Estas son las 7 claves que han convertido a las mujeres en referentes ante la lucha contra el COVID-19, según dos expertas en empoderamiento y liderazgo femenino

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  • ¿Qué tienen en común Angela Merkel, Mette Frederiksen, Erna Solberg, Sanna Marin, Katrin Jakobsdottit , Tsai Ing-Wen y Jacinda Ardern?
  • El empoderamiento, al igual que la sumisión, se aprende —valora Silvia Adriasola—. Es poner en marcha  un proceso que permite transformar personas y sociedades.
  • Existen jefes que ejercen su poder desde el miedo y líderes que dirigen a sus equipos desde el amor y la confianza —cuenta Esther Bauset

"Una mujer es como una bolsita de té: nunca se sabe lo fuerte que es hasta que se mete en agua caliente". Lo que Eleanor Roosevelt apuntaló en su día, bien podría aplicarse a las siete líderes internacionales que ocupan, en este tiempo de pandemia, titulares y primeras planas por su gestión de la crisis. 

¿Qué tienen en común Angela Merkel, Mette Frederiksen, Erna Solberg, Sanna Marin, Katrin Jakobsdottit, Tsai Ing-Wen y Jacinda Ardern? El denominador común de estas siete damas del poder, según Esther Bauset, mentora en autoliderazgo, “es que están en su propósito de vida, les apasiona su trabajo, lideran desde el ejemplo y están al servicio de los demás, sin perder su equilibrio, emocional, físico y mental. Su capacidad de liderazgo orientado a los resultados, a crear equipos potentes con un compromiso compartido, ser ejemplo y estar al servicio de la ciudadanía, por encima de sus intereses personales. Estoy convencida —afirma— de su capacidad de autoliderazgo, que les da la capacidad de ejercer un liderazgo sostenible, orientado a encontrar soluciones a largo plazo y a contribuir creando una mejor sociedad”.

Esther Bauset, mentora en autoliderazgo
Esther Bauset, mentora en autoliderazgo

Una gestión, alabada por los medios y avalada por los datos, que saca a relucir las prebendas de un sistema capitaneado por mujeres. Silvia Adriasola, experta en liderazgo y empoderamiento femenino, nos ayuda a perfilar las claves que definen al llamado estilo de “liderazgo femenino”, y que lo convierten en algo diferente y único:

  • Ejercer un modelo de trabajo más cooperativo y de equipo.
  • Diseñar estructuras de trabajo menos jerárquicas
  • Combinar el pensamiento racional con el intuitivo
  • Saber escuchar y tener la capacidad de comprensión y compasión
  • Ser un tipo de liderazgo emocionalmente inteligente que permite el espacio a la emociones propias y ajenas. 
  • Mejorar la calidad del clima laboral, repercutiendo así en la disminución de las bajas por estrés o del absentismo laboral y, por ende, impactando positivamente en la productividad de la compañía. 
  • Tratarse de un enfoque que da la vuelta a los  “recursos humanos”, poniendo en primer lugar a la persona, “humanos  con recursos”,  rentabilizando la diversidad como valor diferencial de desarrollo.

Más allá de una definición textual, Anne Flipo se atreve incluso a ponerle nombre y apellido a esa esencia de mujer a través de LIBRE, la nueva fragancia femenina de Yves Saint Laurent. La propuesta de la perfumista francesa, en colaboración con Carlos Benaïm, es una variación de los aromas fougère, familia olfativa clásica con notas de lavanda. Una estructura, en esencia masculina, pero con un corazón femenino, que pretende empoderar a esa mujer fuerte y valiente que experimenta la libertad en toda su plenitud.

 “El empoderamiento, al igual que la sumisión, se aprende —valora Adriasola—. Es poner en marcha un proceso que permite transformar personas y sociedades. A nivel organizacional, se puede lograr a través de los planes de igualdad y de responsabilidad social corporativa, basados en acciones y medidas que promuevan una cultura con perspectiva de género, que logren impactar en los equipos, los modelos de gestión, el clima laboral y los resultados empresariales. En el terreno individual es un ejercicio de responsabilidad para con una misma y su vida, a partir de tomar conciencia, recibir formación especializada, la participación social y la integración en redes de sonoridad y networking, ya que el empoderamiento no posee “solo” un aspecto de desarrollo personal o profesional sino de conciencia social e impacto positivo en el entorno”.

Silvia Adriasola, experta en liderazgo y empoderamiento femenino
Silvia Adriasola, experta en liderazgo y empoderamiento femenino

Hablando de esa concienciación general de la sociedad y teniendo en cuenta que, según estadísticas de la Unión Interparlamentaria publicadas por Naciones Unidas en 2019, menos del 7% de los líderes globales son mujeres, ¿podríamos decir que el poder es machista? Adriasola responde: “Desde luego que todavía lo es, no solo en términos cuantitativos sino también cualitativos, en base a los prejuicios y estereotipos que aún anidan en el imaginario colectivo y frenan el liderazgo de mujeres sobradamente preparadas. La igualdad formal no es sinónimo de igualdad real, es más fácil cambiar leyes que cambiar estructuras y mentalidades”.

Un pensamiento, el de romper con los moldes establecidos, con el que coincide Bauset: “La conciliación familiar es factible siempre y cuando quienes lideran las compañías tengan interiorizado, en primera persona, que el equilibrio en los diferentes roles de la vida es fundamental para aportar lo mejor de nosotros y desde ahí crear resultados económicos sostenibles, en las empresas, y de bienestar y felicidad para las personas que forman parte de ellas. Creo que todavía estamos lejos de esa conciliación, porque sigue existiendo mucho miedo y desconfianza. Son muchos los patrones creados en la mente de muchos empresarios, que tienen que cambiar para que el verdadero equilibrio y la conciliación den paso a nuevas formas de trabajo, cuyos resultados sean mejores. Y para ello, hay que atreverse y confiar”. 

En definitiva, Eleanor Roosevelt tuvo que sortear las vicisitudes de una época en la que el poder era masculino en su totalidad, para hacerse visible desde su posición de primera dama. Las líderes de hoy en día, por el contrario, ven en la igualdad su oportunidad de brillar desde una posición que se han ganado por méritos propios. “Existen jefes que ejercen su poder desde el miedo y líderes que dirigen a sus equipos desde el amor y la confianza. Esto no es una cuestión de género —finaliza Bauset—, sino de detenerse a pensar en los resultados que alcanzas para ti y para los demás en cada caso. Para ello propongo comprometerse a aplicarse a uno mismo el autoliderazgo consciente, para ejercer un liderazgo sostenible”.