La élite rusa ha tenido acceso privilegiado desde abril a una vacuna experimental contra el coronavirus

Vacuna del coronavirus
REUTERS/Dado Ruvic
  • Funcionarios del Gobierno ruso y altos ejecutivos tuvieron acceso a una vacuna experimental cuando todavía estaba en fase preliminar.
  • Algunos participantes afirman no haber sufrido ningún daño colateral, mientras que otros aseguran tener efectos secundarios como fiebre o dolores musculares.
  • Rusia cree que a partir de septiembre podrá empezar con su distribución masiva y accesible al resto de la población.
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La élite rusa, tanto política como empresarial, ha tenido acceso privilegiado desde el mes de abril a una vacuna experimental contra el COVID-19, según apunta Bloomberg a través de una familia que ha podido conseguirla. 

La vacuna rusa, denominada Gamaleya en referencia al instituto que la desarrolla, es una de las 23 que están evolucionando diferentes compañías en todo el mundo. Según apuntan las fuentes, la vacuna comenzará su fase 3 en agosto y a partir de septiembre el gran público tendría acceso a ella. 

Hasta ahora, solo el remdesivir, un fármaco originalmente aprobado para tratar la malaria, ha demostrado ser eficaz contra el COVID-19 y ha sido autorizado para su comercialización contra el virus. 

Vacuna secreta

El programa según el cual los miembros de la élite empresarial y política de Rusia han tenido la oportunidad de ofrecerse como voluntarios para recibir las dosis de la vacuna experimental es legal, pero se mantiene en secreto para evitar un reclamo masivo de posibles participantes, según un investigador.

"Varios cientos de personas han estado involucradas", asegura. Bloomberg pudo confirmar los hechos con una docena de personas, pero ninguna ha permitido que se publiquen sus nombres. 

Aunque el Instituto Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de la Universidad Sechenov controla y registra los resultados, no se sabe los criterios que tienen en cuenta para seleccionar los participantes ni aparecen en los estudios oficiales.

Los pacientes generalmente reciben las vacunas (se necesitan dos para producir una respuesta inmune que supuestamente tiene una duración de dos años) en una clínica de Moscú conectada al instituto. A los participantes no se les cobra ninguna tarifa y firman documentos donde afirman conocer los riesgos involucrados.

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Un alto ejecutivo que recibió la vacuna dijo que no experimentó efectos secundarios y aseguró que decidió arriesgarse a tomar la vacuna experimental para poder vivir una vida normal y tener reuniones de negocios como de costumbre. Otros participantes informaron de fiebre y dolores musculares después de recibir las vacunas.

También hubo ejecutivos de las principales compañías rusas que rechazaron la oferta, ya que la vacuna aún necesita ser probada y aún no se ha confirmado que sea segura al 100%. Un magnate declaró que decidió no participar después de que su médico le dijo que llevaría al menos un año comprender los riesgos.

El Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF) se ha encargado de financiar las investigaciones del Instituto Gamaleya, que está administrado por el propio estado y respaldado por el ejército.

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Fase 3 en agosto

Rusia es el cuarto país del mundo con más números de contagios. Más de 770.000 personas han sido infectadas con coronavirus, de las cuales han muerto 12.300, según apuntan los datos oficiales. 

De las 23 vacunas más avanzadas, tres se basan en vectores virales, entre ellas Gamaleya. Hasta ahora, la más avanzada es la desarrollada por AstraZeneca en colaboración con la Universidad de Oxford (Reino Unido), que se encuentra a finales de la fase 2. 

Sin embargo, según apunta Kirill A. Dmitriev, CEO del Fondo de Inversión Directa de Rusia, los ensayos en fase 3 de Gamaleya comenzarán el 3 de agosto e incluirán a miles de personas de Rusia, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos. 

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El objetivo es que a partir de septiembre la vacuna esté disponible para el gran público. Algo que choca con los ritmos habituales de las investigaciones occidentales que suele realizar ensayos de fase 3 durante varios meses para comprender mejor los efectos secundarios y la eficacia. 

Según han desvelado fuentes rusas, finalizó el ensayo de fase 1 utilizando que utilizó como sujetos a unos 40 militares rusos. La organización no ha publicado los resultados del ensayo, pero si ha anunciado que ha comenzado con la fase 2 con pruebas en grupos de personas más grandes.

Ni el instituto, ni las autoridades rusas han querido aclarar ninguna cuestión ni desmentir que grandes magnates como los altos ejecutivos del gigante del aluminio Rusal se hayan puesto la vacuna. 

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