Digi, Finetwork o MásMóvil: así están haciendo los pequeños operadores temblar a los grandes gigantes de las telecomunicaciones

Tres hombres miran su teléfono móvil en el aeropuerto de Barajas.

Reuters

  • Los últimos datos de Competencia muestran que el 80% de las líneas de fibra se concentran en las tres grandes operadoras. En los primeros datos de la serie histórica de enero de 2015, el porcentaje de las tres grandes operadoras se situaba en el 82,3%. 
  • Las empresas tradicionales de telecomunicaciones están viendo como los pequeños operadores virtuales se quedan con los clientes con ofertas low cost más agresivas. 
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Las aguas están revueltas en el sector de las telecomunicaciones en España. Las grandes empresas de telecomunicaciones tratan de mantener su posición dominante, mientras los operadores virtuales se mueven ágilmente captando a los clientes que buscan tarifas más baratas. 

Digi, Finetwork o incluso MásMóvil —que ha conseguido convertirse en el cuarto operador con un modelo a medio camino entre operador tradicional y actor digital—, están haciendo daño a las líneas de ingresos de las empresas tradicionales. 

A pesar de que las grandes operadoras mantienen su predominancia en el mercado, no han conseguido desterrar la presencia de estos pequeños operadores a los que les una relación de competencia, pero también de cooperación, puesto que estas empresas consiguen dar servicio con acuerdos de las grandes empresas a las que pagan para usar sus redes. 

"Estos operadores móviles virtuales ofrecen servicios móviles, pero sin tener red propia. Son una marca comercial que opera con la red de otras empresas. No compiten en inversión o en nuevas tecnologías, pero sí en precio. Han sido un actor importante en la conocida como guerra de precios", explica Juan Felipe Jung, profesor de Economía de la Universidad Pontificia Comillas- ICADE, a Business Insider España. 

Los últimos datos de la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia (CNMC) muestran que las líneas de fibra se concentran en un 80% en las tres grandes operadoras en julio de 2021. En los primeros datos de la serie histórica de enero de 2015, el porcentaje de las tres grandes operadoras se situaba en el 82,3%. 

Entre ambas fechas, el escenario ha cambiado bastante. Por un lado, el aumento de las líneas de fibras ha sido importante. Mientras que a comienzo de 2015, las líneas totales de fibra ascendían a 12,7 millones; en julio de 2021 ascendían a 15,9 millones. A esto se suma, que si en 2015 había tres grandes operadores —Telefónica, Orange y Vodafone— ahora en el escenario hay un cuarto operador —MásMóvil— que además acaba de reforzar su posición con la opa sobre Euskaltel. 

En estos más de seis años, las operadoras tradicionales no han conseguido sacar apenas rédito del fuerte aumento de líneas en el mercado español. Además, para mantener su posición han tenido que tirar de chequera para ir incrementando su base de clientes. Vodafone compró Ono en 2014 y la absorbió totalmente en 2018. En 2015, se cerró la operación de la compra de Jazztel por parte de Orange. 

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En paralelo, las grandes operadoras han ido creando marcas secundarias con las que competir en el low cost mientras siguen invirtiendo en redes con la llegada del 5G y las nuevas subastas. 

"Se están produciendo fuertes inversiones para las telecos, sobre todo, con la llegada del 5G que va a ser un punto importante. En principio, hay cuatro grandes empresas, pero muchas con varias marcas que lo que han hecho ha sido una diversificación. Segmentando el mercado y yendo hacia diferentes públicos objetivos", apunta Massimo Cermelli, profesor de Economía de Deusto Business School a Business Insider España. 

"Al final lo que hacen las empresas es buscar un target específico de consumidores. Buscan diferentes segmentos de mercados", añade Cermelli. 

La consolidación del cuarto operador 

MásMóvil nació en 2006 cuando el austríaco Meinrad Spenger y el noruego Christian Nyborg crearon la empresa. 15 años después, consolidan su papel en el sector de las telecos españolas con una opa sobre Euskaltel, un operador con 25 años de historia y una fuerte presencia en  el norte de España, donde está su origen. 

Entre medias, la compañía, dirigida por Spenger, compró en 2016 Yoigo lo que supuso un espaldarazo para su carrera hacia convertise en un gran actor del mercado. En 2012, ya había dado el salto al parqué en la liga de las pequeñas empresas del MAB y cinco años después conseguía entrar en las grandes ligas saltando al Ibex 35 (fue excluida de bolsa en 2019 tras la opa de los grandes fondos KKR, Providen y Cinven). 

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Por el camino, ha ido consolidando su tamaño y su presencia en el mercado comprando pequeñas operadoras — Lebara, Llamaya,...— , añadiendo servicios adicionales como telemedicina o IoT y evitando entrar el guerra del fútbol. 

Así, en 15 años, MásMóvil se ha consolidado como un operador que trata de hacer sombra a las grandes operadoras, aunque hay que tener en cuenta que sus despliegues de redes propias no son de una envergadura tan grande como la de las tradicionales (comenzó operando con acuerdos mayoristas con Orange).

En 2017, la CNMC desreguló el mercado de los operadores móviles virtuales.  Esta medida supuso la retirada de las obligaciones regulatorias vigentes en el mercado mayorista. En los tiempos previos a esta decisión, los precios mayoristas que los operadores móviles virtuales (OMV) pagaban a los operadores de red se habían ido reduciendo progresivamente tanto para la voz como para los datos, lo que ha permitido que estas empresas puedan mejorar los precios ofrecidos a sus clientes, en línea con las ofertas de los operadores de red.

"Este tipo de operadores juega un papel importante donde los operadores importantes no llegan o no han querido llegar", apunta Jung al hablar de cómo se centran en públicos muy específicos como el joven o segmentando por ingresos. 

Sin embargo, llega un punto que cuando estos pequeños operadores deciden dar el salto a batallar por precio. "Pueden hacer daño cuando van a competir por precios", añade el experto. 

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Precisamente, este es el camino que ha seguido Digi, otra de las pequeñas operadoras que está comiéndose el mercado de los grandes trasatlánticos. La operadora nació en 2007 con un acuerdo mayorista con Movistar para poder usar sus redes. El objetivo era conseguir llegar a los ciudadanos rumanos afincados en España. 

Su estrategia fue ir entrando en el mercado poco a poco, sin grandes anuncios y comercializándose en tiendas de proximidad. Tarifas baratas, tarjetas prepago y conexión fija. Sin grandes paquetes convergentes y con un arpu (el indicador que muestra lo que gana un operador por cada cliente) ajustado. 

Las últimas cuentas presentadas por la compañía, que forma parte de un grupo rumano que cotiza en la Bolsa de ese país, recogen que en el primer semestre de 2021 ingresaron en su filial española 162,6 millones de euros, un 26,7% más que en el mismo periodo de hace un año. En total, en el grupo ingresaron 694.8 millones de euros en los seis primeros meses de este ejercicio, un 11,5% más. 

En este contexto, la operadora ha ido cambiando en los últimos tiempos su estrategia empezando a hacer campañas en medios tradicionales como la televisión. A esto se suma que hace unos días presentó una nueva oferta basada en su fibra propia (con un alcance todavía muy limitado) que ofrecía por primera vez una conexión con una velocidad de 10 Gbps. 

La última en llegar: Finetwork

Entre estos pequeños operadores que se están haciendo un hueco en el panorama español, uno de los últimos en llegar ha sido Finetwork, que opera con un acuerdo con Vodafone para usar sus redes y en virtud del cual a efectos estadísticos sus usuarios se cuentan como si fueran de la operadora roja. 

Finetwork está radicada en Villena (Alicante). En un primer momento, nació como una empresa local para dar soluciones de telecomunicaciones en la población, pero en 2019 se reinventó como un operador que quería dar el salto al panorama nacional. 

En aquel momento, la compañía solo ofrecía tarifas móviles tras haber comenzado como un operador local en la zona de Levante. En 2020, la compañía dio el salto para empezar a ofrecer servicios de banda ancha y paquetes convergentes. 

Su objetivo, según explicaba su CEO Manuel Hernández en una entrevista con Business Insider España, es alcanzar el millón de clientes a finales de este año. 

Su estrategia es similar a la de otras marcas: tarifas baratas más captar al cliente más sensible a precio. Lo que sí ha hecho esta operadora ha sido invertir dinero en campañas publicitarias y de patrocinio, sobre todo, ligadas al mundo del deporte. De esta forma, su objetivo es hacer la marca conocida entre el gran público y que la relacionen con los valores de estas competiciones deportivas. 

Con este tablero de juego, en los próximos meses los analistas del sector apuntan a que podría producirse algún movimiento de consolidación en el mercado. En un escenario donde las grandes operadoras empiezan a ir a ralentí recortando gastos, mientras que las pequeñas virtuales siguen avanzando pero sin llegar a convertirse en un gran jugador. 

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