Las empresas de 'bossware' que rastrean a los trabajadores dicen que la tecnología ha llegado para quedarse, pero empleados y defensores de la privacidad lanzan un grito de alarma

Vigilancia en el trabajo
Samantha Lee/Insider
  • Las compañías que venden software de monitoreo de empleados han crecido al calor de la pandemia.
  • Estas herramientas pueden quedarse incluso con el fin del teletrabajo. "Esta es la nueva normalidad", apunta un ejecutivo.
  • Las empresas promocionan sus beneficios, pero varios trabajadores y activistas señalan a Business Insider que estas prácticas son una pesadilla para la privacidad.
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Unas semanas después de que Michelle comenzara a trabajar desde casa durante la pandemia, su jefe le dijo que instalara un nuevo programa en su ordenador.

La empresa para la que trabaja, la aseguradora Anthem, había adoptado una tecnología diseñada para rastrear la productividad de sus trabajadores durante el confinamiento. Este programa iba a ser usado en principio solamente durante la pandemia, pero más de un año después Anthem lo sigue usando.

Michell, que en realidad es un pseudónimo, ya que prefiere mantenerse en el anonimato, trabaja como revisora de enfermería, evaluando los problemas de salud de los miembros de la empresa para más tarde subir esa información a la red. Para ello utiliza un programa llamado WorkIQ, que realiza un seguimiento de las pulsaciones de las teclas del ordenador, así como la actividad de navegación o las aplicaciones que usa. De esta manera, la empresa sabe en todo momento cuál es su productividad.

"No me gusta. No puedo relajarme", confiesa Michelle, que se muestra escéptica sobre la manera en la que se mide su trabajo: "Nadie está escribiendo todo el día". 

En paralelo, Anthem también empezó a grabar sus videollamadas con pacientes y con sus compañeros de trabajo. Ella cree que saber que la están observando no la hace más productiva, sino menos.

"Termino tartamudeando durante las llamadas, porque estoy muy preocupada por sonar perfecta", apunta a Business Insider, que trató, sin éxito, de recabar la versión de Anthem. "Soy una enfermera, no un robot", añade Michelle.

Este tipo de programas para monitorear la actividad que realizan los trabajadores, conocido como 'ossware, ha experimentado un rápido auge por la pandemia, con la implantación del teletrabajo. Pero lo que a priori iba a ser una solución temporal parece que se ha convertido en un elemento permanente.

Las empresas que lo usan alegan que este tipo de software les proporciona herramientas muy valiosas para poder mejorar la productividad. Pero a muchos trabajadores, así como a los defensores de la privacidad, les preocupa que se normalice el hecho de que los jefes puedan rastrear cada movimiento que realizan sus empleados durante la jornada laboral.

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La pandemia ha sido la gallina de los huevos de oro para las empresas que comercializan este tipo de programas.

Por ejemplo, Hubstaff ha visto como aumentaban un 91% sus ingresos mensuales: de los 477.000 euros que facturaba en marzo del año pasado a sobrepasar el millón de euros este mismo mes, según afirma a Business Insider el CEO de la compañía, Jared Brown.

No son los únicos que han experimentado estos incrementos en su facturación. Así, el vicepresidente de operaciones de Teramind, Eli Sutton, señala a este periódico que el número de clientes con los que cuenta su empresa se ha multiplicado por tres en estos meses, hasta superar los 4.500. A su vez, el director de operaciones de Workplus, Ryan Fyfe, apunta a un incremento del 800% en los ingresos de esta compañía, aunque no aporta la cantidad específica.

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En una reciente encuesta elaborada por ExpressVPN, el 78% de los aproximadamente 2.000 encuestados indicó que en su empresa se utilizan estos programas y el 57% que lo habían implantado durante el último medio año. Casi la mitad aseguró que en su compañía se había despedido al menos a una persona después de haber sido monitoreados por un programa de bossware.

Parece que esta práctica ha llegado para quedarse. En otra encuesta, el 80% de los directivos estadounidenses encuestados confesó que sus empresas seguirán apostando por el teletrabajo en mayor o menor medida después de la pandemia. Los directivos consultados afirman que seguirán utilizando estas herramientas, incluso en los casos de los trabajadores que vuelvan a la oficina de manera permanente. "La tendencia no está remitiendo", apunta Brown, de Hubstaff, quien cree que "esta es la nueva normalidad".

La privacidad, en peligro por la "nueva normalidad"

Para los defensores de la privacidad, la proliferación de este tipo de programas supone un grave motivo de preocupación.

"Si estuvieras trabajando en la oficina, tu jefe no estaría encima de ti a cada hora del día", explica Karen Gullo, analista de Electronic Frontier Foundation, una asociación en defensa de la privacidad en el mundo digital.

No todos estos programas se utilizan de la misma manera ni se comercializan con los mismos propósitos. Teramind, por ejemplo, vende su software como una herramienta de supervisión de empleados y como una medida de seguridad para evitar que estos no filtren ningún tipo de información confidencial. A su vez, desde Workplus enfatizan que su programa también puede servir como una plataforma para fichar. Por último, Hubstaff resalta que su software permite que el trabajo sea más eficiente, al ofrecer información a modo de consejos para aumentar la productividad.

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Pero todos tienen algo en común: recopilan información sobre la manera en la que los empleados utilizan sus ordenadores, desde un registro de las páginas visitadas, hasta la interacción con el teclado. Algunas también permiten realizar capturas de pantalla o grabar en video o en audio a los trabajadores.

En algunos casos todo esto se hace sin el conocimiento del empleado. Gullo analizó 10 de los programas de monitoreo de trabajadores más populares y descubrió que ofrecían un modo "invisible", que rastrea la actividad del ordenador sin el conocimiento de los usuarios.

"Si tu jefe está instalando subrepticiamente un programa de monitoreo en el ordenador de tu casa, estamos ante algo que es algo totalmente intrusivo y podría violar el derecho a la privacidad en nuestra propia casa", añade Gullo.

Algunos trabajadores que están siendo monitoreados por estos programas comparten esta opinión. "Afecta a mi manera de trabajar y creo que es una pérdida de tiempo. Es como si no hubiera confianza en los empleados", señala un miembro del banco HSBC que prefiere mantenerse en el anonimato.

¿Gestión transparente o hipervigilancia?

Este tipo de prácticas suscitan dudas incluso entre los empleados de las empresas de monitoreo de los trabajadores. "Pensé para mis adentros: ¿de verdad quieres trabajar para una empresa así?", apunta un empleado de TimeDoctor, otra empresa que presta este tipo de servicios. Para este trabajador anónimo,  el software de TimeDoctor cumple a la perfección con su cometido, ya que toma cada 5 minutos una foto de la pantalla del ordenador del empleado, lo que proporciona un mayor beneficio a las empresas. Sin embargo, no lo ve tan claro respecto a la privacidad: "Es el ojo que todo lo ve del Gran Hermano de 1984, observando todo lo que hacen los trabajadores. Es espeluznante".

El cofundador y director general de TimeDoctor, Liam Martin, responde por correo a las preguntas de Business Insider, y asevera que un empleado puede apagar el programa en cualquier momento. Sin embargo, durante ese tiempo no se contabilizan las horas trabajadas. Para Martin, que todos los empleados usen estos programas es algo que dota a la empresa de mayor transparencia

"Permitir un enfoque de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo para medir el tiempo hace que desaparezca ese componente 'espeluznante' y permite que la gente trabaje de manera transparente sin depender de tener que trabajar de manera presencial", alega el directivo de TimeDoctor.

Otros responsables de estas empresas van más allá y dicen que con estos programas se protege la privacidad. El director de operaciones de Workplus, Fyfe, apunta en esa dirección y asegura que el detector de actividad en el teclado está diseñado para permanecer inactivo cuando los trabajadores utilizan ciertas aplicaciones que se sabe que contienen información privada, como la página web de un banco.

Sutton, de Teramind, detalla que su programa tiene dos modos, visible e invisible. Mientras que el segundo está diseñado para que los jefes monitoreen de forma encubierta a los trabajadores sospechosos de una conducta indebida, el primero funciona de manera que proteja la privacidad, al permitir que los trabajadores apaguen el programa cuando no están en horario laboral. 

Estas explicaciones no les bastan a los defensores de la privacidad, que piden que se modifiquen las leyes estadounidenses para limitar cuándo y cómo los jefes pueden vigilar a sus empleados.

"Si tuviésemos leyes de protección de datos sólidas para defender a los usuarios se podrían fijar restricciones o algún tipo de límite. Deberíamos abordar asuntos como cuántos datos se pueden recopilar y durante cuánto tiempo se pueden conservar, quién puede verlos y con quién se comparten", añade Gullo.

De las 10 empresas de monitoreo que cita Gullo, solo una de ellas, Hubstaff, no permite a los jefes utilizarla sin avisar a los trabajadores. Brown, el director ejecutivo, destaca que esta fue una elección deliberada de la empresa para ganarse la confianza de sus trabajadores. "Nosotros no vamos a cruzar esa línea", afirma.

Pese a todo, a algunos trabajadores como Michelle el hecho de saber que tienen instalado un pequeño espía en su ordenador les está pasando factura: "Estoy buscando otro trabajo"

Este artículo fue originalmente publicado en BI Premium

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