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Por qué enviar un email con faltas de ortografía puede ayudarte en el trabajo

Una mujer escribe un email.
Una mujer escribe un email. Getty Images
  • Existen innumerables artículos sobre la importancia de redactar bien un email, pero ¿y si la mejor forma mejorar en tu trabajo fuera mandarlo con faltas de ortografía?
  • Es la curiosa idea de Reshma Saujani, fundadora y CEO de la organización sin ánimo de lucro Girls Who Code, para mejorar en tu trabajo.
  • Esta es la razón por la deberías mandar un e-mail con faltas de ortografía.

Existen innumerables artículos sobre la importancia de redactar bien un email, desde el asunto del mensaje hasta el aspecto formal de lo que escribes. Pero, ¿y si la mejor forma mejorar en tu trabajo fuera mandarlo con faltas de ortografía?

Es la curiosa idea de Reshma Saujani, fundadora y CEO de Girls Who Code, una organización sin ánimo de lucro cuya misión es incrementar el número de mujeres en los sectores científico y tecnológico, tal y como recoge este artículo de Money.

Saujani propone hacer la prueba de enviar un email con varias faltas de ortografía consecutivas. Eso sí, recomienda no mandárselo al CEO de tu empresa en relación al mayor proyecto que estés llevando a cabo.

Cuando lo hayas enviado, "notarás que no pasa absolutamente nada", explica.

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Autora del libro Valiente, no perfecta, Saujani trata de que las jóvenes mujeres a las que enseña a valorar la imperfección como un modo de acabar con las inseguridades y los miedos al enfrentarse a nuevos retos, incluso cuando se fracasa.

En este sentido, Saujani cree que lo mejor para acabar con esas inseguridades es demostrarse a uno mismo que no es perfecto, y ese es exactamente el sentido que tiene mandar un email con faltas de ortografía: comprender que la perfección no existe y que no pasa nada por equivocarse.

Y se basa en sus propias vivencias para explicarlo: cuando comenzó a enseñar código a mujeres jóvenes, Saujani no tenía ni idea de programación; sin embargo, en lugar de frustrarse, decidió aprender para poder enseñar.

Antes, en 2010, Saujani se presentó al Congreso de EEUU en Nueva York. Perdió las elecciones y se sintió devastada. "Realmente, creo que perder la oportunidad del Congreso, algo en lo que habría trabajado toda mi vida, me ayudó a fortalecer mi músculo de la valentía", explica.

Tras ese fracaso, "no tenía miedo de decir cosas como que no sé de programación, pero que quiero empezar un movimiento para enseñar código a las chicas", rememora.

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Gracias a su ONG, Saujani ha enseñado código en los últimos 6 años a 185.000 chicas a través de más de 6.000 programas a lo largo de EEUU, entre programas de verano, como actividad extraescolar y a través de reuniones organizadas por compañeros.

Actualmente, solo el 24% de los puestos en programación están ocupados por mujeres (un porcentaje incluso inferior al de 1990).

Su reto es alcanzar la paridad tecnológica en 2027.

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