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"Nos sabemos las canciones del ISIS de memoria": así es el día a día de quienes revisan los vídeos que reportas en las redes sociales

Mujer revisando un vídeo a través de un teléfono móvil
Reuters/ Damir Sagolj
  • En los últimos años se han triplicado los puestos de trabajo enfocados a revisar y filtrar los contenidos que se publican en las redes sociales, a menudo crudos y desagradables.
  • "Es el antídoto perfecto contra las fake news", comentan los content reviewers o revisores de contenidos que trabajan para una de las mayores empresas subcontratas en Dublín.
  • El contenido de los vídeos reportados varía en función de la región.
  • "En América Latina son todo tiroteos y ejecuciones, mientras que en Europa sólo se ve bullying escolar. En Indonesia, por ejemplo, están obsesionados con subir vídeos de accidentes de tráfico".
  • "Trump rompe los términos de Twitter de forma constante, y se hace una excepción una vez tras otra. Si un tuit infringe los términos de uso pero ha adquirido el grado de noticiable, se deja pasar".
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Antes de sobrepasar siquiera los 3 minutos de entrevista, Chris y Harry ya se han asegurado varias veces de que sus nombres reales no aparecerán en el artículo, así como el tiempo de trayecto a su oficina ni ningún otro dato que pueda facilitar su identificación.

"Si en otros trabajos relacionados con atención al cliente ya corres el riesgo de que un cliente insatisfecho te rastree y envíe algo a la oficina, imagínate en este trabajo. El riesgo es demasiado elevado".

Ambos cuentan además con acuerdos de confidencialidad muy estrictos, que no les permiten revelar para qué empresa subcontrata trabajan, ni para qué clientes, lo que en parte podría estar contribuyendo a la invisibilización de la profesión de revisor de contenidos, que en España es aún relativamente desconocida.

Chris tiene por delante cada mañana un largo trayecto hasta su oficina en Dublín, lo que ya de por sí mina sus ganas de afrontar un nuevo día como content reviewer.

"Si un compañero de trabajo pincha un globo en mitad de la oficina, todos nos sobresaltamos y nos quitamos los auriculares acto seguido para confirmar que no corremos peligro. Algunos compañeros han desarrollado síndrome postraumático a raíz del trabajo", comenta cuando le hacemos la obligada pregunta sobre las secuelas psicológicas que entraña este tipo de trabajo.

"Es duro pero se puede sobrellevar. Lo peor viene cuando una escena especialmente violenta te pilla de improviso. Si te avisan de lo que vas a ver de antemano, al menos tienes unos minutos para mentalizarte".

Chris ha iniciado terapia psicológica recientemente, y se encuentra medicado en el momento de la entrevista, aunque asegura que no se debe únicamente al trabajo sino a situaciones personales que atraviesa en estos momentos.

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En los últimos años, se han triplicado los puestos de revisor de contenidos en todo el mundo y en particular en Dublín, ciudad con una importante concentración de gigantes tecnológicos (Google, Facebook, Accenture...).

El año pasado, Facebook publicó un comunicado oficial en el que reveló que cuenta con cerca de 20.000 moderadores, 7.500 de ellos revisores de contenido, y todos ellos probablemente contratados a través de empresas intermediarias, debido al volumen de trabajo.

Para solicitar uno de estos puestos, basta con ser hablante nativo del idioma en cuestión y superar el periodo de formación, que normalmente implica ser expuesto a algunos de los contenidos más extremos publicados hasta la fecha en la red social.

En este tipo de ambientes laborales, es frecuente ver a empleados romper en sollozos en mitad de la oficina y que nadie haga amago de consolarles. 

Llorar de impotencia forma parte de la rutina laboral y está completamente normalizado. Es por ello que los trabajadores de estas empresas pueden tomarse tantos descansos como necesiten, y también cuentan con el apoyo psicológico de personal cualificado, los llamados wellness coaches.

Para sobrellevar la ansiedad, Chris y sus compañeros recurren al humor negro y se pasan sus descansos cantando las canciones del ya desaparecido ISIS al unísono, puesto que todos se las saben de memoria. Los hay que recurren incluso a la actividad sexual en las instalaciones, según contaba The Verge hace algunos meses.

No obstante, hay quienes son verdaderamente capaces de bloquear sus emociones y tratarlo como un trabajo más. Para Harry, no existen tantas diferencias respecto a cualquier otro trabajo de oficina.

"Hay días buenos y días malos, como en todas partes. Cuando acudí a la entrevista y me advirtieron sobre los contenidos que podía llegar a ver, me lo imaginé mucho peor de lo que realmente es".

Harry se muestra bastante seguro en que la naturaleza del trabajo no juega un papel decisivo en la experiencia laboral, como cabría imaginar.

"La rotación de empleados es continua y la mayoría deja el trabajo al año, pero no creo que tenga tanto que ver con lo desagradable de los vídeos, sino con los horarios rotativos. Es decir, la gente se va por las condiciones laborales, como en cualquier otro lado".

Puedes negarte a ver cierto tipo de contenido

Ambos trabajan en la misma empresa y, sin embargo, lidian con contenido muy diferente por el simple hecho de formar parte de distintos proyectos.

Harry solo tiene que ver vídeos cortos, y explica que a mayor extensión, mayor es la probabilidad de encontrarse con contenido desagradable (están obligados además a reproducir hasta el último frame).

Respecto a las temáticas que aparecen normalmente en sus pantallas, ambos señalan también diferencias notables en contenido en función del país y el periodo del año.

"En América Latina son todo tiroteos y ejecuciones, mientras que en Europa lo que más abunda es bullying escolar. En Indonesia, por ejemplo, están obsesionados con subir vídeos de accidentes de tráfico", comenta Harry. Ambos coinciden en que los contenidos no son tan malos como se pinta, aunque es posible que su umbral de tolerancia sea ligeramente diferente al del resto. 

¿Qué ocurre si alguien se niega a ver un vídeo tras reproducir unos pocos segundos? "Somos 200 personas en una misma planta. Si alguien no tolera algún tipo de contenido por el motivo que sea, siempre habrá alguien que se ofrezca a verlo en su lugar".

Cuando preguntamos a Harry si ha rellenado algún tipo de documento durante su etapa de formación para poner a la empresa al corriente de sus experiencias pasadas (y potencialmente traumáticas), nos responde que no, pero que los wellness coaches toman nota de si alguien tiene una reacción demasiado exacerbada a según qué contenidos.

Sin querer ahondar demasiado en detalles morbosos, les preguntamos si hay algún tipo de contenido que les haya marcado en este tiempo.

"Los vídeos de autolesiones y suicidio son los que más impresionan, a pesar de que la mayoría de ellos son simples llamadas de auxilio, y por suerte contamos con una red de asistencia muy potente", responde Harry sin dudarlo ni un momento.

"Las época de elecciones es un periodo complicado también, ya que suele haber cientos de usuarios difundiendo información falsa sobre la fecha de convocatoria de las elecciones. No es perturbador como tal, pero tampoco deja un buen sabor de boca". 

A Harry también le molesta especialmente que se hagan ciertas excepciones con los perfiles de personalidades públicas.

"Trump rompe los términos de uso de Twitter de forma constante, y se hace una excepción una vez tras otra. Si un tuit infringe los términos de uso pero ha adquirido el grado de noticiable, se deja pasar".

A pesar de todo, el trabajo tiene sus ventajas

Chris y Harry tienen claro que el trabajo de revisor de contenidos ofrece algunas ventajas.

"Si a primera hora de la mañana escuchas que ha habido un ataque terrorista en Occidente, ya sabes que vas a pasarte el día viendo vídeos del ataque. Eso sí, después de ver la misma escena desde decenas de ángulos diferentes, no te cabe duda de lo que ha pasado. Es el antídoto perfecto contra las fake news y los bulos", comenta Chris.

"Para un periodista o historiador, este trabajo resulta apasionante en cierta manera. Te permite acceder a la fuente primaria de información y ver las cosas cómo realmente son. Te permite estar muy bien informado".

Nos queda claro que existen ciertos aspectos positivos de este trabajo que quedan quizá eclipsados por lo chocante que resulta el exponerse a ciertos contenidos que, de otra manera, no veríamos a lo largo de nuestra vida.

Nos surge así la duda de si realmente este tipo de trabajo contribuye a crear trabajadores insensibilizados y carentes de empatía, o es precisamente la falta de acceso a este tipo de contenido lo que nos adormece en nuestra vida diaria.

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Con una búsqueda rápida, encontramos algunos resultados de ofertas de trabajo de revisor de contenidos en España, todas ellas en Barcelona.

Los sueldos rondan los 7 euros la hora, lo que nos recuerda las palabras de Harry, cuando decía que el problema no es el trabajo en sí, sino las condiciones laborales que se ofertan.

En Dublín, el salario medio oscila en torno a los 12 euros por hora. "Al menos hoy sólo me ha tocado ver 21 vídeos", comenta Chris. "¿Eso es mucho o poco?", preguntamos. "Poco".

*Los nombres y lugar de trabajo de las fuentes de este reportaje han sido cambiados para preservar su anonimato, ya que los contratos de confidencialidad con sus empresas les impiden revelar este tipo detalles.

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