficit de vitamina D.

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Como indica el Hospital Gregorio Marañón de Madrid desde su página web, enfermedades del intestino como la enfermedad Celíaca, la enfermedad de Crohn, la fibrosis quística y cirugías como el by-pass gástrico pueden impedir que la vitamina D se absorba de forma normal en el cuerpo.

También enfermedades crónicas del hígado o el riñón pueden desencadenar una deficiencia al no ser procesada de manera adecuada.

Síntomas y consecuencias de una deficiencia de vitamina D

Es complicado saber si se tiene una carencia de este complejo, ya que la mayoría de personas que padecen un déficit de vitamina D no muestran síntomas. La forma habitual de conocer los niveles y diagnosticarlo es a través de un análisis de sangre si se cree que existe riesgo de ello.

Cuando el cuerpo no dispone de las cantidades necesarias de este elemento pueden darse problemas en diversas funciones del cuerpo, principalmente en lo relativo a la salud ósea.

Ya que ayuda a absorber el calcio, su carencia puede generar huesos débiles que a su vez deriven en fracturas frecuentes, dolores o incluso deformidades. También se ha señalado una posible relación entre bajos niveles de vitamina D y dolores o debilidad muscular. 

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En los casos más extremos y graves puede generar raquitismo en niños y osteomalacea en adultos, es decir un reblandecimiento marcado de los huesos.

La vitamina D parece favorecer el buen funcionamiento del sistema inmunitario, por lo que una carencia de esta podría conllevar una mayor duración de resfriados y gripes si se enferma.

Si bien la fatiga y el cansancio continuado pueden tener su origen en muy diversos motivos, estos síntomas también han sido vinculados con una deficiencia de este elemento.

Como tratar un déficit de vitamina D

REUTERS/Paul Childs

Como remarca el Hospital Gregorio Marañón en su página, para la mayoría de los adultos, la deficiencia de vitamina D "no es una preocupación".

Aún así, si quieres asegurarte de que estás proporcionando a tu cuerpo los niveles que necesita, opta por incluir en tu dieta de manera frecuente alimentos ricos en vitamina D.

Los pescados azules como el atún, las sardinas o el salmón son una de las fuentes principales. También se encuentra en las setas, la carne de hígado, el huevo o en lácteos enteros o enriquecidos.

Puedes probar además a aumentar tu exposición al sol, siempre que sea con cuidado, para evitar riesgo de quemaduras, que puedan derivar en cáncer de piel.

Aunque sí existe un déficit notorio de vitamina D el tratamiento para ello se realizará a través de fármacos recomendados por un médico, a través de suplementos.

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