Cómo la escalada del precio del cobre y el aluminio por el desarrollo de los vehículos eléctricos puede reducirse a la mitad en los mercados por las mejores tecnológicas, según los expertos

Trabajador del cobre.

Reuters

  • Los precios del cobre y el aluminio han vivido una enorme agitación a lo largo del 2021 y en el corto plazo la tendencia puede continuar por la demanda de dispositivos móviles y vehículos eléctricos.
  • Sin embargo, hay factores que empujan a que los precios se reduzcan a la mitad sobre los niveles actuales en el futuro.
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El cobre y el aluminio son 2 de las materias primas del futuro que van a aglutinar una mayor demanda al calor de los coches eléctricos y los dispositivos móviles, que usan estas commodities como conductores. 

La demanda ya se ha hecho notar y eso ha repercutido directamente sobre los precios. El aluminio se ha disparado más de un 24% en lo que va de año, mientras que el cobre ha avanzado en torno al 23%. Unos movimientos prácticamente calcados que responden a unas necesidades similares. 

Según Wood Mackenzie, 2050 supondrá que circulen en torno a 875 millones de vehículos eléctricos de pasajeros, 70 millones de vehículos comerciales eléctricos y 5 millones de vehículos combustión en las carreteras de todo el mundo. 

“Cada vehículo eléctrico requiere alrededor de 4 veces más cobre que un vehículo con motor de combustión interna comparable, e igualmente, los marcos a base de aluminio hacen que los automóviles sean más ligeros y seguros”, analizan para Business Insider España Aneeka Gupta, directora de análisis de WisdomTree Europe, y Mobeen Tahir, director asociado de análisis de la misma firma.

Un vehículo eléctrico utiliza hasta 80 kg de cobre, casi 4 veces la cantidad de un automóvil tradicional con motor de combustión.

Por tanto, el auge de la electrificación no solo es una tendencia significativa para estos 3 metales a juicio de estos expertos: “También se espera que se desarrolle a lo largo de décadas y, por lo tanto, tenga un impacto duradero”.

Mientras, la oferta sigue siendo escasa después de una década de inversión insuficiente y la dificultad para encontrar y desarrollar grandes descubrimientos, al mismo tiempo que las minas experimentan una caída de producción por las leyes del mineral. “Todo esto respalda la perspectiva alcista de precios”, comenta a Business Insider España Ben Laidler, estratega de mercados globales de eToro.

El cobre y el aluminio son beneficiarios clave a largo plazo de la demanda de la 'transición verde', como recursos vitales para muchas tecnologías limpias, incluidas las baterías de iones de litio, los componentes de energía solar y eólica y los vehículos eléctricos. 

Si bien puede haber suficientes reservas y recursos, el estancamiento del suministro puede producirse en metales como el cobre y el aluminio. Chile y Perú dominan la oferta de este conductor, mientras que China es el mayor productor de aluminio. 

“Para ambos metales, es probable que las normas ambientales más estrictas creen una restricción de la oferta a medida que los reguladores pongan el foco en el sector minero”, señalan Gupta y Tahir. Además, añaden que es probable que el reciclaje sea cada vez más importante. 

“Por ejemplo, el productor de turbinas eólicas Vestas estima que una granja de 100MW necesita 89 toneladas de cobre (...) Por eso, la amplia demanda verde representa actualmente alrededor del 20% del mercado del cobre y se espera que siga creciendo”, destaca Laidler.

Actualmente, un tercio del suministro total de cobre proviene de metal reciclado. “Dado que el cobre conserva sus propiedades físicas independientemente de cuántas veces se someta al proceso, el suministro de reciclaje puede aumentar en los próximos años”, aseguran los analistas de WisdomTree. 

Variables que invitan a pensar a que los precios se pueden relajar a futuro  

Con este contexto, a corto plazo los precios pueden fluctuar por muchas razones. Por ejemplo, más recientemente, los precios de los metales industriales retrocedieron en junio, ya que China vendió algunas de sus reservas estatales para controlar el aumento de los precios de las materias primas. 

“Como resultado, parte del apoyo especulativo a los metales industriales se desprendió”, explican Gupta y Tahir. Dicho lo cual, con los impulsores de la demanda alineados con las megatendencias, es probable que tales fluctuaciones sean insignificantes a largo plazo, tal y como aseguran.

Los expertos exponen que es posible que el aumento de los precios de los productos se compense con mejoras en la tecnología de fabricación. 

“Por ejemplo, aunque se espera que el níquel permanezca en un déficit de suministro durante años, se prevé que el coste de las baterías de los vehículos eléctricos a base de níquel se reduzca a la mitad en la próxima década debido a las mejoras tecnológicas”, indican Gupta y Tahir. 

“Se puede esperar la misma dinámica con otros insumos como el cobre, el aluminio y la plata a medida que la naciente industria de vehículos eléctricos escala y encuentra eficiencias de costes”, concluye Laidler.  

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