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La dieta japonesa podría ser la clave para vivir más años, y no por sus ingredientes

alimentos perjudiciales cerebro
Jonathan Forage/ Unplash

  • Japón es el país del mundo con más personas centenarias: 48 de cada 100.000 cumplen los 100 años, una cifra muy distante a la de cualquier otro lugar.
  • Muchos nutricionistas apuntan a las dietas como la clave de la longevidad, y en los últimos años se ha estudiado la del país nipón para descubrir si en ella radica el secreto.
  • Tras varios experimentos, los científicos creen que lo que diferencia a esta dieta puede ser la manera de cocinar y no tanto los ingredientes que se utilizan.
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Japón es el país del mundo con más personas centenarias: 48 de cada 100.000 cumplen los 100 años, una cifra muy distante a la de cualquier otro lugar. ¿Por qué?

Muchos nutricionistas apuntan a las dietas como la clave de la longevidad, como se dijo de la dieta mediterránea en los años 70. Décadas más tarde, en los 90, el nutricionista Walter Willett puso el foco en la longevidad de los japoneses en un artículo académico y desde entonces se especula sobre si la clave está detrás de la dieta que siguen los nipones. 

Aunque cuando pensamos en la dieta japonesa lo primero que se le viene a uno a la cabeza es el sushi, la realidad es que va mucho más allá.

Un reciente estudio del que informa BBC revisó 39 investigaciones sobre la conexión entre la dieta de los japoneses y su salud, y encontró algunos elementos en común: pescado, vegetales, soja y otros productos como arroz, salsa de soja y sopa miso. 

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Este tipo de dietas está asociada a una reducción de las muertes por enfermedades del corazón, por lo que Tsuyoshi Tsuduki, profesor de biociencia molecular de la Universidad Tohoku, estudió qué versión de la dieta japonesa puede contribuir a alargar la esperanza de vida.

El profesor comparó la dieta nipona y la estadounidense alimentando durante 3 semanas a unas ratas de laboratorio cuya salud fue monitoreada. Tohoku descubrió que las ratas alimentadas con la dieta japonesa tenían menos grasa abdominal y menos niveles de grasa en la sangre pese al hecho de que ambas dietas tenían la misma cantidad de grasas, proteínas y carbohidratos. Su conclusión fue que la importancia residía en el origen de los nutrientes: pescado en lugar de carne o arroz en lugar de trigo.

Otras investigaciones estudiaron también en ratones las diferentes versiones de la dieta japonesa, ya que esta ha variado mucho en los últimos 50 años. Este experimento reveló que no todas las dietas eran iguales.

Los ratones alimentados con la dieta de 1975 (rica en algas y mariscos, legumbres, frutas y condimentos fermentados tradicionales; además de mucho menos azúcar) tenían un riesgo menor de diabetes y desarrollar hígado graso que los demás. Estos ratones tuvieron una vida más larga, con mejor memoria y menos discapacidades físicas a medida que envejecían.

Tras esto, se hizo la prueba con humanos, y durante 4 semanas, se alimentó a personas con sobrepeso con la dieta japonesa actual y la de 1975. Esta última dio un resultado mucho más positivo, con los participantes perdiendo más peso y mejorando sus niveles de colesterol. 

Haciendo el mismo experimento, pero con personas con un peso saludable, se descubrió que aquellos que comieron la dieta de 1975 estaban en mejor forma al final del estudio que el resto.

La razón por la que la versión de 1975 tiene efectos positivos, podría deberse a cómo se preparan las comidas, ya que los ingredientes se cuecen al vapor o a fuego lento y raramente se fríen. Además, no se usa apenas sal ni azúcar, y en su lugar se sazona con pequeñas cantidades de condimentos de sabor intenso.

Por tanto, la clave puede radicar en la manera de cocinar y no tanto en las algas o la salsa de soja. 

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