La élite de Wall Street está convencida de que la recesión de EEUU es casi inevitable, y el desplome de la bolsa no ha hecho más que empezar

Expertos de Wall Street opinan que la FED ha perdido el control de la inflación y tendrán que tomar decisiones drásticas para reducirla, provocando una recesión.
Expertos de Wall Street opinan que la FED ha perdido el control de la inflación y tendrán que tomar decisiones drásticas para reducirla, provocando una recesión.

Anna Kim/Insider

Estados Unidos es el espejo en el que se miran el resto de economías desarrolladas. Al tratarse de la primera potencia económica, su situación puede afectar directamente a otros países del primer mundo. Y, actualmente, esa situación es bastante complicada. Wall Street teme que la inflación en EEUU esté descontrolada, lo que obligaría a la Reserva Federal a tomar medidas drásticas, como una fuerte subida de tipos. Esto, a su vez, causaría una recesión.

Se trata de una situación económica que no se ha visto en los últimos 40 años. Los precios se han disparado, los ciudadanos se muestran alarmados por la situación, y los bancos centrales están subiendo los tipos de interés por primera vez en mucho tiempo. Todo el caos de las últimas semanas también ha hecho mella en los mercados, y en Wall Street los inversores parecen convencidos de que la crisis es inevitable.

Las dificultades para gestionar la transición entre la pandemia y la vuelta a la normalidad siempre han sido evidentes. Manejar una economía que ha perdido y recuperado de forma tan repentina millones de puestos de trabajo, ha experimentado fuertes cambios en el consumo y, además, ha tenido que lidiar con la guerra de Ucrania, no es fácil en absoluto

De hecho, muchos inversores creen que Jerome Powell y el resto de la Fed ya han fracasado. En particular, a estos expertos les preocupa que la inflación esté tan disparada que la escasez de materias primas y los cuellos de botella ya no sean los únicos problemas a resolver.

"La Reserva Federal quiere que pensemos que la inflación tiene que ver con los precios de varios bienes: la gasolina, los alimentos, la madera o el café. Sin embargo, el problema es más grave, ya que no hablamos solo de una espiral alcista de ciertos productos, sino de una inflación también a nivel salarial", comenta uno de los inversores.

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Lo que sucede es lo siguiente: la gente cree que el coste de la vida va a subir, por lo que exigen salarios más altos para mantener su poder de compra. En respuesta, las empresas aumentan el precio de lo que venden para compensar la subida de sueldos. A su vez, los empleados siguen demandando nuevas subidas para seguir teniendo acceso a todos esos productos que suben. De este modo, se retroalimenta la espiral inflacionista.

Los mejores inversores se dedican a predecir los momentos bajistas del mercado y sacar provecho de ellos. Sin embargo, en la situación actual esta tarea se ha vuelto demasiado compleja. Si estos expertos están en lo cierto, la Reserva Federal se verá obligada a subir los tipos de interés drásticamente para romper el bucle y estabilizar el precio de los sueldos. 

Mientras eso ocurre, las acciones seguirán cayendo, se perderán puestos de trabajo y existe la posibilidad de que Estados Unidos entre en recesión. Y, con ello, también Europa, que enfrenta una situación similar. En España, el dato actual de inflación se sitúa en el 8,7%, un dato cuanto menos preocupante.

Puede que ya sea demasiado tarde 

¿Cómo de grave es la inflación? En EEUU, el pasado mes de mayo el IPC se disparó un 8,6% respecto al año anterior, lo que supone el máximo en 41 años. Los precios de la energía subieron un 34,6%, los alimentos un 10,1% y el coste de la vivienda se disparó un 5,5%, el mayor incremento interanual desde 1991. 

Pero lo más sorprendente, y lo que más preocupa a Wall Street, no es solo la intensidad de la subida de precios, sino también su amplitud. No está sucediendo solo con determinados productos, sino que ha llegado al sector servicios, lo que hace que su control sea mucho más complicado. En España la situación no es menos alarmante. Los datos de mayo señalan una inflación interanual del 11% en alimentación y 17,5 en vivienda, por ejemplo.

Volviendo a EEUU, mucha gente de Wall Street con la que he hablado, ha perdido la fe en que la Reserva Federal pueda hacer lo suficiente para evitar esta espiral; de hecho, creen que ya hemos entrado en un bucle fatal. Para la Fed está siendo una pesadilla, hasta el punto de que Powell no quiere hablar del tema. 

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En las conferencias de prensa de los últimos meses, ha negado que la economía se encuentre en esa espiral. Sin embargo, en su momento declaró que un aumento de los tipos de interés del 0,75% era casi imposible, algo que ha terminado sucediendo. Para muchos, la institución ha perdido por completo el control de la situación.

"En algunos casos hay una escasez estructural que provoca la inflación, y la otra cara de la moneda es la escasez de mano de obra. Eso no se arregla con una subida del tipo de los Fondos Federales en un 4%", afirma otro inversor multimillonario.

Ahora mismo, el tipo de interés de la Fed está en el 1,75%, frente al 1% anterior. Sin embargo, una nueva subida del 0,75% no va a solucionar este tema. Ni siquiera otra subida igual lo haría. 

Al hablar con algunos de los más recelosos en Wall Street, reconocen que para ellos, la solución pasa por una subida drástica, similar a cuando Paul Volcker subió los tipos por encima del 20% para controlar la inflación en la década de 1980. El efecto sobre el mercado laboral y la economía en general sería devastador, sin duda. Antes de que las subidas de Volcker terminaran en 1983, la economía atravesó 2 recesiones. Pero, oye, se acabó la inflación.

Teniendo en cuenta esta preocupante historia, los pronósticos de Wall Street y de otros mercados advierten sobre una inminente crisis. En Morgan Stanley, el analista Mike Wilson elevó la probabilidad de que se produzca este año del 20% al 35%. Goldman Sachs también ha elevado las probabilidades de una recesión este año al 30%. Los multimillonarios también comparten sus opiniones sobre la política monetaria. Y, sí, Elon Musk cree que la economía mundial está en peligro.

Es la última señal de que han perdido la confianza en la Fed. Creen que la inflación ha ganado, y que la única manera de pararla es asumir una fuerte recesión. Powell ha admitido que esto es una posibilidad, pero todavía tiene la esperanza y la confianza de conseguir un aterrizaje suave.

Una crisis de confianza

Powell no es el único que sigue creyendo. El premio Nobel de Economía Paul Krugman descarta la idea de que la economía estadounidense se encuentre en una espiral de precios salariales. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dice que la Fed aún puede vencer la inflación sin que se produzcan pérdidas masivas de empleos. Y el presidente Biden también opina que la recesión se puede evitar. No es que no se pueda, pero hay que reconocer que el hecho de que tenga que salir a decirlo ya es preocupante.

En su última conferencia de prensa, Powell dijo que no veía una espiral inflacionista de precios y salarios en la economía de EEUU.

"Creemos que la ciudadanía en general ve muy probable que tengamos éxito en reducir la inflación al 2%. Y eso es fundamental. Es absolutamente clave para todo el asunto que mantengamos esa confianza", defendía Powell. Para que la Fed mantenga esa confianza, al menos en Wall Street, tiene que demostrar que es transparente con el pueblo estadounidense. Ello implica ser sincero con la gente sobre la pérdida de empleos que probablemente se producirá. Lo difícil es encontrar un equilibrio entre la realidad y el optimismo y evitar la profecía autocumplida de que la inflación se ha impuesto.

Enfrentarse a estos incrementos del IPC es como quedarse atrapado en arenas movedizas. Cuanto más te agitas y luchas, más te hundes. Parte de lo que está haciendo la Reserva Federal está funcionando. El mercado de la vivienda parece estar enfriándose, y hay señales de que los problemas de suministro de bienes (coches, ropa, lavadoras, etc.) se van corrigiendo. Pero domar la situación requerirá tiempo, y mientras tanto, Wall Street seguirá cayendo.

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