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El economista jefe de Schroders alerta: los 3 grandes riesgos para la gran crisis de los mercados

Un analista mira los mercados desesperado por la posible crisis.
Getty Images
  • En Estados Unidos se acumula ya el ciclo más alcista de la historia, pero hay catalizadores que pueden generar un estrés a futuro.
  • Keith Wade, economista jefe de Schroders, apunta como uno de los riesgos más importantes "la vulnerabilidad dentro de las economías emergentes".
  • Además, Wade considera que el déficit por cuenta corriente en Estados Unidos y la inevitable apreciación del euro pueden terminar desembocando en turbulencias en las bolsas.

Los años de bonanza económica, principalmente al otro lado del Atlántico, han generado crecimientos sensacionales en los mercados. En especial, Wall Street acumula el ciclo alcista más largo de su historia, más de nueve años de subidas, y los analistas empiezan a no ponerse de acuerdo sobre si la madurez va a llegar pronto a su fin.

El panorama empiezan a generar en diferentes gestoras de fondos de inversión y casas de análisis estudios pormenorizados sobre los impactos a futuro que puede haber.

En algunos casos con mayor sesgo apocalíptico y en otros con prudencia. Sobre todo, por los factores a tener en cuenta que pueden desencadenar una corrección profunda en la bolsa estadounidense que provoque un efecto contagio a sus homólogas europeas. 

Con estos mimbres, Keith Wade, economista jefe de Schroders, ha desarrollado un informe en el que, entre otros puntos de interés, destaca cuáles pueden ser los tres grandes riesgos que potencialmente prenderán la mecha en forma de retroceso contundente en la renta variable norteamericana.

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Tal y como describe, la noticia tranquilizadora a este respecto es que “la escala de desequilibrios es considerablemente menor que hace diez años”. Sin embargo, advierte sobre los catalizadores que pueden generar un estrés a futuro en la economía mundial. 

1. La vulnerabilidad de los mercados emergentes

El desajuste del capital circulante se está volviendo más dependiente de la financiación externa, según el experto. Los mercados emergentes no están registrando un déficit a un ritmo similar al de las economías desarrolladas antes de la crisis financiera y muchas de estas regiones seguirían teniendo superávit. 

Con todo, apunta, en comparación con lo que sucedía años atrás, que los emergentes dependen de más financiación procedente del exterior como así se observa con las divisas emergentes “que se encuentran bajo presión” y con sus reservas, puesto que la Reserva Federal de Estados Unidos ha incrementado los tipos de interés, lo cual “ha ajustado los niveles de liquidez”. 

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Wade va más allá y considera que, empujados por China, los mercados emergentes “podrían entrar en déficit”. Algo que alteraría a las bolsas.

2. La persistencia del déficit por cuenta corriente en Estados Unidos

El déficit por cuenta corriente en el país norteamericano se ha reducido significativamente en la última década. Por el contrario, la expansión de la política fiscal bajo la administración Trump y el consiguiente aumento en el déficit presupuestario probablemente, concreta el analista, “impulse el déficit por cuenta corriente a niveles más altos”

En este sentido, sería posible que viéramos a los mercados emergentes evitando caer en déficit e incluso temporalmente regresar al superávit.

Wade indica que, si bien la economía estadounidense se ha mostrado con solidez y los tipos de interés han aumentado frente al resto del mundo, “ha habido pocos problemas para financiar el déficit por cuenta corriente, como se refleja en la fortaleza del dólar estadounidense”

No obstante, como la política se normaliza en otros países, los activos norteamericanos se verían “menos atractivos y la financiación no se realizaría en términos favorables”

En última instancia, esto puede forzar una reducción de la política fiscal y un crecimiento más débil en Estados Unidos, con su consecuente impacto en Wall Street.

3. La inevitable apreciación del euro

Como se puede observar, el mayor desequilibrio se encuentra entre la zona del euro y el resto del mundo. En muchos sentidos, la Eurozona está desempeñando el papel de China y las economías emergentes en el período previo a la crisis financiera. 

El economista de Schroders apunta que hoy ese desequilibrio se sustenta en la política monetaria “ultra laxa” del Banco Central Europeo, que está alejando a los inversores del euro hacia otras divisas “en busca de rendimientos”. 

En consecuencia, la moneda común se ha mantenido débil y la política monetaria laxa del BCE tiene su contrapartida en la acumulación de reservas de divisas por parte de China hace una década.

Wade señala que el euro débil ha sido una herramienta importante en la batalla contra la deflación en la región, aunque tratar de mantener una moneda con un superávit por cuenta corriente a la baja “es una tarea casi imposible”.

Y es que la presión para la apreciación siempre “está presente (dado el exceso de demanda de la moneda en los mercados de bienes y servicios)” y, pese a que la institución monetaria europea ha tenido éxito en evitar una fuerte apreciación, “finalmente dejará que eso se produzca”

Así las cosas, tal desarrollo supondría un desafío importante para la zona del euro, que aún lucha por generar una inflación sostenible por encima del 2% y se enfrenta grandes desafíos en las deudas periféricas. Por tanto, los mercados vivirían un gran periodo de turbulencias.

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