Escuela de seguridad: cómo enseñar a un coche a cuidar de (todos) sus ocupantes

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  • Volvo ha analizado datos de accidentes con más de 40.000 vehículos y 70.000 pasajeros.
  • El Volvo XC60 ofrece seguridad para cualquier tipo de ocupante, desde varones adultos a mujeres y niños.
  • Sus sistemas de serie son capaces de avisar al conductor si existe un peligro inminente y de controlar el vehículo si este no reacciona a tiempo.

Siempre oímos hablar del coche autónomo como algo lejano, sin embargo, muchas de sus funcionalidades ya las tenemos con nosotros. Eso se debe a que los coches, poco a poco, van aprendiendo a cuidar de nosotros. Para lograrlo, las marcas realizan fuertes inversiones en el desarrollo de sistemas de seguridad cada vez más innovadores y eficaces.

En el camino hacia ese vehículo que circula solo y que se espera que sea capaz de acabar con la expresión “accidente de tráfico”, la investigación en seguridad es fundamental. Sin ella, habría sido imposible reducir las cifras de siniestralidad vial a los niveles actuales. Según datos de la DGT, entre 1995 y 2010 el número de fallecidos en accidentes de tráfico en España se redujo a menos de la mitad, de 5.751 a 2.478. En 2019, esa cifra caería al mínimo histórico, con 1.098.

Esta tendencia no es casualidad. Para reducir tan drásticamente las cifras, es preciso estudiar al milímetro cada factor que interviene en un accidente. Esto es lo que ha hecho Volvo desde 1970. Fruto de ese esfuerzo, ha logrado desarrollar vehículos como el Volvo XC60, capaces de permanecer atentos al entorno para evitar siniestros e incluso de mitigar sus consecuencias si ocurren.

Datos, datos y más datos

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¿Cómo enseñar a un vehículo a cuidar de manera activa a sus ocupantes? Lo primero que hay que hacer es comprender qué es lo que falla cuando ocurre un accidente y de qué factores depende gravedad de sus consecuencias. A esto se ha dedicado Volvo durante más de 40 años, en su objetivo de reducir a cero la cifra de víctimas mortales o gravemente heridas en la carretera. Gracias a la información recopilada, ha desarrollado sistemas de seguridad pioneros que ahora equipan modelos como el Volvo XC60.

Concretamente, la marca ha analizado datos relacionados con más de 40.000 vehículos y 70.000 pasajeros a través de un equipo especializado en investigación de accidentes. Toda esa información se ha transformado en conocimiento acerca de cómo afectan los distintos siniestros a todo tipo de ocupantes, no solo varones adultos, sino también a mujeres y niños. 

Gracias a ello, Volvo ha sido capaz de desarrollar sistemas de seguridad para modelos como el Volvo XC60 que hace solo unos años nos parecerían ciencia ficción. Este es el caso de su sistema de protección contra impactos laterales (SIPS), una estructura inteligente capaz de evitar más de la mitad de las heridas severas en la caja torácica, un problema que suele afectar más a las mujeres. Mientras, un airbag lateral de cortina, que se infla en 1/25 de segundo, reduce el riesgo de heridas en la cabeza en el 75%. Se trata de una protección especialmente relevante para niños y personas de menor estatura.

No solo eso: en su misión de hacer la conducción más segura, Volvo ha decidido compartir toda esa inteligencia recopilada durante décadas a través de la iniciativa E.V.A. La posibilidad de descargar estos datos permite a cualquier fabricante de vehículos obtener información para hacer que sus modelos sean igualmente seguros para ocupantes de cualquier tamaño, edad o género.

Elevar el listón de la seguridad

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Junto a la democratización de la seguridad en los vehículos, la conjunción de sensores y software ha hecho posible que los coches se anticipen para tratar de evitar accidentes. 

El desarrollo de nuevas tecnologías al servicio de la seguridad ha conducido a que el equipamiento estándar de algunos vehículos en esta área haya mejorado considerablemente en los últimos años. En el caso del Volvo XC60, incluye de serie sistemas capaces de avisar si existe un peligro inminente e incluso de controlar el vehículo si el conductor no reacciona a tiempo.

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Se trata de funcionalidades que ya forman parte del ADN de vehículos actuales y que apuntan a ese futuro coche autónomo. Un vehículo que, para poder llevarnos sin necesidad de poner nuestras manos en el volante, deberá cumplir los más estrictos requisitos de seguridad. Será una condición imprescindible para que pueda tomar decisiones que protejan a sus ocupantes y al resto de usuarios de la vía.

El coche (ya) reacciona

Entre los ejemplos de lo que nos depara el futuro y que ya tenemos entre nosotros destacan dos de las tecnologías de seguridad del Volvo XC60. Este modelo monta de serie un sistema de ayuda de mantenimiento en carril (Lane Keeping Aid), que incluye un dispositivo de alerta acústica y visual cuando el coche detecta que está a punto de salirse del carril y su conductor no se ha dado cuenta. Es más, el propio Volvo XC60 puede corregir la dirección por sí mismo para evitar esa situación tan arriesgada.

Como opción, el Volvo XC60 también reduce el riesgo en maniobras tan cotidianas como salir marcha atrás de un aparcamiento. Gracias al sistema Cross Traffic Alert with Autobrake (alerta de tráfico cruzado con frenado de emergencia), el conductor recibirá un aviso si el coche detecta que algún vehículo se aproxima al maniobrar marcha atrás. Esta tecnología también tiene la capacidad de captar la presencia de peatones y ciclistas, así como de aplicar los frenos en caso de colisión inminente.

Los vehículos del futuro ya aprenden hoy a proteger a sus ocupantes gracias al esfuerzo en investigación y desarrollo de nuevos sistemas. Elevar los estándares de seguridad es solo el principio de esa carrera por reducir al mínimo las consecuencias de un accidente.

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