La relación entre dieta y comer en platos pequeños estaba equivocada, según una investigación que lo cambia todo

Platos de pasta
Platos de pasta
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  • Cualquier estrategia que conlleve adelgazar con poco esfuerzo es bienvenida.
  • Pero desgraciadamente no siempre estos trucos son muy fiables.
  • Por ejemplo, existe la creencia de que comer en platos pequeños hace ingerir menos comida, pero un estudio de 2018 encontró que al menos cuando se tienen hambre servirse de esta ilusión no funciona.
  • En 2018 el experto en comportamiento alimentario Brian Wansink tuvo que retractarse de 15 estudios publicados en JAMA. Una de sus investigaciones más conocidas afirmó que servir en platos grandes hace a la gente servirse porciones más grandes.
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Perder peso es muy duro.

Lo normal es que implique dietas restrictivas y una buena cantidad de actividad física. El resultado pasas hambre y estás de un humor de perros.

De ahí que muchas veces se reciba con alegría cualquier sugerencia que conlleve adelgazar sin demasiado esfuerzo. 

Por ejemplo, utilizar estratagemas para engañar a tu cerebro y comer menos.

Seguro que en este contexto, alguna vez has oído cómo el tamaño o diseño de tu vajilla puede influir en lo que comas.  Según esta teoría comer en platos pequeños te ayuda a comer menos. La razón, el cerebro interpreta que hay más comida de la que realmente estás ingiriendo y se da por satisfecho.

Suena ideal, comer menos sin esfuerzo.

Desgraciadamente, todo apunta a que no hay mucha certeza en ello.

Así lo pone de manifiesto un estudio de 2018 publicado en la revista Appetite, en el cual investigadores de la universidad de Negrev (Israel) concluyen que comer en platos pequeños no logra engañar al cerebro, al menos cuando se tiene hambre.

Como explica la investigación, el popular truco dietético se basa en la conocida como ilusión de Delboeuf, por la cual, una persona identifica el tamaño de un objeto de manera diferente cuando este se coloca dentro de otro más grande o más pequeño.

Llevado a la alimentación, este espejismo presupone que la misma cantidad de comida en un plato más pequeño te parecerá más abundante, por lo cual tenderás a comer menos.

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De acuerdo a las conclusiones del estudio, cuando los participantes tenían hambre la ilusión no funcionaba. 

El equipo de investigadores llevaron a cabo dos ensayos, uno con 32 mujeres y otro con 41 mujeres y 40 hombres. Todos ellos fueron expuestos a alimentos en platos de diferentes tamaños, para medir el efecto de la privación de comida en base a la ilusión de Delboeuf. Después, se eliminó el componente de la comida y se les pidió adivinar el tamaño de unos objetos.

El resultado fue que aquellas personas que no habían comido durante al menos tres horas eran más propensas a identificar correctamente las proporciones de pizza colocadas en bandejas (más grandes y más pequeñas) que las personas que habían comido recientemente. A su vez, ambos grupos mostraron la misma inexactitud al identificar el tamaño de círculos negros y tapacubos colocados dentro de círculos de diferentes tamaños.

Según los investigadores, esto indica que el hambre estimula un procesamiento analítico que no es tan fácil de engañar por la ilusión.

"Este estudio desacredita esa noción. Cuando las personas tienen hambre, especialmente cuando hacen dieta, es menos probable que se dejen engañar por el tamaño del plato, es más probable que se den cuenta de que están comiendo menos y más propensas a comer en exceso más adelante", afirma Tzvi Ganel, jefe del Laboratorio de Percepción y Acción Visual del Departamento de Psicología de BGU y autor principal del estudio.

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No es la única evidencia que ha desacreditado este truco dietético.

En 2018 el experto en comportamiento alimentario Brian Wansink, de la universidad de Cornell tuvo que retractarse de un total de 15 artículos publicados en JAMA, después de que una investigación demostrara que la manipulación de datos en sus estudios era algo frecuente.

Sus famosas investigaciones, con miles de citaciones, se centraban en cómo nuestro entorno puede afectar a la forma en que percibimos los alimentos y en lo que finalmente terminamos comiendo.

Entre sus hallazgos más famosos, ahora puestos en entredicho, estudios que sugieren que al comprar con hambre se terminan adquiriendo más calorías o que los platos más grandes animan a las personas a servirse porciones más grandes.

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