No hay lugar para esconderse en los mercados ahora mismo: las acciones, los bonos y las criptomonedas se están desplomando

Un operador en el parqué de la Bolsa de Nueva York.

Andrew Kelly/Reuters

Está siendo un año brutal para los inversores.  

No parece haber ningún rincón del mercado que ofrezca un refugio seguro cuando llevamos menos de la mitad de 2022. Las acciones, los bonos y el otrora rentable mercado de criptomonedas están sufriendo desplomes generalizados.

Esto significa que ni siquiera la diversificación de la cartera de inversión no sirve para proteger las inversiones del cóctel de riesgos existente, que abarcan desde el aumento de las tasas de interés —que ya es un hecho en Estados Unidos—, unos niveles récord de inflación o la desaceleración del crecimiento económico.

Estas tres cosas son una mezcla explosiva para la estanflación, un escenario económico en el que la inflación es alta, el crecimiento económico se ralentiza y el desempleo aumenta constantemente. Eso sería una noticia nefasta para los inversores, dado que la última vez que Estados Unidos se enfrentó a la estanflación, en los años 70, perdió una década con respecto al mercado de valores.

Por ahora, el único elemento que falta para que Estados Unidos entre en periodo de estaflanción —con el riesgo de contagio que supondría para el resto del mundo— es el aumento del desempleo, ya que por ahora la tasa de desempleo allí es históricamente baja, del 3,6%.

Aunque en las últimas semanas se ha producido un repunte de los despidos en varias empresas tecnológicas, sigue habiendo dos ofertas de trabajo por cada desempleado en EEUU. Mientras el mercado laboral se mantenga fuerte, la economía estadounidense podría evitar un periodo de estanflación económica.

Esto sería una buena noticia para los inversores en acciones y bonos. El S&P 500 ha bajado un 15% en lo que va de año, mientras que el índice Bloomberg-Barclays US Aggregate Bond ha bajado un 10% en ese mismo periodo.

¿Y si la mejor estrategia de inversión fuese no hacer nada?

Los bonos suelen tener una correlación negativa con las acciones y ofrecen protección a los inversores durante los periodos de caída del mercado bursátil. Pero como el aumento de los tipos de interés lleva a la caída de los precios de los bonos, no se puede evitar la caída de los bonos mientras la Reserva Federal siga subiendo los tipos.

No es la primera vez que las acciones y los bonos caen al unísono. En 2018, tanto el S&P 500 como el índice de bonos agregados imprimieron rendimientos negativos mientras la Fed subía los tipos de interés y reducía su balance. Ahora, la Fed se está embarcando en un ciclo de endurecimiento similar, pero a una escala mucho mayor.

Mientras tanto, los inversores en criptomonedas tampoco han podido escapar de la carnicería, ya que el bitcoin ha caído un 30% en lo que va de año y más de un 50% desde su máximo histórico, alcanzado en noviembre. Lo que muchos consideraban un refugio contra la inflación, dada la limitada oferta de 21 millones de monedas de bitcoin, está resultando ser un activo riesgo fuertemente correlacionado con las acciones tecnológicas.

Las únicas clases de activos que están teniendo buenos resultados en 2022 son las materias primas y el efectivo. El aumento de los precios del petróleo debido a la guerra de Rusia contra Ucrania ha provocado restricciones en el suministro y un aumento de los precios del gas y el petróleo. Esto se ha traducido en mayores beneficios para las empresas energéticas.

Y luego está el dinero en efectivo. Incluso a pesar de que la inflación está en máximos de 40 años, el efectivo ha resultado ser el rey en lo que va de 2022, con el Bloomberg Dollar Spot Index subiendo un 0,6% en 2022. Y los inversores minoristas están guardando mucho efectivo. Según datos de ICI, el efectivo minorista en fondos del mercado monetario superó los 1,4 billones de dólares la semana pasada.

Esta semana, cuando se publiquen los datos del índice de precios al consumo en Estados Unidos, se podrá comprobar si el alejamiento de las acciones y los bonos y la inversión en un activo seguro como el dinero en efectivo sigue siendo una decisión acertada para los inversores. Si la inflación da señales de bajar, podría dar a la Reserva Federal un mayor margen de maniobra en su calendario de subidas de tipos, lo que podría impulsar un resurgimiento de los activos de riesgo. 

"Las mayores oportunidades de compra del año tienden a aparecer cuando los activos no correlacionados se vuelven altamente correlacionados", ha dicho Jamie Cox, de Harris Financial Group, a Business Insider

"La presa se romperá en la trifecta de eventos macro que obstaculizan los mercados muy pronto. Mi previsión era que el cese de las hostilidades en Ucrania sería el primero en la línea; sin embargo, ahora parece que la caída de la inflación y la necesidad de subidas de tipos rápidas tomarán la línea".

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