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Droplite, la startup catalana que ha creado un laboratorio portátil para realizar diagnósticos a partir de una sola gota de sangre

El equipo de Droplite
El equipo de Droplite: Rafael Porcar (CTO, esq), João Trabuco, Erica de la Serna, André Guedes (CEO, derecha) Droplite

  • Droplite, una startup española nacida como una spin-off del Instituto de Ciencias Fotónicas (Icfo) del Parc Científic de Barcelona, ha desarrollado un dispositivo inteligente para el diagnóstico médico en tiempo real a partir de una sola gota de sangre, orina o saliva. 
  • El sistema está enfocado ahora mismo en la detección de hormonas sexuales, pero también avanzan hacia el diagnóstico de alergias y enfermedades infecciosas. 
  • Con la llegada del COVID-19, la compañía también empezó a trabajar en que su dispositivo pudiera detectar anticuerpos. 
  • Sus fundadores, André Guedes y Rafael Porcar, cuentan a Business Insider España sus perspectivas de futuro y sus experiencias como emprendedores. 
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Droplite, una startup española nacida como una spin-off del Instituto de Ciencias Fotónicas (Icfo) del Parc Científic de Barcelona, ha desarrollado un dispositivo inteligente para el diagnóstico médico en tiempo real.

"Es una colaboración entre el mundo académico y el mundo industrial", sostiene André Guedes, uno de los fundadores y CEO de Droplite, en una entrevista a Business Insider España junto a Rafael Porcar, CTO y cofundador. 

El producto desarrollado por Droplite es sencillo, aunque con una tecnología muy compleja. Básicamente, se trata de meter en un pequeño chip todo lo necesario para que el dispositivo funcione como un laboratorio en miniatura y pueda analizar una pequeña gota de sangre, saliva u orina para obtener un diagnóstico. 

"Es extremadamente rápido", sostiene Porcar. El dispositivo obtiene un resultado en 15 minutos, lo que significa que el médico puede discutirlos contigo en el momento de la consulta, y el proceso es muy sencillo. 

A los fundadores les gusta comparar su dispositivo con una máquina de café. A modo de cápsula se encuentra lo que ellos llaman el cartucho, de los que hay diferentes dirigidos a distintas enfermedades y aplicaciones. A modo de máquina está el lector, en el que se inserta el cartucho con la muestra, la analiza y muestra los resultados en pantalla. 

Actualmente, el prototipo ya se encuentra preparado y las fábricas están listas para realizar el diseño industrial. Para acelerar esta última etapa de desarrollo del producto, la compañía abrió su primera ronda de financiación por un importe inicial de 600.000 euros, que fue apoyada por Genesis Ventures (gestionado por Genesis Biomed) con una aportación de 50.000 euros y que cerrará en otoño. 

A finales de año, Droplite también recibió una subvención de 236.000 euros en la convocatoria 2019 del programa Neotec del Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (Cdti) y obtuvo 75.000 euros de la línea de ayudas Startup Capital de Acció, la agencia para la competitividad de la empresa de la Generalitat. 

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Droplite apunta también al mercado veterinario 

"Nuestro mercado principal es la detección de hormonas sexuales", explican los fundadores. La detección de estas hormonas y la comprensión del papel que juegan en la fertilidad es fundamental en las parejas con problemas para quedarse embarazadas, por lo que es una gran herramienta para las clínicas enfocadas en estos problemas. 

El dispositivo ya está validado para su aplicación en fertilidad y está trabajando en su sistema de diagnóstico de alergias y algunas enfermedades infecciosas, como la malaria. 

Con la pandemia del coronavirus, también empezaron a desarrollar diagnóstico de anticuerpos de COVID-19. 

Sin embargo, los fundadores advierten de que es "un producto de alta tecnología, por lo que tardará un tiempo en llegar". De hecho, la comercialización en el mercado no está prevista hasta el 2022, aunque Droplite podría estrenarse antes en el ámbito veterinario. 

"Es una decisión puramente estratégica", reconoce Guedes. La regulación en el ámbito de la salud humana dificulta y ralentiza los procesos de validación necesarios para llegar en el mercado, por lo que los fundadores han ampliado su foco al sector veterinario donde creen que la comercialización "será más rápida", mientras avanzan en la salud humana. 

En esa línea, aseguran que ya hay colaboraciones con hospitales y han recibido varias muestras de interés. Como suele ser habitual en el sector, el objetivo es vender y, antes de empezar a trabajar en una nueva aplicación para el dispositivo, contactan con los principales actores de ese mercado "de una forma muy preliminar".  

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Emprender en salud es más complicado, pero genera más impacto 

Tanto André Guedes como Rafael Porcar tienen experiencia en el mundo del emprendimiento. Droplite es el segundo proyecto de Porcar, tras fundar hace 15 años Cosingo, una empresa de servicios de ingeniería. 

Por su parte, Guedés, fundó en San Francisco, dos startups enfocadas en la tecnología de sensores: Picosense y Chirp Microsystems. La última de ellas protagonizó una venta de éxito. 

Los dos emprendedores coinciden en que emprender en salud es algo diferente a los demás sectores. "Es un entorno muy regulado y muy controlado, por lo que se tarda un tiempo en entrar", reconoce Guedés. Sin embargo, el impacto que puede generar es mucho mayor, sostienen. 

"Lo que hacemos tiene un impacto social totalmente distinto a otros proyectos", reflexiona el CEO. 

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Guedes también señala las diferencias entre emprender en Europa y en Estados Unidos. "El mercado europeo me ha sorprendido para bien", señala el CEO. Admite que hay menos dinero que en Silicon Valley, pero cree que queda equilibrado porque también hay menos competencia. 

Sin embargo, sí señala una diferencia en la cultura empresarial que echa de menos en Europa. "El mercado europeo es un poco conservador. En Estados Unidos se valora mucho la experiencia, aunque no saliera bien el proyecto", explica. "Aquí, un intento de emprendimiento que no salió adelante queda como un fracaso y echa para atrás a los inversores". 

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