Nuevos hallazgos confirman que la efectividad de la vacuna disminuye con el tiempo: algunos países ya están recomendado inyecciones de refuerzo

Una sanitaria prepara una dosis de la vacuna de Moderna.

Radek Mica/Getty Images

  • Las autoridades sanitarias estadounidenses ya han recomendado las dosis de refuerzo para la población general 8 meses después de la pauta completa de la vacuna. 
  • Los hallazgos evidencian que la efectividad de las vacunas disminuye con el tiempo, sobre todo frente a la variante delta. 
  • Con anterioridad, la administración de Joe Biden ya había recomendado terceras inyecciones para personas inmunodeprimidas —todo esto antes de que la FDA apruebe los datos de las farmacéuticas—.
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Los estadounidenses que se hayan vacunado completamente con Pfizer o Moderna deben recibir una dosis de refuerzo 8 meses después de su segunda dosis, según las autoridades sanitarias de Estados Unidos. 

Con anterioridad, la administración de Joe Biden ya había recomendado los refuerzos para algunas personas inmunodeprimidas, como las que han recibido un trasplante de órganos o tienen una infección avanzada de VIH. Pero la decisión de ampliar esta recomendación a la población general se basa en los nuevos datos que indican que la protección de la vacuna disminuye con el tiempo, sobre todo frente a la variante delta.

Un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) ha revelado que las vacunas de Pfizer y Moderna han reducido el riesgo de infección por coronavirus en un 75% en las residencias de ancianos entre marzo y mayo, antes de que la variante delta se convirtiera en la dominante en Estados Unidos. Pero de junio a agosto, después de la extensión de delta por todo el mundo, esas vacunas sólo han conseguido reducir el riesgo de infección en un 53%.

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Además, otro estudio reciente de Mayo Clinic, que aún está pendiente de revisión por pares, ha identificado un patrón similar entre la población de Minnesota, Estados Unidos. 

Durante la primera mitad de 2021, la vacuna de Pfizer redujo el riesgo de infección por coronavirus en un 76%, según los datos de la investigación. Pero en julio, cuando delta suponía la mayoría de los casos de COVID-19 en la región, esa protección bajó al 42%. La eficacia de Moderna también descendió al 76% en julio, frente al 86% de la primera mitad del año.

En otros estados del país también se ha presentado este escenario. En Nueva York, por ejemplo, la eficacia de las vacunas para prevenir el COVID-19 era del 92% a partir del 3 de mayo, pero el 25 de julio esa eficacia había descendido al 80%, según un estudio de los CDC publicado el pasado miércoles.

Sin embargo, hay otros factores que influyen en estos descensos, además de la disminución de la eficacia. Los investigadores sugieren que la variante delta puede eludir la protección de la vacuna mejor que sus predecesoras, y también es posible que los primeros informes inflaran lo bien que protegían las vacunas contra el COVID-19, ya que en aquel entonces los estadounidenses eran más cuidadosos con las mascarillas y el distanciamiento social

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A pesar de los últimos datos presentados, las vacunas siguen siendo igual de eficaces para prevenir las hospitalizaciones —entre un 92% y un 95% durante mayo y julio, según el estudio de Nueva York—.

"Basándonos en nuestra última evaluación, la protección actual contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte podría disminuir en los próximos meses, especialmente entre las personas de mayor riesgo o que fueron vacunadas durante las primeras fases del despliegue de la vacunación", advierten las autoridades sanitarias de Estados Unidos. 

"Por esa razón, concluimos que será necesaria una vacuna de refuerzo para maximizar la protección inducida por la vacuna y prolongar su persistencia".

Los refuerzos parecen ofrecer más protección al sistema inmunitario

Mario Tama/Getty Images

Los datos de Israel también sugieren que la eficacia de la vacuna puede disminuir con el tiempo. Allí, la vacuna de Pfizer parece reducir ahora el riesgo de enfermedad grave y hospitalización en menos del 55% entre los israelíes de 65 años o más que se vacunaron en enero

Aunque los ensayos clínicos anteriores sugerían que la vacuna de Pfizer reducía el riesgo de enfermedad grave en al menos un 95% hasta 6 meses después de la segunda dosis.

No obstante, estos resultados pueden estar sesgados por el hecho de que las personas mayores tienen más probabilidades de vacunarse y, en general, son más propensas a la enfermedad grave. De hecho, la mayor parte de los casos de contagiados vacunados en Israel siguen siendo leves.

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Los nuevos datos de los CDC muestran que las vacunas siguen siendo muy eficaces contra la enfermedad grave durante un máximo de 6 meses. Según uno de los últimos estudios, las vacunas de Pfizer y Moderna reducen el riesgo de hospitalización en un 84% entre 3 y 6 meses después de la segunda dosis.

"Aunque la protección contra la infección puede disminuir con el tiempo, la protección contra la enfermedad grave y la hospitalización se mantiene actualmente bastante bien", ha destacado la directora de los CDC, Rochelle Walensky.

Aun así, los datos de Pfizer indican que una tercera dosis de su vacuna puede ayudar a mantener un alto nivel de protección contra el COVID-19 cuando se administra entre 6 y 12 meses después de la segunda inyección. Un estudio que aún está pendiente de revisión por pares ha concluido que las dosis de refuerzo podrían proporcionar altos niveles de protección inmunitaria contra las variantes actuales durante al menos otros 6 meses.

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Pero antes de que las vacunas de refuerzo puedan ponerse a disposición del público, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tiene que autorizarlas. Suponiendo que eso ocurra, el Gobierno de Biden tiene previsto empezar a distribuir los refuerzos la semana del 20 de septiembre.

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Pero los relacionados con la investigación, como el presidente de Moderna, Stephen Hoge, advierten que las dosis podrían ser necesarias en otoño. Para entonces, ya habrían pasado 8 meses desde que los primeros inmunizados recibieron su pauta completa. 

No obstante, los esfuerzos informativos de la mayoría de las autoridades sanitarias siguen defendiendo en que la única forma de acabar con la pandemia es que más personas se vacunen por primera vez.

"El verdadero problema no es que tengamos que reforzar a los vacunados, sino que tenemos que vacunar a los no vacunados", advertía a Business Insider el doctor Paul Offit, que forma parte del comité asesor de vacunas de la FDA.

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