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Así están luchando Barcelona, Venecia y otros 11 populares destinos turísticos para reducir el número de visitantes

destinos con sobreturismo
Hans/Pixabay
  • A pesar de que el turismo es uno de los principales motores económicos de un gran número de países, el exceso de visitantes se está convirtiendo en un problema para ciertos destinos.
  • Los alquileres turísticos, las aerolíneas de bajo coste o los cruceros low cost han contribuido a aumentar el número de viajeros, convirtiendo ciertos destinos populares en lugares ampliamente masificados.
  • Entre las principales consecuencias del sobreturismo se encuentran la degradación ambiental, el aumento en los costes de vida y el empobrecimiento cultural de los destinos que lo padecen.
  • En consecuencia algunos de los lugares preferidos por los viajeros han empezado a tomar medidas diseñadas para reducir el número de turistas que llegan cada año.

El sector de viajes y turismo creció más rápido que cualquier otro sector industrial en 2017, generando en torno a 8,300 millones de dólares al PIB mundial  y respaldando 313 millones de empleos, según los datos facilitados por el The World Travel & Tourism Council. Este organismo prevé que la cantidad de llegadas internacionales aumentará de 1.300 millones en 2017 a 1.800 millones en 2030.

    A nivel global, de acuerdo a la Organización Mundial del Tursimo (OMT) el volumen de negocio del turismo se iguala o incluso supera al de exportaciones de petróleo, automóviles o productos alimenticios, lo que lo convierte en fuente principal de ingresos de numerosos países desarrollados.

    Por ello en general la mayoría de naciones han abogado por políticas destinadas a favorecer la llegada de viajeros a sus destinos. Pero aunque nadie quiera matar a la gallina de los huevos de oro, lo cierto es que en los últimos años, la llegada de turistas se está convirtiendo en todo un problema para muchos destinos.

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    Conocido en el mundo anglosajón como overtourism, este turismo masivo o sobreturismo se genera cuando el elevado número de turistas que recibe un lugar provoca consecuencias negativas crecientes para la comunidad que reside en él.

    El turismo masivo no es un problema nuevo. Ya en el verano de 2012 aparecía en Twitter el hashtag #overtourism, pero no se convertía en fenómeno hasta 2017, cuando parte de la población de ciudades como Venecia, Barcelona o Dubrovnik comenzaba a reaccionar contra la llegada de turistas. Para hacernos una idea, en aquel momento, Venecia con tan solo 55.000 residentes acogía anualmente a más de 20 millones de turistas.

    Efectos del overtourism o turismo de masas

    El aumento demográfico, las mejoras en las condiciones de vida de una mayor parte de la sociedad así como una democratización de los viajes, con alojamientos y transporte de bajo coste han favorecido que cada vez más gente en todo el mundo pueda y quiera viajar. Y como es de esperar, la mayoría de los viajeros en general se decantan (o nos decantamos) por los mismos destinos populares. Dando lugar al sobreturismo.

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    En este escenario, los alquileres turísticos promovidos por el efecto Airbnb son uno de los problemas que más está llevando a los ciudadanos a levantarse frente a los turistas en las principales ciudades europeas. El aumento del precio de los alquileres motivado por propietarios interesados en convertir sus inmuebles en viviendas vacacionales está llevando a muchos vecinos a tener que dejar sus barrios para desplazarse a las afueras de los grandes núcleos urbanos.

    A esto se suma el problema medio ambiental que el exceso de visitantes puede conllevar en ciertos parajes. Las islas Galápago ya ha comenzado a reflexionar sobre el efecto que el turismo creciente está teniendo en el paraje. Si en 2006 había 37 hoteles en la zona, para 2017 esta cifra alcanzaba ya los 317. En Tailandia el Gobierno del país se veía obligado en 2016 a cerrar al público una de sus islas más paradisíacas. Y de acuerdo a la BBC en 2017, unas 100 chozas masai fueron incendiadas en Tanzania con el objetivo de desalojar el poblado para la construcción de una reserva de caza para atraer turistas adinerados provenientes de Emiratos Árabes. Estos son solo algunos ejemplos de lo que el turismo puede llegar a suponer en una región.

    En definitiva la degradación ambiental, el aumento en los costes de vida y el empobrecimiento cultural de los destinos afectados son los principales problemas derivados del turismo masivo.

    A continuación te mostramos algunos de los destinos más populares que están luchando ya por detener el exceso de turistas.

    Venecia, Italia

    Venecia es una de las ciudades con mejor reputación.
    Getty Images

    A medidados del siglo XX, Venecia tenía 175.000 residentes, actualmente la población está cifrada en 50.000 personas y las previsiones indican que en 2030 no queden venecianos en el centro de la ciudad. Frente a esto, la llegada de turistas no hace más que crecer. Más de 20 millones llegan cada año a la popular ciudad italiana.

    Además del exceso de visitantes, se le suman los problemas medioambientales. Según la organización No Grandi Navi cada una de las naves de un crucero contamina lo mismo que 14.000 automóviles. En Venecia, en la cuenca de San Marco y en el Canal de Giudecca, hay 1.300 cruceros cada año y más de 700 ferries.

    Por ello, una de las restricciones asumidas por la ciudad en enero de 2018 obliga a los grandes cruceros de hasta 55.000 toneladas a ser desviados desde los canales del centro de la ciudad hasta puertos industriales más alejados.

    Además en abril de ese mismo año, Venecia sorprendía al mundo anunciando que instalaría tornos a la entrada de la ciudad para limitar el acceso a determinadas áreas, coincidiendo con un largo puente festivo.

    Ciertas áreas de la ciudad pasaban entonces a ser únicamente accesibles para los residentes y visitantes habituales de la ciudad, para lo que resultaba necesario contar con la tarjeta Venezia Unica.

    Aunque se trataba de una acción puntual, las nuevas medidas de gestión de turismo que prepara la ciudad parecen enfocadas a que los turistas tengan que reservar con antelación su visita y poder así regular el número de visitantes total que puede acceder.

    Barcelona, España

    Vista aérea de Barcelona
    Vista aérea de Barcelona Flickr

    Barcelona es otra de las ciudades que más sufre el conocido turismo masivo. Con una población que ronda los 1,6 millones de habitantes, la ciudad condal recibía en 2017 un total de 14,5 millones de turistas, según datos del Ayuntamiento.

    Posicionada como la tercera ciudad más visitada de la UE y la 12 a nivel mundial, no sorprende que ese mismo año, la percepción de saturación de turistas por parte de los habitantes locales superara por primera vez a la de continuar atrayendo más viajeros. Según recoge el informe sobre percepción del turismo en Barcelona relativo a 2017, el 59,9% de los encuestados pensaba por aquel entonces que Barcelona había llegado al límite de su capacidad.

    Incluida por el diario británico The Independent como una de las ciudades que más odian a los turistas, Barcelona ha comenzado a tomar las primeras medidas encaminadas a limitar el acceso de visitantes.

    En 2016 se decretaba la prohibición de nuevas aperturas de establecimientos comerciales vinculados al turismo y el ocio en el centro de la ciudad. Un año antes Barcelona decidía vetar la construcción de alojamientos turísticos.

    Dentro de los planes para ofrecer un uso más vecinal de la ciudad, el consistorio decidía prohibir el acceso a los grupos de más de 20 personas a su mercado de La Boquería, los viernes y sábados.

    Además desde el gobierno de la ciudad también anima a los vecinos a denunciar los alquileres turísticos ilegales. Una lucha que llevaba en 2016 al Ayuntamiento de Barcelona a multar con hasta 600.000 euros a Airbnb y Homeaway por anunciar pisos turísticos ilegales en la ciudad.

    Palma de Mallorca, España

    Una imagen de la catedral de Palma de Mallorca (Baleares).
    Getty Images

    Otra de nuestras ciudades que más sufre el "enviste" del turismo es Mallorca. En respuesta a ello, ya en 2016 aparecían pintadas en contra de la llegada de viajeros en algunos de los barrios turísticos de la ciudad.

    De acuerdo al informe elaborado por la UE, Mallorca recibía en 2017 un total de 10 millones de visitantes, mientras que en 2018 algunas fuentes hablan de una media de 1,094 vuelos diarios aterrizando en Palma durante la temporada alta.

    Una saturación turística que también se vive en otras islas baleares como Ibiza. Esto ha llevado al gobierno Balear a tomar algunas medidas orientadas a controlar la llegada de viajeros como es el cobro de una tasa turística.

    Conocida como ecotasa, el Impuesto de Turismo Sostenible se aplica a todos los niveles de alojamiento vacacional de las islas baleares así como en cruceros. El precio de la tasa va desde los 4 euros la noche por persona en alojamientos de lujo hasta el euro cuando se trata de hostales o campings. El dinero recaudo se invierte en el mantenimiento y la protección de recursos naturales.

    El Gobierno balear además limitaba en 2017 las plazas de alojamiento de viajeros en establecimientos turísticos legales a 623.624, con la mayoría de ellas, más de 400.000 situadas en Mallorca.

    Y desde julio de 2018, Palma se convertía en la primera ciudad en prohibir todas las viviendas turísticas en pisos. Tras la aprobación de la medida el alquiler turístico solo se permitirá en las viviendas unifamiliares (casas separadas o chalés) exceptuando las que estén en rústico protegido, cercanas al aeropuerto o en áreas de uso no residencial como los polígonos industriales.

    Ámsterdam, Países Bajos

    Ámsterdam
    Pexels

    Amsterdam tiene al rededor de 800.000 habitantes, pero cada año cerca de 20 millones de turistas deciden visitar la ciudad.

    Dispuestos a limitar el acceso de los visitantes a la capital holandesa y asegurar "que la ciudad se mantenga habitable para sus residentes" a principio de 2018, el gobierno de Ámsterdam decidía limitar las estancias turísticas del alquiler vacacional ofertado por plataformas como Airbnb. El acuerdo, el primero de este tipo, impone que los propietarios no podrán alquilar sus viviendas a turistas más de 60 días al año.Una vez superado ese plazo el anuncio queda bloqueado en la plataforma. Además, Ámsterdam también cuenta con un impuesto sobre el turismo y ha prohibido la creación de más hoteles en el centro de la ciudad.

    Otras de las medidas encaminadas a alejar a los viajeros de sus calles, pasan por poner límites a algunos de sus elementos más turísticos. Así se aprobaba la prohibición a tomar fotos o incluso mirar los famosos escaparates de prostitutas del Barrio rojo, aunque dicha medida parece más orientada a remodelar e impulsar la zona, pasando de turistas sexuales a turismo familiar o compradores de vivienda.

    En 2017 otra norma venía a bajar el ritmo liberal y festivo que ha caracterizado a la ciudad holandesa desde hace años. Así el gobierno de la ciudad prohibía la presencia de las populares bicicletas de grupo en las que se toma cerveza mientras se pedalea (bierfiets) por el centro. La ciudad también ha prohibido la apertura en el centro de tiendas destinadas solo a productos enfocados al turismo.

    En 2017 un informe elaborado por el medio De Groene Amsterdammer ponía de relevancia que teniendo en cuenta gastos tales como la vigilancia de los turistas, la subvención de museos o el impacto en la habitabilidad, se estimaba que el turismo en Ámsterdam ocasionaba un gasto a la ciudad de 71 millones de euros al año, muy superior a los 64 millones de euros recaudados en impuestos turísticos.

    Dubrovnik, Croatia

    Una vista de Dubrovnik, Croacia.
    Una vista de Dubrovnik, Croacia. Cortesía de TripAdvisor

    De acuerdo a un ranking elaborado por la agencia de viajes australiana Intrepid, Croacia es el país que más sufre el llamado sobreturismo al situarse como el destino con más turistas por habitantes. Un total de 57.587.000 turistas pasaron por Croacia en 2016. Con una población de 4.170.600 habitantes, el resultado es de casi 14 visitantes por local.

    Dubrovnik, apodada como la perla del Adriático es uno de los destinos croatas que más padece las consecuencias del exceso de turistas. Hasta tal punto que la UNESCO ha llegado a advertir a la ciudad que esta podría perder su categoría de Patrimonio de la Humanidad, debido al elevado número de personas que cada día transitan por su casco antiguo. Instando al gobierno a restringir el acceso a 8.000 visitantes diarios, el alcalde de la ciudad Mato Frankovic ha querido ir más allá, al limitar el número diario a 5.000.

    Es una de las medidas que forman parte del plan  Respect the city (Respetar la ciudad) adoptado por Frankovic con el objetivo de lograr un desarrollo turístico más sostenible para Dubrovnik. De esta forma, el alcalde ha limitado hasta dos el acceso de cruceros que pueden llegar a los puertos de la ciudad con un máximo de 5.000 pasajeros.

    Además se ha reducido el número de puestos destinados a souvenirs en un 80% y el número de mesas y sillas de restaurantes en un 30%. Otras de las medidas asumidas por el plan incluye que los guías locales de Dubrovnik establezcan un número máximo de 8 invitados en el tour dedicado a los escenarios de Juego de Tronos. Algo que la ciudad espera extender al resto de tours.

    La isla de Komodo, Indonesia

    Un dragón de Komodo
    Un dragón de Komodo. Getty Images

    La isla de Komodo en Indonesia ha anunciado que cerrará la isla al turismo durante un año debido a decrecimiento de la población del dragón de Komodo. De acuerdo a informaciones del Ministerio de Medioambiente y Bosques del país, contrabandistas que intentaban vender 40 de estos animales en el mercado negro por un valor de 35.000 dólares cada uno.

    La isla es el hogar de 1.800 dragones de Komodo, el lagarto de mayor tamaño vivo en la actualidad, con un peso que alcanza los 90 kilogramos y puede medir hasta 3 metros de lago.

    Durante el año de cierre, los conservacionistas se encargarán de controlar el hábitat y se asegurarán de que los reptiles tengan suficiente alimento y un entorno natural saludable con el objetivo de recuperar la población del Dragón de Komodo.

    Roma, Italia

    Roma en Italia
    Getty Images

    Roma sufre no solo la afluencia masiva de turistas, también el comportamiento vandálico de muchos de sus visitantes incapaces de respetar el legado histórico que ofrece la ciudad.

    En agosto de 2017, un turista de Ecuador fue sorprendido grabando los nombres de su familia en el Coliseo. Se enfrentó a multas de hasta 20.000 euros por dañar el anfiteatro romano de 2.000 años.

    En esta línea, en 2017 la alcaldesa Virginia Raggi sugirió prohibir que los turistas se detuvieran en la Fontana di Trevi. Una medida dispuesta a acabar con los viajeros que decidían remojar sus pies en el monumento e incluso con los baños desnudos llevados a cabo por ciertos turistas.

    Santorini, Grecia

    Santorini, Grecia.
    La isla griega de Santorini. Getty Images

    La turística isla griega Santorini, a pesar de deberse en gran medida al turismo, se ha visto obligada a limitar el número de pasajeros de cruceros que pueden llegar cada día a sus puertos.

    El gobierno de la ciudad decidía limitar a solo 8.000 visitantes por día en un intento por reducir el número de personas en la pequeña región.

    Bali, Indonesia

    Bali, Indonesia [RE]
    Bali, en Indonesia. Thomas Depenbusch (Depi) / Flickr

    Según The Telegraph, Indonesia recibía en 2017 a 13,7 millones de turistas extranjeros, un aumento de alrededor de 2,2 millones en 1990. Aproximadamente, 1 de cada 3 de ellos, es decir 4,5 millones, viajó a Bali.

    Un aumento de visitantes que no ha dejado de crecer en los últimos años sobre esta isla paradisiaca hasta que los excesos de visitantes se han hecho notar.  A finales de 2017, las autoridades de Bali decretaban una emergencia sobre el problema de la basura que estaba empezando a aparecer en las playas.

    Como consecuencia de esto, la región decidía comenzar a cobrar un impuesto sobre el turismo, destinado a recaudar fondos destinados a la protección y el cuidado medioambiental. Además la isla ha prohibido el uso de plásticos de un solo uso.

    Praga, república Checa

    Praga. República Checa.
    Getty Images

    Praga es otra ciudad popular entre los turistas más festivos debido a su animado ambiente, sus numerosos bares y su cerveza barata.

    Pero el turismo de borrachera se ha vuelto tan problemático que la ciudad ha comenzado a tomar medidas. Según la CNN, organismos del gobierno local han intervenido para imponer "noche de silencio", a partir de las 10:00 p.m..

    Machu Picchu, Perú

    exceso de turismo
    mailanmaik / Pixabay

    Reconocida como Patrimonio de la humanidad, la ciudad inca de Machu Picchu es uno de los puntos turísticos más conocidos de Perú. Pero debido al interés que despierta el monumento, sumado al creciente turismo que experimenta el país, las autoridades de la zona se han visto obligadas a empezar a limitar el acceso de turistas.

    Para poder controlar el acceso, este debe hacerse ahora a través de la adquisición de tickets y los horarios se han reducido a solo dos pases. Además se impone un número máximo de visitas restringido de 800 visitantes por día, divididos en grupos de 400 en cada uno de los horarios.

    En el caso de la montaña Huayna Picchu el número de turistas se reduce a 400 visitantes diarios.

    Las medidas fueron tomadas debido a las advertencias de la UNESCO sobre la posibilidad de dejar de ser patrimonio de la humanidad si no se limitaba el acceso de visitantes.

    Big Mayor Cay, Bahamas, EE.UU.

    destinos con sobreturismo
    cdorobek/Flickr.

    Big Major Cay Island en las Bahamas es famosa por contar con una serie de cerdos salvajes (20 en total) que viven en la isla. Conocidos mundialmente  por nadar en el mar junto a los bañistas, su docilidad ha llevado a un numeroso número de visitantes a interactuar con ellos. Una práctica que en 2017 terminaba por provocar la muerte de 7 de los ejemplares.

    De acuerdo a la investigación sobre los animales fallecidos, estos presentaban una elevada cantidad de arena en sus estómagos, se cree que debido a la gran cantidad de comida que les ofrecen los turistas en la playa. Pero más allá de estas muertes, los animales a menudo sufrían maltrato por parte de los viajeros, que no dudaban en cogerlos, acariciarlos e incluso intentar montar sobre ellos.

    Como consecuencia las autoridades de la zona han decidido comenzar a trabajar en medidas que impongan límites entre los visitantes y estos animales.

    Boracay, Filipinas

    probolemas con exceso de turismo
    Choi2451/Wikimedia commons

    Una de las islas más paradisiacas de Asia, Boracay en Filipinas podría decirse que ha sido la primera víctima oficial del exceso de turismo. Y es que en tan solo 10 kilómetros cuadrados, y con una población de 400.000 habitantes esta isla llegaba a recibir hasta dos millones de turistas al año.

    Tal era el desbordamiento de turistas que las aguas residuales empezaban a ser vertidas al mar por algunos de los alojamientos menos preparados, mientras que la basura comenzaba a amontonarse en las playas.

    Una situación tan lamentable que llevaba en 2017 al presidente filipino, Rodrigo Duterte a ordenar el cierre de la isla a turistas durante seis meses para llevar a cabo una reconstrucción, principalmente destinada al sistema de alcantarillado.

    La isla volvía a permitir el turismo a finales de 2018 pero incorporando ciertas medidas restrictivas. El número de turistas permitidos se reduce a 6.000 diarios, mientras que se prohíbe el consumo de alcohol en las playas así como las hamacas o sombrillas. Además arrojar basura puede conllevar sanciones incluso de cárcel, según un artículo de Cerodosbé  relativo a la reapertura del lugar.