Varios líderes como Elon Musk quieren frenar el desarrollo de la inteligencia artificial, pero el poder del libre mercado va a hacer que sea imposible

Emilia David
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Sam Altman (izquierda), CEO de la desarrolladora de ChatGPT, OpenAI, y Elon Musk, director general de Twitter, Tesla y SpaceX.
Sam Altman (izquierda), CEO de la desarrolladora de ChatGPT, OpenAI, y Elon Musk, director general de Twitter, Tesla y SpaceX.

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  • Elon Musk, CEO de Twitter, junto a líderes empresariales de la talla de Steve Wozniak, cofundador de Apple, firmaron un manifiesto la semana pasada que pedía una moratoria de 6 meses en el desarrollo de la inteligencia artificial más avanzada.
  • Sin embargo, la petición se plantea como una quimera, especialmente ahora, con OpenAI presentando novedades para su generador de texto por IA, ChatGPT, y con otras compañías pisándole los talones para intentar no quedarse atrás.

La semana pasada, miles líderes tecnológicos y expertos en inteligencia artificial firmaron una carta abierta que pedía frenar el desarrollo de los grandes modelos lingüísticos —LLM, por sus siglas en inglés— como ChatGPT

El manifiesto generó ciertas dudas acerca de la sinceridad, la hipocresía o el compromiso real con el contenido del mismo que demostraban algunos firmantes. Sería el caso, por ejemplo, de Elon Musk, CEO de Tesla, que ayudó a fundar la desarrolladora de ChatGPT, OpenAI, y que planea incorporar IA en el sistema de conducción autónoma de los vehículos de su empresa tan pronto como le sea posible.

Varios expertos del sector concuerdan en que una inteligencia artificial tan potente como el generador de texto ChatGPT podría causar un daño significativo a la sociedad, pero una moratoria de 6 meses en su desarrollo suena más a cuento de hadas que a algo aplicable a la realidad. 

Desde el día en que los usuarios pudieron probar el chatbot de OpenAI el pasado mes de noviembre no hay forma de detener el tren bala de la IA generativa. La compañía dirigida por Sam Altman abrió la caja de Pandora en ese mismo momento y el poder del libre mercado va a hacer que no haya forma de detener el desarrollo de la inteligencia artificial, aunque la propia OpenAI quisiese.

Conforme los empleados —y sus jefes— se acostumbren a resolver sus dudas gracias a ChatGPT, a Bard (el chatbot de Google) o al "nuevo Bing" (de Microsoft), la demanda obligará a los gigantes tecnológicos a competir entre sí por dominar ese segmento de mercado tan prometedor.

"Con la IA generativa hemos creado algo que, de momento y quizá para siempre, se escapa a nuestra comprensión, por lo que dedicar un momento a entenderlo sería una buena idea", defiende Giuseppe Sette, presidente de la startup Toggle AI. "Pero no lo haremos. El tema está demasiado caliente ahora mismo y la competencia abarca desde las Big Tech hasta China".

El tren ya ha salido de la estación y no hay quien lo pare

Desde 2022 (y podría decirse que incluso antes), la inteligencia artificial ha sido una tecnología en boca de todos. OpenAI se puso en marcha, ampliando su relación con Microsoft para incorporar ChatGPT al buscador Bing en febrero y, en las semanas posteriores, ha lanzado un modelo de IA más potente, el GPT-4, y ha abierto una plataforma de extensiones para empresas como Slack o Klarna

Para intentar competir contra este despliegue, Google anunció rápidamente su propio chatbot, Bard, al que han seguido las propuestas de gigantes chinos como Alibaba o Baidu, anunciaron sus respectivos planes para competir contra ChatGPT

Por no hablar de la cantidad de programas de generación de imágenes por inteligencia artificial que existen, algunos de los cuales (como DALL-E), desarrollados por la propia OpenAI. Herramientas como Stable Diffusion o Midjourney están arrasando ya en el mundo del arte y de la moda.

Elon Musk, CEO de Twitter, Tesla y SpaceX.

La carta abierta de los líderes tecnológicos pedía frenar el desarrollo de nuevos modelos de IA, pero no mencionaba qué habría que hacer con los modelos existentes, como GPT-4. 

Algunos desarrolladores creen que esto es injusto: una moratoria de 6 meses afectaría principalmente a aquellos que están empezando ahora, mientras que les daría a compañías como OpenAI el espacio suficiente como para seguir aumentando su enorme ventaja en la guerra de la inteligencia artificial.

Otras startups consideran que muchos de los líderes empresariales que firmaron el manifiesto aciertan a la hora de pedir una mejor comprensión del funcionamiento de la IA generativa, pero no quieren que eso pase por frenar su desarrollo. 

Esto es lo que sucede cuando una tecnología se pone de moda y el tren de la publicidad se pone en marcha. La inteligencia artificial ya ha visto la luz. La gente ha visto cómo funcionan estos grandes modelos lingüísticos y, a diferencia de otras innovaciones tecnológicas que acabaron descartándose, la IA ha despertado el interés de sectores enteros, que le han encontrado un uso directo

Aunque se quisiese detener el desarrollo de la inteligencia artificial, no hay una forma clara de imponerlo

También existe un problema de imposición.

"¿Cuál es el aliciente para hacer una pausa? En una sociedad de libre mercado, todo el mundo corre para hacerse con el mayor trozo posible del pastel", afirma Jai Das, presidente y cofundador de Sapphire Ventures, una sociedad de capital riesgo en fase de expansión. "El genio ha salido de la lámpara y no hay nada que la gente pueda hacer para volverlo a meter en ella".

Das asegura que no hay nada que impida a las empresas trabajar en secreto en grandes modelos lingüísticos o asociarse con las grandes tecnológicas para investigar y desarrollar una IA. No existe ningún organismo que pueda visitar a cada uno de los desarrolladores en estos 6 meses para ver si están trabajando en código que tenga que ver con algoritmos, explica el cofundador del fondo de inversión. 

 

Ahora bien, si el espíritu de la carta —que la sociedad necesita más tiempo para comprender el impacto real de la inteligencia artificial— cuenta con un apoyo generalizado, pero una moratoria no es factible, ¿qué es lo que hay hacer?

No es labor imposible, pero también es algo que rara vez sucede en el ámbito de la tecnología punta: un acuerdo generalizado entre las partes para estipular unas normas de conducta. "No es posible poner en pausa nada. No es posible", indica Das. "¿Por qué no puede la industria iniciar una conversación y estipular cómo evitar los problemas que se están barajando?".

Solo el tiempo dirá si las empresas tecnológicas se sientan a negociar unas normas sobre el uso indebido de la inteligencia artificial, pero hay algo que está claro. Puede que algunos expertos quieran que la IA vaya más despacio para poder ponerse al día, pero la tecnología ya lleva ventaja y no está claro que pueda detenerse.

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Etiquetas: TrendingInteligencia artificial, ChatGPT, OpenAI, Elon Musk