La última demanda contra TikTok revela cómo el nuevo frente europeo contra las tecnológicas lo impulsan los consumidores, que apelan "a la responsabilidad" de los influencers

El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.
El comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Olivier Matthys/Pool via REUTERS

  • La denuncia contra TikTok revela cómo el nuevo frente que se abre contra las tecnológicas en Europa lo protagonizarán los propios consumidores.
  • El Consejo del Audiovisual de Cataluña fue uno de los primeros organismos en señalar a TikTok en 2018, y ahora apela "a la responsabilidad de los influencers".
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TikTok es la nueva gran tecnológica que tendrá que vérselas con la furia de los consumidores europeos.

La demanda que anunció este martes la BEUC, una federación de organizaciones de consumidores, persigue la ambigüedad en las políticas de privacidad de esta red social. Una ambigüedad que está exponiendo a menores de edad, un debate que se ha priorizado después de que una niña de 10 años muriese en Italia y el país mediterráneo adoptase drásticas medidas contra la compañía.

Sin embargo, la BEUC no ha puesto en su radar solo a TikTok. La compañía de origen chino es una más de las grandes tecnológicas a las que las asociaciones de consumidores de todo el continente llevan meses señalando. 

Apple y la obsolescencia que sufrieron sus iPhone 6 mediante una actualización también se ha puesto en el foco. La responsabilidad de plataformas de comercio electrónico como Amazon o eBay ya estuvieron en el candelero durante los primeros meses de la pandemia, cuando dichos portales se llenaron de productos milagrosos contra el COVID-19.

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A finales del año pasado, la BEUC también obtuvo el espaldarazo del Gobierno francés, que introdujo un "índice de reparabilidad" en las tiendas del país galo: un indicador numérico que debe aparecer junto a cualquier electrodoméstico en venta y que refleja lo sencillo o difícil que es repararlo en caso de que se estropee. Todo, con el objetivo de lograr un "consumo sostenible" que Europa también prevé adoptar.

Las grandes tecnológicas se enfrentan a un 2021 complicado. En Europa ya han comenzado los trabajos sobre los borradores de dos nuevos reglamentos, el de Servicios Digitales y el de Mercado Digital. Google incluso divulgó documentos internos en su plantilla explicitando cómo sería su campaña para reaccionar ante este propósito.

Unos nuevos reglamentos que podrían impactar incluso a la industria editorial y a su relación con Google, como ya está sucediendo en Australia. Unos reglamentos, en definitiva, que responden sobre todo a dos nombres: el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, y la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager. Y que cuenta con el respaldo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

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Pero además de este ánimo regulatorio que se vive en Europa, las tecnológicas tienen otros frentes. Uno es el de los activistas en defensa de la privacidad, que ya implica una demanda contra Apple en España, entre otros países; así cómo el escrutinio sobre Facebook y el desvío de datos de los ciudadanos del continente a terceros países como Estados Unidos, que ya no es posible debido a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del verano pasado.

El tercero es precisamente el de los consumidores.

Los consumidores dicen basta a las tecnológicas

Todavía se tiene que transponer en los estados miembros de la Unión Europea una nueva directiva que armoniza y facilita la interposición de demandas colectivas. Esta ha sido precisamente una de las flaquezas que ha provocado que en Europa las demandas de consumidores contra grandes marcas se hayan encallado en enormes procesos judiciales.

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Las trabas burocráticas no serán un impedimento cuando esta directiva se transponga en las legislaciones de la mayoría de países. Al menos eso esperaban asociaciones de consumidores alemanas o italianas en declaraciones a un reciente tema de Politico. Y no es la primera vez que se pone a TikTok en el objetivo.

Una organización de consumidores neerlandesa, por ejemplo, demanda desde hace meses una indemnización de hasta 500 euros para cada usuario de TikTok que ha sufrido cómo sus datos se han almacenado en servidores chinos.

En Politico, Isabelle Buscke, de la Federación de Organizaciones de Consumidores Alemana, destacaba que con la nueva directiva "más tarde o más temprano habrá esfuerzos para coordinar acciones legales únicas para toda Europa". Marco Pierani, el director de Asuntos Públicos de Euroconsumer, la federación en la que se ha integrado la española OCU, advirtió que ahora están trabajando en encontrar "un buen equilibrio" sobre el que todas las entidades puedan colaborar.

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En el caso de la BEUC, la demanda se detiene tanto en las ambigüedades de la política de privacidad de TikTok cómo en los problemas que se genera en la desprotección de los usuarios con las monedas virtuales que se pueden adquirir dentro de la aplicación. La noticia cae como un jarro de agua fría sobre ByteDance, la firma china detrás de la plataforma, que ya ha visto cómo se han registrado en las últimas semanas constantes brechas de seguridad.

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Uno de los puntos de la denuncia que ha presentado BEUC en Europa se basa precisamente en una denuncia que también elevó de forma pública el Consejo del Audiovisual de Cataluña en 2018.

Roger Loppacher, presidente de la entidad, detalla a Business Insider España que a raíz de un informe en el que detectaron cómo influencers con más de 30 millones de suscriptores hacían publicidad encubierta de una conocida cadena de comida rápida, el CAC instó "a adoptar las medidas necesarias para identificar de manera clara la existencia de la publicidad", tal y como prevé la directora de servicios de comunicación audiovisual.

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"La respuesta de la empresa fue que en aquel momento la directiva aún no había sido traspuesta al ordenamiento jurídico español, por lo que consideramos que es absolutamente imprescindible la aprobación de la Ley de Comunicación Audiovisual", incide Loppacher. Algo en lo que la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones ya está trabajando e involucrará a grandes plataformas tecnológicas por primera vez.

Sobre la denuncia de la BEUC, el presidente del CAC considera que los datos que aporta "son particularmente preocupantes". "Muestran la existencia de influencers con millones de seguidores que disfrutan de una credibilidad muy elevada entre el público infantil y juvenil". "Es muy difícil que los destinatarios, básicamente niños y niñas y adolescentes, sean totalmente conscientes del carácter comercial de los vídeos que miran o de la adecuación a la normativa de los contenidos que miran".

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Por ese motivo, desde el CAC se apela "a la responsabilidad de los creadores de los vídeos" y también a las marcas publicitarias. "También instamos a la red social a extremar el cuidado para identificar aquellos contenidos que no se adecúan a la nueva directiva europea".

La entidad catalana espera que el nuevo Reglamento de Servicios Digitales europeo se apruebe "lo antes posible" ya que uno de sus puntos destacados será "la no discriminación entre los diferentes tipos de contenidos digitales", para que así se tienda a igualar "las obligaciones de las plataformas de internet con la de los prestadores audiovisuales".

"Los valores fundamentales que han sustentado la regulación audiovisual deben tener la misma relevancia en el escenario online". "El nuevo marco legal debería cubrir los contenidos perjudiciales e ilegales y cabe pedir a las plataformas una política proactiva mucho más eficaz para defender a sus usuarios".

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