Cobrar el dividendo en efectivo o en acciones: qué nos compensa para ganar más

Un grupo de inversores alrededor de un trader.
Reuters
  • Los expertos de Self Bank consideran que una de las consecuencias económicas para los accionistas de una empresa que reparte dividendos es que se ven obligados "a pagar impuestos sobre esa cantidad de dinero que reciben". 
  • Generalmente, las firmas que optan por retribuir a sus accionistas con dividendos en efectivo son negocios consolidados donde no hay grandes opciones de crecimiento ni de que parte de ese beneficio se destine a reinvertir en su propio negocio.
  • Según José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia Eafi, lo mejor es optar por la vía del “dividendo en efectivo”, puesto que más vale asegurarse del cobro.
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Los ahorradores más defensivos desde hace mucho tiempo desarrollan una práctica que les ha sido útil. Inversiones con menor nivel de riesgo y apuesta por el cobro de dividendos como una manera de proteger su capital. Sin embargo, la entrada en escena del script dividend, que permite la opción de recibirlo en efectivo o con la recepción de nuevas acciones de la compañía ha cambiado por completo la escena. 

En el caso del dividendo en efectivo, a modo de ejemplo, si una empresa tiene una capitalización bursátil de 1.000 millones de euros y reparte un dividendo del 5% de su capitalización, la empresa debería de pasar a cotizar por 950 millones de euros. Es decir, se descuenta de su valor de mercado.

Según explican los expertos de Self Bank, una de las consecuencias económicas para los accionistas de una empresa que reparte dividendos es que se ven obligados “a pagar impuestos sobre esa cantidad de dinero que reciben”. Y es que hay que declarar el dinero recibido por dividendos en la declaración del IRPF. 

A pesar de ello, muchos ahorradores ven con buenos ojos apostar en acciones que reparten dividendo ya que lo ven como una estrategia para recibir rentas de manera periódica. El hecho de que pueda tener más o menos sentido económico varía, en gran medida, de si la compañía tiene la habilidad de gestionar y hacer que el capital sea más rentable para que al inversor le llegue en forma de retorno

Generalmente, las firmas que optan por retribuir a sus accionistas con dividendos en efectivo son negocios consolidados donde no hay grandes opciones de crecimiento ni de que parte de ese beneficio se destine a reinvertir en su propio negocio. Un claro ejemplo serían las compañías eléctricas

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En cambio, un dividendo repartido en títulos representa un aumento del número de acciones de una empresa y el reparto de estas, proporcionalmente, a sus inversores. Esta retribución no representa una salida de capital de la compañía. De esta manera, quizá sea un buen método cuando la empresa no dispone de liquidez en sus cuentas

A modo de ejemplo, en el caso de que una compañía decida repartir un dividendo del 5%, aumentaría su número de acciones por un 5% (1 acción por cada 20). En el supuesto de que hubiera un millón de acciones de la empresa, esto supondría emitir 50.000 acciones adicionales, pasando a existir 1.050.000 acciones. Dicho de otro modo, cada accionista recibiría 5 acciones por cada 100 que poseyera.

Cómo es mejor gestionar los dividendos para el ahorrador

Una mujer delante del ordenador calculando cómo ahorrar. Una mujer delante del ordenador calculando cómo ahorrar.
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Una vez que conocemos los dos conceptos la clave es intentar adivinar qué nos puede compensar más como inversores. Según José Luis Cárpatos, director de inversiones de Gloversia Eafi, lo mejor es optar por la vía del “dividendo en efectivo”, puesto que más vale asegurarse del cobro.

Principalmente, porque la retribución en cash está garantizada y entra en cuenta, mientras que la recepción de acciones nuevas supone que tengas que arriesgarte a que la empresa evolucione favorablemente durante los próximos trimestres. 

Es cierto que se puede ganar más dinero en el largo plazo, pero, según asegura Antonio Castelo, responsable de renta variable de iBroker, más vale tener “pájaro en mano” y quedarte con el efectivo que se te asegura. Un efectivo que, incluso, puedes destinar “a realizar otro tipo de inversiones”.

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Con todo, aunque el reparto en forma de acciones permite mayor flexibilidad para decidir entre disponer del efectivo y pagar el peaje fiscal, o mantener el dinero en la empresa, cada inversor sigue su propia estrategia y tiene diferentes circunstancias fiscales que influyen a la hora de seleccionar empresas y método de inversión.

Tal y como explican los expertos de Self Bank, el buen hacer de la directiva de una empresa hará que los accionistas a largo plazo obtengan buenos resultados pero, a veces, “las empresas persiguen estrategias que no dan frutos e invierten con malos resultados”. En esos casos, haber mantenido las acciones en lugar de recibir el dinero en efectivo, exponen, “habrá resultado una mala inversión”.

Por eso resulta bastante importante realizar “una buena selección de activos junto con una buena diversificación son factores fundamentales a la hora de diseñar nuestra estrategia de inversión”.

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