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Las drogas psicodélicas ayudan a la reorganización cerebral (y ya empiezan a usarse como tratamiento)

Setas alucinógenas
Shutterstock

Los estudios sobre el potencial terapéutico de las drogas psicodélicas han aparecido como agua de mayo: primero, como una llovizna; después, como un aguacero. Las investigaciones abundan entre 2012 y 2017. Uno, publicado en 2016, sugería que las setas alucinógenas pueden aliviar la ansiedad en pacientes con cáncer; otro, de 2017, señalaba que el éxtasis puede ayudar a los veteranos de guerra con síndrome de estrés post-traumático; y un tercero de 2012 apuntaba a que la ketamina podría frenar las grandes depresiones.

Recientemente, la lluvia ha arreciado. Pero esa serie de investigaciones publicadas sobre drogas psicodélicas ahora parece estar llevando al desarrollo de algunos posibles tratamientos potencialmente prometedores.

Ya se están probando fármacos con efectos como los de las setas y la ketamina para tratar enfermedades mentales como la depresión y la ansiedad. Algunos prototipos clínicos están siendo evaluados para recibir la aprobación federal, mientras que otros podrían tener luz verde este mismo verano.

La ketamina inspira un puñado de nuevos fármacos para la depresión

La ketamina, un anestésico ampliamente utilizado que también se conoce como una droga para fiestas, demostró tener beneficios como antidepresivo de acción rápida hace casi una década. Los primeros estudios sugerían que la ketamina podría ayudar a las personas que no respondían a los medicamentos existentes o que tenían tendencias suicidas.

Los autores de uno de esos artículos llamaron a la ketamina "el descubrimiento más importante en medio siglo".

En contraste con los antidepresivos existentes, la ketamina actúa sobre un mecanismo cerebral que los científicos sólo acaban de empezar a explorar. Esta droga parece aliviar la depresión con más efectividad, más rápidamente y tiene efecto en mucha más gente que los fármacos actuales.

Ante la falta de nuevos medicamentos para la depresión que obligó a los científicos a volver a la casilla de salida, farmacéuticas como Allergan y Johnson & Johnson se encuentran a la búsqueda de nuevos fármacos basados en la ketamina. El medicamento de Allergan se encuentra en la última fase de los ensayos clínicos y ha recibido una designación clave de la FDA ─Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.─ que podría acelerar su proceso de aprobación. Johnson & Johnson ha presentado el pasado sábado una prometedora investigación sobre su medicamento y ha revelado a Business Insider que espera obtener la aprobación de la FDA este mismo año.

Un componente de la marihuana ofrece resultados prometedores con la epilepsia

Anecdóticamente, la epilepsia se ha vinculado con numerosos beneficios para la salud. Pero las evidencias científicas que respaldan esas afirmaciones son escasas, en gran parte porque las leyes federales restringen la investigación con la droga. A pesar de ello, algunas compañías farmacéuticas y startups han seguido adelante.

GW Pharmaceuticals es una farmacéutica británica que está trabajando en un medicamento derivado del CBD ─cannabidiol─, un componente de la marihuana. El fármaco, llamado Epidiolex, está diseñado para tratar dos raros tipos de epilepsia infantil.

Recientemente, el Epidiolex ha recibido luz verde por parte de la FDA para convertirse en el primer fármaco basado en el cannabis con la aprobación federal. Aunque la decisión final de la FDA se espera para junio de 2018.

Un tipo de éxtasis puede acelerar la terapia para los veteranos de guerra con estrés post-traumático

Rick Doblin, fundador de la Asociación Multidisciplinar de Estudios Psicodélicos ─una organización sin ánimo de lucro detrás del investigaciones con drogas psicodélicas─ cree que el éxtasis es el psicodélico "más probable" para ser el primero adoptado por los profesionales de salud mental.

El éxtasis, también conocido como MDMA, fue creado por la farmacéutica Merck en 1912. Como estimulante y psicodélica, la droga ilegalizada en la actualidad tiene propiedades energéticas y alucinógenas. En el cerebro, el MDMA amplifica la actividad de los mensajeros químicos involucrados en la regulación del estado de ánimo. También es conocido por ser peligroso cuando se usa sin supervisión médica, porque incrementa la temperatura corporal y la presión arterial.

Sin embargo, los investigadores que lo estudian afirman que una reformulación de la droga podría ser un tratamiento ideal para algunos tipos de enfermedades mentales. Una rama de la investigación de Doblin implica el estudio del MDMA en personas con trastorno de estrés post-traumático en un entorno en el que se combina la droga con la terapia tradicional. En tres de las sesiones, los pacientes reciben el medicamento o un placebo y terapia de conversación; en otras 12 sesiones, sólo reciben terapia de conversación.

Los resultados de uno de esos estudios, publicados este mes en la revista The Lancet Psychiatry, sugieren que añadir MDMA a la terapia estándar funciona bastante bien: después de un año de estudio, aproximadamente dos tercios de los 26 participantes ya no muestran síntomas de estrés post-traumático. Y aquellos que conservaron su diagnóstico dijeron que experimentaron una reducción en sus síntomas. Pero el tratamiento también incluía algunos efectos secundarios desagradables como insomnio, cansancio y dolores de cabeza.

Los resultados y el hecho de que el MDMA haya sido calificado por la FDA como una "terapia progresiva" ─una etiqueta diseñada para acelerar el proceso de investigación y aprobación─, han convencido a algunos expertos de que el fármaco será aprobado a partir de 2021. La siguiente fase de la investigación empezará este verano y contará con 250 personas.

Un componente de las setas alucinógenas podría aliviar la ansiedad

El año pasado, los investigadores que estudiaban la psilocibina, el principal ingrediente psicoactivo de las setas alucinógenas, asociaron sus rápidos efectos en pacientes con cáncer que padecían ansiedad y depresión con una "intervención quirúrgica" para las enfermedades mentales.

Los estudios de escáneres cerebrales sugieren que la depresión aumenta la actividad en los circuitos cerebrales vinculados con las emociones negativas y debilita la actividad en los circuitos vinculados con los positivos. La psilocibina parece restaurar el equilibrio de ese sistema.

Con esto en mente, una compañía llamada Compass Pathways, que cuenta con el respaldo del empresario Peter Thiel, ya planea comenzar sus propios ensayos clínicos con setas alucinógenas para tratar la depresión este mismo año.

Algunos investigadores tienen grandes esperanzas en que un medicamento inspirado en la psilocibina sea aprobado dentro de una década. David Nutt, director de la unidad de neuropsicofarmacología del Imperial College London, comentaba a Business Insider el año pasado que creía que la psilocibina se convertiría en un "tratamiento aceptado" para la depresión antes de 2027.

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