Las encuestas alertan del escepticismo de los sanitarios en Europa en torno a las vacunas contra el COVID-19

Vacunación contra el COVID-19 en España

REUTERS/Juan Medina

  • Las últimas encuestas realizadas entre varios países de la Unión Europea muestran el incremento de médicos y enfermeros reacios a recibir la vacuna contra el COVID-19.
  • Uwe Janssens, secretario general de la Sociedad Alemana de Cuidados Intensivos Internos y Medicina de Emergencia, insiste en la necesidad de dar información a estos escépticos cuanto antes y mantiene la esperanza de que sigan la vacunación.
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La vacunación masiva contra el coronavirus se complica. A los problemas de lentitud y escasez de dosis hay que añadir un problema: el escepticismo sobre la inyección entre el propio personal sanitario en Europa. Las últimas encuestas realizadas entre varios países miembros de la Unión Europea así lo muestran. Para el titular de salud alemán, Jens Spahn, los casos son más bien anecdóticos, aseguró este miércoles basándose en los datos de su ministerio. Pero, aun así, estas dudas ya han hecho saltar las alarmas.

Según una encuesta realizada en diciembre en Francia, el 76% del personal de las residencias de ancianos no quería inocularse. En Austria, solo la mitad del personal de los centros de atención en la región de Vorarlberg dijo estar dispuesto a recibir el antídoto anticovid, según informó la emisora ​​pública del país.

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Algo similar ocurre en Italia, donde la Federación Italiana de Asociaciones de Profesionales Médicos apuntó que alrededor de 100 médicos no estaban dispuestos a recibir la vacuna en el país transalpino. Y en Alemania, varias enfermeras han expresado preocupación por la nueva tecnología de ARNm, utilizada tanto para la vacuna de Pfizer como la de Moderna, según ha informado el Financial Times.

Miedo a los efectos secundarios y la infertilidad

Tras conocer la desconfianza hacia este remedio, Uwe Janssens, secretario general de la Sociedad Alemana de Cuidados Intensivos Internos y Medicina de Emergencia, realizó una encuesta entre 2.305 personas del personal sanitario. Los resultados mostraron que muchas de ellas temían efectos secundarios a largo plazo, mientras que entre las enfermeras existía la preocupación por su capacidad para quedar embarazada.

“Muchos de los entrevistados parecían haber visto vídeos contra la vacunación difundidos en línea”, explicó Janssens en declaraciones al diario británico. “Es posible que el escepticismo sobre las vacunas ya esté afectando la atención médica en algunas partes de Alemania”, añadió.

Y mientras tanto, la pandemia avanza sin piedad por Alemania. De momento, no se ha impuesto la obligatoriedad de la vacuna, aunque algunos abogados especializados en derechos laborales han asegurado que los médicos podrían enfrentar el despido por poner en riesgo la salud de los pacientes.

“Me quedo perplejo cuando escucho que médicos y enfermeros se muestran reacios a vacunarse”, afirmó Pierpaolo Sileri, viceministro de Salud de Italia. “Puedo entenderlo con respecto a un miembro del público que tal vez no tenga el conocimiento científico, pero francamente, creo que esos médicos y enfermeras, si aún tienen dudas después de ver todo lo que sucedió, probablemente estén en el trabajo equivocado”, agregó.

Crece el escepticismo generalizado en Francia y Alemania

Markus Söder, jefe del estado alemán de Baviera, insistió este martes en la necesidad de una campaña pública no solo para conseguir más vacunas, "sino también para la voluntad de aceptar esta vacuna". Y así es porque los datos de los últimos sondeos realizados en el país que dirige Angela Merkel son preocupantes.

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En primavera estaba dispuesta a vacunarse el 79% de la población alemana, según los datos recabados por la Universidad de Erfurt. En septiembre esta tasa bajó hasta el 56%. Una involución similar se aprecia en Francia: solo el 40% de los franceses encuestados por Ipsos la semana pasada dijeron que planeaban vacunarse, frente al 54 por ciento en octubre y el 59 por ciento en agosto.

No obstante, Janssens no pierde la esperanza y se mostró convencido que, tras la primera ronda de vacunación, el personal sanitario más escéptico se sumará a la campaña. “Tengo la esperanza de que médicos y enfermeros sigan la vacunación, pero esto es una señal muy importante de que debemos darles información a estas personas ahora”, concluyó.

 

 Artículo original de Economía Digital

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